- Cosmética natural. PURA VIDA.
LA CRECIENTE DEMANDA DE TRATAMIENTOS MÁS ECOLÓGICOS ESTÁ PLANTEANDO CARA Y CARÁCTER A LOS PRODUCTOS INDUSTRIALES, EN UN INTENTO POR BUSCAR ALTERNATIVAS MÁS SALUDABLES
Huevo, yogurt, sal, arcilla, azúcar, lodo, frutas, miel, aceites vegetales, flores, raíces… todos fabulosos ingredientes que no tienen por qué ser precisamente de alguna bizarra receta de cocina, cuando cada vez con más frecuencia se utilizan para preparar la base de muchas mezclas que en la actualidad obran milagros en la pujante industria de la cosmética natural.
Son marcadas las tendencias de volver la mirada hacia prácticas más sanas que, además de expresar una creciente sensibilización con el medioambiente, asumen al cuerpo como un templo sagrado, alejándolo de determinadas sustancias químicas que abaratan los procesos productivos, pero cobran un alto precio en la salud.
Variados son los estudios científicos que relacionan algunas de las sustancias químicas empleadas en la confección de cosméticos industriales, altamente tóxicas para el organismo, con la aparición de enfermedades, lesiones, alergias e incluso ciertos tipos de cáncer.
De ahí que experimentar con productos naturales como los aceites vegetales y esenciales, las arcillas y variedades de lodo, así como con otros elementos derivados de la flora y la fauna haya devenido práctica apasionante que ha despertado el interés entre productores y consumidores.
La cosmetología va más allá de las cremas o maquillaje que aplicamos en el rostro o el cuerpo, pues abarca una amplia gama de productos de higiene que usamos cotidianamente, dígase jabones, champús, dentífricos, geles, suavizantes, esmalte de uñas, cremas para la exposición al sol y para después de afeitarse, exfoliantes, depiladores y un largo etcétera que ha hecho de ese mercado emergente un nicho de excelentes posibilidades comerciales muy en boga.
Algunos especialistas e investigadores insisten en que las normativas vigentes establecen que un cosmético no debe declarar que es natural, cuando solo contiene ingredientes de ese origen. Precisamente ahí está el vacío, la oportunidad para el engaño. La cosmética natural, sin embargo, únicamente usa ingredientes orgánicos o de cultivo biológico, se libera de las sustancias químicas más agresivas y no experimenta con animales.
En este sentido, uno de los esfuerzos más destacables lo realizan los sellos Ecocert y Cosmebio, de Francia, a los cuales se han sumado otros como BDIH (Alemania), Soil Association (Reino Unido) y AIAB (Italia). Está claro que Europa se ha convertido en rectora de estos procederes.
Ecocert insiste, por ejemplo, en que un producto cumple con los requisitos de ser cosmética natural, si como mínimo el 95 % de sus ingredientes es natural y al menos un 5 % del producto final proviene de agricultura ecológica.
Hoy, entre los procedimientos más llamativos en el mundo, podemos encontrar la depilación conocida como sugaring, realizada con bandas de algodón bio, caramelo orgánico y limón; la manicura y pedicura con esmaltes ecológicos, formulados a base de agua y libre de ingredientes tóxicos; y maquillajes con aceites vegetales y plantas.
Cuba no le ha dado la espalda a esas buenas tendencias. Teniendo como propósito elevar los niveles de la calidad de vida, han surgido iniciativas como la de la cooperativa Laboratorios Hada, dedicada a la producción y comercialización de cosméticos naturales. El proyecto de la cuentapropista Hilda Hernández, Máster en Medicina Natural y Bioenergética, se incluyó en las experiencias presentadas en la comisión de Cosmetología, del I Simposio Internacional sobre el desarrollo del Comercio y los Servicios.
Sus productos, con cinco marcas registradas en la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial, están cerca de la veintena. Van desde geles circulatorios hasta los antiarrugas, y usan plantas como sábila, manzanilla, caléndula y concentrados de algas.
Interesante es también la iniciativa de Sandra Aldama Suárez, quien creó D'Brujas, llamada así porque se hacen pociones con plantas. Es una tienda de jabones artesanales elaborados con miel, avena, romero, coco, café, menta y manzanilla, entre otros.
Los laboratorios biológicos farmacéuticos Labiofam muestran también sus empeños. Según informaciones consultadas en la prensa nacional, ese grupo empresarial, en comunión con los laboratorios Génix, líderes de productos cosméticos con Espirulina –microalga de alto valor proteico y nutricional–, busca diversificar su línea cosmética con propuestas destinadas a los hombres: una loción, un gel refrescante y bálsamo para después de afeitar.
Los productos de belleza elaborados a partir de este compuesto natural se comercializan en la Isla con mucho éxito desde hace más de una década, y sobresalen las tabletas nutricionales y la crema antiarrugas. Asimismo, se trabaja en la introducción de dos protectores labiales.
Existe una variedad de caminos y posibilidades amplias, todo con un destino común: conjugar belleza, higiene y tratamientos, con prácticas saludables y respetuosas del medioambiente. Nada que llame a cuidar nuestra salud debe ser desechado. Es una suerte saber que en ese universo verde quedan muchos colores por descubrir.
Los secretos de Cleopatra
Lo que hoy percibimos como descubrimiento o prácticas revolucionarias en el campo de la denominada cosmetología de filosofía verde, en realidad no es nada nuevo. Mucho antes de que los químicos y los avances industriales o biotecnológicos conquistaran el mercado, ya en la antigüedad se recurría a métodos naturales para embellecer y tratar el cuerpo.
Es sabido que los egipcios empleaban hierbas aromáticas en perfumes, exfoliantes a base de polvo de alabastro y cremas contra las arrugas compuesta por incienso, cera y aceites. Se dice que Cleopatra se bañaba en leche mezclada con miel para cuidar su piel y que además acudía a otra técnica que ahora está dando mucho de qué hablar: el semen como agente revitalizador de la dermis.
En Roma se elaboraban suavizantes de la piel con extractos de limón, rosa y jazmín; y los dientes eran blanqueados con piedra pómez en polvo, mientras que la piel la «aclaraban» con una mezcla concebida a base de yeso, harina y tiza.