LA HIDRATACIÓN RESULTA UN FACTOR DE PRIMER ORDEN DENTRO DE LA NUTRICIÓN Y DE LA SALUD, SOBRE TODO SI ESTAMOS PENSANDO IRNOS DE VIAJE

Dentro de una dieta equilibrada nunca puede faltar el agua. Este elemento es fundamental para el normal crecimiento y desarrollo de todas las especies vivientes (plantas, animales y el hombre). Por ello debemos disponer de un suministro satisfactorio, que sea: suficiente, sano y accesible, tanto para beber, como para la producción y elaboración de alimentos.
En el caso de la ingestión, los expertos recomiendan consumir una cantidad de 2 a 2,5 L de agua o cualquier otro líquido durante el día, que nos permitirá hidratarnos, regular la temperatura corporal y el normal funcionamiento de órganos y tejidos.
Ahora bien, cuando nos decidimos a viajar, ya sea por negocios o vacaciones, debemos estar alertas, ya que por lo general estamos pendientes de más actividades que lo normal, como: organizar el itinerario, atender a familiares y amigos, realizar ejercicios físicos, conectarnos a internet para subir fotos, entre otras, que muchas veces nos hacen descuidar nuestra hidratación, y ante esa pérdida extra de líquidos podemos presentar problemas de salud.
Se plantea que un déficit de hidratación del 1 % del peso corporal es suficiente para reducir la capacidad física, cognitiva y la regulación térmica en las personas. Si este déficit es del 2 %, a lo anterior se pueden añadir: dificultades en la capacidad de concentración, dolores de cabeza, irritabilidad, problemas a la hora de conciliar el sueño y disminución de las funciones cardiovasculares.
Para prevenir lo anterior es indispensable entonces, cumplir con una serie de medidas que nos ayudarán a mantenernos con salud durante ese tiempo.
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Tips para una correcta hidratación

1. Debemos tener en cuenta las necesidades personales de hidratación (edad, sexo, enfermedades crónicas, etc.) y ajustarlas durante el viaje, al clima del destino y a las actividades planeadas.

2. Se recomienda beber agua cada 2 horas aunque no se tenga sed, sobre todo antes, durante y después de la realización de actividades físicas intensas, pues cuando aparece el síntoma puede haberse producido la deshidratación.

3. Además del agua pueden ser utilizados: refrescos, leche o zumos de frutas (bajos en calorías).

4. Evitar los excesos de alcohol, cafeína, té y refrescos; estos pueden producir resequedad corporal.

5. Otra opción es ingerir alimentos ricos en agua como: frutas, vegetales, huevos y carnes blancas como el pescado.

6. Utilizar siempre aguas naturales embotelladas (de producción industrial), pues las fuentes de aguas naturales pueden estar expuestas durante su recorrido a gran variedad de gérmenes infecciosos o de otro tipo, que podrían dar al traste con la aparición de determinadas enfermedades, denominadas de trasmisión hídrica.

7. En cuanto a la temperatura del agua se recomienda que sea fría, ya que esta se absorbe más rápido por el organismo.

8. Combatir el estrés y la ansiedad, pues estos estados psicológicos consumen gran cantidad de agua corporal.

9. Si viajamos con niños, se debe cumplir con la rutina de ofrecerles agua permanentemente. Recordemos que tanto los niños como los ancianos son propensos a deshidratarse fácilmente, lo cual puede ocasionar serios desequilibrios en su salud.

10. Una correcta hidratación debe acompañarse de la aplicación sobre la piel de productos hidratantes, humectantes y emolientes, que contrarresten la pérdida de humedad cutánea con la consiguiente disminución de su elasticidad, el aumento de la sequedad y la aparición precoz o el incremento de las arrugas.