En la más reciente investidura realizada en Capilla Real del Hostal de los Reyes Católicos, en Santiago de Compostela, se incorporaron a la Orden 35 nuevos miembros.

SURGIDA A MEDIADOS DEL SIGLO XII, LA ORDEN DEL CAMINO DE SANTIAGO SIGUE INSPIRANDO HASTA EL DÍA DE HOY Y MOTIVANDO A QUE PERSONAS FÍSICAS, JURÍDICAS O INSTITUCIONES SE CONSAGREN A FAVOR DE UN DESARROLLO SUPERIOR DE LA SOCIEDAD

Surgida a mediados del siglo XII, la Orden del Camino de Santiago sigue inspirando hasta el día de hoy. Si centurias atrás se destinaba a expulsar a los musulmanes de la península ibérica, y a proteger y librar de peligros a los peregrinos que acudían a Santiago, desde hace muchos años su principal propósito es unir con lazos más fuertes a los distintos ayuntamientos y pueblos que conforman los Caminos de Santiago.
Con Santiago el Mayor, patrón de España, como inspiración, nació como una orden religiosa y militar en el Reino de León, exactamente en Cáceres, tomando como pauta la de los Fratres de Cáceres, aparecida tras la reconquista de dicha ciudad, en 1169, por Fernando II de León, quien se la arrebató a los musulmanes. Por existir una muy posible reconquista por parte de los árabes, el rey asignó la defensa de la urbe a un grupo de caballeros que en 1170 dieron sus votos de obediencia y lucha. Germinaba así la semilla de la cual surgiría la Orden de Santiago.
Sus miembros, pertenecientes a la nobleza, eran Caballeros que, ataviados invariablemente con hábitos blancos,  velaban armas la noche anterior a ser investidos. Junto a ellos también estaban los capellanes, responsabilizados con la cura de almas de todos aquellos que de un modo u otro se relacionaban con la orden; así como los sirvientes, quienes se encargaban del cuidado de estamentos y del socorro de los peregrinos, en los albergues y hospitales.
En 1493, los Reyes Católicos incorporaron la Orden a la Corona de España y más tarde,  en 1523, el papa Adriano VI unió para siempre el maestrazgo de Santiago a la corona.
Fue en 1873 cuando la primera República suprimió la Orden, para luego ser restablecida durante la Restauración, pero entonces quedó reducida a un instituto nobiliario de carácter honorífico, regido por un Consejo Superior dependiente del Ministerio de la Guerra. En 1931, fue extinguida una vez más tras la proclamación de la segunda República. La Orden de Santiago volvió a resurgir como una asociación civil en el reinado de Juan Carlos I y como tal permanece desde finales del siglo XX hasta nuestros días.

En la actualidad
En la actualidad, existen 1 142 Caballeros y Damas que pertenecen a esta reconocida organización nobiliaria honorífica y religiosa; todos, sin excepción,  personas muy ilustres del mundo cultural, político, social, empresarial, deportivo, religioso, etc., quienes tienen como obligación realizar  al menos una vez en su vida el Camino de Santiago. Deberán asimismo ganar el «Jubileo» cada Año Jacobeo, y participar en los actos convocados por la Orden, y celebrados en Santiago de Compostela, donde radica su sede, la semana anterior al 25 de julio. Ese sábado previo a la fiesta del Apóstol Santiago, la Orden realiza su Capítulo General, momento que aprovecha para nombrar nuevos Caballeros y Damas.
Se trata de reuniones solemnes cuyo principal objetivo es promover y fomentar el Camino de Santiago en cualquiera de sus ámbitos: cultura, arte, gastronomía, economía, arquitectura, etc., así como de todos los pueblos y colectivos que lo constituyen; esos que a lo largo de los siglos configuraron la Europa de hoy.
Guiado por la Fundación Orden del Camino de Santiago, cada acto conlleva a recordar a aquellas peregrinaciones que tanto incidieron en la vida socioeconómica y humanística de la época, de modo que su espíritu siga guiando el provenir y conduciendo hacia la paz y el entendimiento; hacia un mayor desarrollo económico, social y cultural de nuestros pueblos.
La Fundación Orden del Camino de Santiago, a través de su Patronato, otorga, a partir de propuestas que le llegan, y por medio de un reglamento, reconocimientos como: la Gran Cruz, su más alta distinción, que premia los servicios extraordinarios prestados a la sociedad por personas físicas, jurídicas o instituciones; la condecoración Gran Placa al Mérito Turístico (pueden recibirlas empresas de restauración, de hospedaje; agencias turísticas; compañías aéreas, terrestres o marítimas, medios de comunicación etc.), y la medalla Venera de Oro, que distingue la labor desarrollada a favor de la promoción y difusión del Camino de Santiago. ​

Las rutas originales
Aproximadamente a partir del año 921, con el hallazgo de las reliquias del Apóstol y con el beneplácito de Carlomagno, que quería defender sus fronteras de invasiones árabes, Compostela se transformó progresivamente en un centro de peregrinaje, que recibió su impulso definitivo durante la primera mitad del siglo XI. Muy pronto, la noticia se extendió por toda la Europa cristiana y los peregrinos comenzaron a llegar al lugar del sepulcro, denominado primero Campus Stellae.
En nuestros días goza de reconocimiento mundial el Camino de Santiago, el cual es seguido por miles de personas para peregrinar a Santiago de Compostela. Está conformado por varias rutas en dependencia de la procedencia de los peregrinos:
» Camino francés: es el itinerario jacobeo con mayor tradición histórica y el más reconocido internacionalmente. Su trazado a través del norte de la Península Ibérica se fijó a finales del siglo XI, gracias a la labor constructiva y de promoción de monarcas como Sancho III el Mayor y Sancho Ramírez de Navarra y Aragón, así como de Alfonso VI y sus sucesores.
» Camino de Fisterra-Muxía: Ruta jacobea que tiene su origen en la ciudad de Santiago y su meta en el cabo Fisterra y el Santuario de Virxe da Barca. Casi desde el descubrimiento del sepulcro del apóstol Santiago, determinados peregrinos decidían prolongar su viaje hasta la Costa da Morte: para los antiguos la punta más occidental de Europa, el tramo final de un itinerario marcado en el cielo por la Vía Láctea.
» Camino del Sudeste-Vía de la Plata (en el trecho final se conoce como Camino ourensano): Procedente de Andalucía y Extremadura, entra en Galicia por las Portelas do Padornelo y de A Canda, pasa por el sector septentrional del valle de Monterrei y de A Limia hasta llegar a Ourense. En esta ciudad confluyen esta Vía de la Plata y algunos de los caminos portugueses interiores, que llegan a Galicia por los valles de A Limia y O Támega.
» Camino portugués: La peregrinación jacobea desde Portugal se intensifica a partir de la independencia de este país, a mediados del siglo XII. Desde ese momento el culto jacobeo y la peregrinación a Compostela tuvieron en tierras lusitanas una proyección muy importante.
» Camino inglés: Ferrol y A Coruña son los puntos de partida. El primer itinerario marítimo conocido, describe el viaje desde Islandia hasta Dinamarca, y a pie hasta Roma. Esta ruta la siguieron los islandeses y escandinavos que peregrinaron a Santiago.
» Camino primitivo: Fue el utilizado por los primeros devotos llegados del naciente reino asturiano. Se trata del primer itinerario jacobeo, de ahí su actual denominación.
» Camino del norte: La ruta de la costa astur-galaica se remonta a los momentos inmediatamente posteriores al descubrimiento de la tumba del apóstol Santiago el Mayor.
» Ruta del Mar de Arousa y Río Ulla: Conmemora la llegada a Galicia, por mar, del cuerpo del Apóstol Santiago El Mayor, después de su martirio en Jerusalén en el año 44.
» Camino de invierno: Los peregrinos, sobre todo en época invernal, en lugar de ascender por las cumbres nevadas de O Cebreiro, optaban por una ruta que seguía las cotas bajas de la cuenca del río Sil. Desde Ponferrada (León), pasaban por la Ribeira Sacra y las tierras pontevedresas del Deza, donde se unían a la ruta del sudeste hasta Santiago.

 

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