Esther SmithDirectora de la Oficina de Turismo para Europa de St. Kitts
Esther, por favor, cuéntenos cómo comenzó Ud. en la industria del turismo.
Me inicié en la industria turística en 1984 trabajando en el sector de los vuelos comerciales, en la BWIA (BRITISH WEST INDIAN AIRWAYS). Después que me marché de la BWIA, comencé como directora de turismo en la Secretaría de Turismo de St. Kitts.
Para una joven que se iniciaba en la esfera de ventas y comercialización, aquello representaba un reto. Por entonces, no había muchas mujeres en puestos de trabajo como ese. Al principio la percepción que existía era que si eras mujer y trabajabas en alguna aerolínea, entonces eras azafata. Siempre tenía que corregir a la gente. Todavía hoy en día cuando digo que trabajaba en la BWIA, la gente todavía piensa que tuve que haber sido aeromoza porque comencé a una edad muy temprana. Me alegro mucho de haberme iniciado a una edad tan temprana y resulta reconfortante, porque en sentido general hay muchas mujeres vinculadas al turismo.
Como directora para el Reino Unido y Europa, el trabajo tiene sus altas y sus bajas. Mi ministro de turismo me apoya y es muy apasionado en relación con su trabajo y con respecto a la isla. Me permite que utilice mi iniciativa propia y valora mi opinión.
He estado realizando este trabajo durante bastante tiempo y ahora conozco mi mercado muy bien. Y creo que hemos ganado mucho en los últimos cuatro o cinco años. Cuando comencé a trabajar en la Secretaría de Turismo de St. Kitts, apenas se conocía la isla en Europa. Ahora se ha convertido en un destino muy popular, especialmente en el Reino Unido. Cuando se realizan encuestas para la CTO (Organización Caribeña de Turismo) y mostramos los países o preguntamos qué países conocen, St. Kitts es uno de los mas reconocidos y siempre figura entre los diez principales destinos del Caribe. Este logro ha sido posible gracias al trabajo abnegado, a una promoción y comercialización precisas a través de nuestras oficinas, a los representantes en Alemania y Francia, y a la participación en las ferias comerciales por toda Europa: España, Italia, Guttenberg y otros lugares por el estilo.
Díganos cómo combina Ud. su vida personal, como mujer, madre y esposa, con el trabajo, porque me parece que para una mujer es mucho más difícil que para un hombre.
Es muy difícil. En realidad, mi esposo piensa que es un solterón. Cada vez que salgo de viaje, él siempre sorprende a su familia en Trinidad diciéndoles: “Mi esposa me ha dejado otra vez, mi hija está en la escuela y me quedé de solterón otra vez.” Es muy difícil, pero mi esposo me apoya mucho. Él no tiene que viajar por motivos de trabajo y mi hija está en la escuela. Por supuesto que sus amigos en la escuela no comprenden porqué su mamá tiene que estar viajando todo el tiempo para ir a trabajar, mientras que su papá se queda en casa cuidándola. Es como si los papeles estuviesen invertidos. Es bueno.
Nos gustaría que nos diera su criterio sobre las relaciones de trabajo entre los hombres y las mujeres en el Caribe. ¿Nota Ud. que para algunas personas las mujeres aún no están al mismo nivel?
Sí, es muy difícil. A muchos hombres en el Caribe aún les cuesta mucho trabajo relacionarse con las mujeres de una manera profesional y de negocios. Aunque les encantan las mujeres fuertes, resulta un reto para ellos cuando tienen que enfrentarse a mujeres de negocios que son atractivas e inteligentes. En ocasiones, no saben cómo tomarnos en serio y eso puede acarrear problemas. Sin embargo, las mujeres están haciendo grandes progresos en el Caribe y varias de ellas ocupan puestos importantes en el gobierno y en el sector privado.
¿Tiene alguna anécdota que quiera compartir con nosotros sobre algo que le haya ocurrido a Ud. como mujer que trabaja en el sector del turismo?
Sí, pero no sé si pueda contarles esto. Normalmente, tras un día agotador de trabajo en las ferias comerciales, algunos de nosotros nos reunimos en el hotel para tomar unos tragos y charlar en una de las habitaciones. Esa es una forma de relajar tensiones tras una jornada agotadora. Al final de una de esas sesiones, hubo un caballero que se quedó dando vueltas en el lugar después que todos ya se habían marchado. Estaba claro lo que tenía en mente porque comenzó a desvestirse en mi habitación. Yo estaba muy molesta y enojada de que este hombre estuviese suponiendo semejante cosa. Inmediatamente le dije que se marchara, y lo hizo. Aquel hombre estaba muy sorprendido y avergonzado. Ese es uno de los muchos incidentes que me han ocurrido como mujer que labora en esta industria. Estoy segura de que eso no le ocurre a un hombre que labore en este sector, pero tenemos que ser fuertes. Creo que sólo las mujeres fuertes pueden hacer algo así.