Graciela Leal Asistente de la gerencia del fondo de promoción turística de Colombia
¿Cuál es el desarrollo que en este momento está teniendo el sector turístico en Colombia? ¿Cuáles son las dificultades que tienen para captar nuevos mercados?
Primero que todo, muchas gracias a usted y a Excelencias del Caribe por tenernos en cuenta. Colombia ha venido haciendo un trabajo silencioso y muy mesurado en lo que a promoción turística se refiere. Por lo pronto, nosotros tuvimos durante unos seis años una campaña cuyo eslogan era “Colombia, país continente”, porque así nos vemos. Luego empezamos a hacer una evaluación más profunda de nuestra situación ante el mundo y definitivamente entendemos que somos un país Caribe. Colombia tiene cientos de kilómetros sobre la costa del Caribe. Sus principales destinos son destinos de sol y playa sobre el Caribe, sin dejar de lado el Pacífico colombiano, obviamente, pero, indiscutiblemente, el Caribe es nuestra beldad. Desde el año pasado estamos utilizando un lema interesante con el Ministerio de Desarrollo Económico y el Fondo de Promoción Turística de Colombia, la entidad que yo atiendo. El eslogan en cuestión es “Vive Colombia, viaja por ella”. La idea de esta frase es hacer que la gente sienta que Colombia es parte de sí. Es una campaña emotiva, pero es el tipo de campaña que los expertos llaman “sombrilla”, porque en ella vamos a trabajar con siete productos turísticos colombianos, lo que engloba a casi todos los destinos de Colombia. Estamos hablando de sol y playa, historia y cultura, ecoturismo, agroturismo, incentivos, fiestas y celebraciones, lo cual abarca prácticamente todo. Sobre esa base venimos trabajando para que el turista también se sienta parte de Colombia.
¿Cuáles son los mercados que más les interesan?
De acuerdo con las cifras oficiales que tenemos de la OMT, los mercados más importantes para nosotros son España, en primer lugar, luego tenemos a Alemania, en tercer lugar Italia, después a Francia y, por último, a Países Bajos. Europa sigue siendo para nosotros un mercado muy especial.
¿Tenéis un presupuesto concreto, este año, para promocionar Colombia en estos mercados?
Sí, obviamente. Pero, como le decía, la decisión que ha tomado el gobierno colombiano y nosotros como responsables de la promoción del país, es hacer una campaña muy prudente, mesurada, buscando dar tiempo para que los conflictos que desafortunadamente nos aquejan logren llegar a una solución satisfactoria para todos. Venimos preparándonos para una salida al exterior, lo cual podría no alcanzar su objetivo si se hace de pronto una imagen equivocada. La gente podría preguntarse qué pasa con ese país sobre el que, por una parte, la prensa nos dice que tiene grandes conflictos y, por otra, ellos se muestran como un lugar netamente turístico. Habría una controversia. Hemos preferido tomar las cosas calmadamente y empezar, como diría un ama de casa, a arreglar la casa primero, para cuando lleguen nuestros invitados todo esté en orden.
¿Cuál es el destino de Colombia más recomendable en este momento: isla o continente?
Yo diría que ambos. Para llegar a las islas tienes que pasar por el continente. Colombia no es un país de conflicto realmente. Tenemos un conflicto que es interno, que está focalizado, que no se da en los centros urbanos. La gente puede llegar a Bogotá, Cáli, Medellín, Cartagena, Santa Marta, Barranquilla, San Andrés, con toda tranquilidad. A Colombia se le visita, se le quiere y se le conoce. Como puede suceder en cualquier parte del mundo –vaya usted a Madrid, Roma o Singapur- hay que tener unas mínimas medidas de seguridad, eso es todo. Pero, como le decía, destino bien puede ser San Andrés, bien puede ser Providencia...todos estamos preparados en este momento para recibir al turista.
¿Qué me dice de las aerolíneas?
Obviamente, tenemos nuestra aerolínea bandera, Avianca, que está enviando pasajeros de Europa desde Madrid, con un vuelo diario a las 2 de la tarde, una hora perfecta. Cualquier persona puede hacer conexiones y tomar este vuelo. Lo mejor de todo es que, aunque es un largo vuelo de diez horas, realmente pierdes solamente cuatro horas. En un mismo día llegas de Europa a Colombia, y en cuestión de dos horas con una conexión sencillísima estás en el Caribe colombiano, en Cartagena, disfrutando de sol y playa. El viaje resulta en total de seis horas.
Me gustaría saber, Graciela, cómo llegó al mundo del turismo, si siempre quiso estar en este mundo tan complicado o si, realmente, la vida le fue trayendo hasta este lugar en el que se encuentra..
Desde que estudiaba en el Colegio Andino de Bogotá, que es un colegio alemán, siempre me llamaba la atención la cuestión del turismo, pero por cuestiones de la vida tenía que ser mucho más aterrizada y debía optar por una profesión que en el momento me permitiera manejarme y entrar al campo laboral más rápidamente, porque finalmente todos tenemos una responsabilidad en la vida y yo tenía, y tengo, la mía. Entonces entré en mi profesión: traductora e intérprete en alemán, inglés, francés y español. Lo simpático es que empecé trabajando en mi profesión y un buen día una amiga me llama y me dice “mira, tengo que retirarme de la alcaldía mayor [lo que sería la Prefectura de Bogotá], donde estoy trabajando para el área de turismo, y me han pedido que recomiende a una persona que hable alemán”. Le respondí que sí, que me llamaba la atención; por qué no. Eso fue en el año 1978... saca la cuenta.
Así empecé a trabajar con la alcaldía mayor de Bogotá en el área de turismo. Puedo decir con tranquilidad de conciencia que me he esforzado, me he capacitado, he aprendido de mis diferentes jefes, desde el alcalde mayor de Bogotá de aquella época, hasta una de mis mejores jefas, María Paulina Espinoza de López, conocida mundialmente como la Pum-Pum, quien fue también viceministra de turismo. De ellos aprendí; busqué aprender lo mejor posible y lo más positivo. Luego la vida ha sido muy generosa conmigo, me ha permitido conocer gente espectacular, gente que te va enseñando que la vida no es lo que tú viste, sino lo que tienes en tu cabeza, lo que tienes en tu corazón.
Así he ido escalando posiciones, trabajando y trabajando, hasta que hoy me encuentro orgullosamente representando a mi país en estas ferias internacionales como responsable de delegación. El Fondo de Promoción Turística de Colombia tiene la labor de apoyar a los empresarios colombianos para que vengan a estos escenarios internacionales a hacer los contactos y a hacer los negocios, entonces, como suelo decir, yo no vendo una silla o una cama, yo vendo mi país, Colombia; yo vendo la imagen positiva, la imagen amable. Y otra cosa, que habíamos dejado de lado al hablar de la cosas técnicas de Colombia, es que mi país tiene algo que no todos los países tienen: bellezas naturales todos tenemos, pero el recurso, el capital humano colombiano, modestia aparte tengo que decirlo, es muy superior. Somos gente cálida, amable, generosa, ese es nuestro mejor capital, nuestra mayor riqueza, porque con una sonrisa tú lo logras todo, en cambio puedes tener el Taj Majal, pero si el portero te recibe mal ya el Taj Majal perdió encanto. Esas son las cosas que hacen que se nos reconozca, cuando vamos por el mundo, como gente alegre, amable y cordial. ¿Cómo compaginas todas las facetas que una mujer del siglo XXI tiene que integrar? Porque, aparte de profesional, se sigue siendo madre, compañera...
Gracias a la paciencia de mi esposo y de mis hijos, y a que tengo una madre sensacional, que es más madre de mis hijos que yo misma. Ellos son quienes han permitido que yo pueda ir por el mundo tranquilamente haciendo mi trabajo. Obviamente, siempre los llevo en el corazón, siempre se me aguan los ojos recordando a mis hijos, y quisiera estar con ellos acá. Hay cosas que uno ve y dice “qué tristeza no poderlo disfrutar con ellos”. (A Graciela se le llenan de lagrimas los ojos de verdad recordando que hoy es el cumpleaños de su hija). Pero también tengo que darle las gracias a esos seres especiales que te encuentras por el mundo y que son tus ángeles guardianes. He encontrado muchos ángeles guardianes en cada país; en España, Italia, Alemania, en cada país he encontrado una persona muy muy especial, que nos ha apoyado y ofrecido su compañía, y nos ha brindado su apoyo moral en esas situaciones tan difíciles que muchas veces tenemos cuando estamos fuera de casa, cuando te sientes solo. Eso es un poco parir hijos, en la medida que uno lo crea con amor, encanto, expectativa, como algo especial. Luego, cuando tienes que quedarte al final de la feria, se apagan las luces y “se cierra el telón”, es cuando el corazón se te rompe, se te hace trizas, cuando dices “qué pasó”. Pero esa es la parte humana del paseo. Una cosa es el negocio, el profesionalismo con el que tienes que manejar las cosas, pero en eso siempre está el corazón involucrado, siempre. Yo no creo que ninguno de los que está en este negocio pueda decir que este es un negocio más: uno le pone alma, vida, empeño y toda la adrenalina del mundo...Te angustias porque no llegó la planta, el bombillo para iluminar tu stand, o porque alguien no llegó. Yo diría que los que somos los responsables de los stand en el exterior somos un poco mamá gallina, porque tenemos que estar también acompañando a nuestros empresarios para que se sientan cómodos, para que tengan las herramientas para hacer su trabajo.
En resumen, es difícil ser madre, mujer, compañera y ser profesional. Es difícil, pero yo tengo que darle las gracias a todas esas persona que un día, de pronto, van a leer esto que estamos hablando. Puedo decir que soy gracias a ellos, no por mí.