La Feria de Cali es una de las fiestas más importantes de Colombia. Tuvo su origen en 1957, paradójicamente tras un hecho luctuoso en el que perdieron la vida cientos de personas debido al estallido de varios camiones militares con pólvora, y los gobernantes de la época pretendieron con la celebración animar a los habitantes de la pequeña ciudad. Al principio solo fue un evento para vender artesanías a fin de reactivar la economía después del lamentable hecho.

Sin embargo, para otros la feria tiene su origen en la construcción de la Plaza de Toros de Cañaveralejo, que en su momento generó varias controversias. En fin, no se sabe con certeza el verdadero origen, pero lo que sí es cierto es que la Feria de la Caña, como inicialmente se llamó, congrega cada año a cientos de turistas ávidos de alegría, color, música, licor y rumba.

Entre el 25 y 30 de diciembre de cada año, las calles iluminadas de la ciudad se convierten en amplias pistas de baile por donde circulan los danzantes de las diferentes escuelas de salsa (género musical bailable con mezcla de son cubano, jazz, chachachá, son, bolero); en la tarima de la «Capital mundial de la Salsa» han desfilado los más importantes artistas del mundo, entre los que se cuentan: Celia Cruz, La Billo´s Caracas Boys, Richie Ray, Boby Cruz, la Sonora Matancera y por supuesto los conocidos caleños del Grupo Niche y Guayacán Orquesta,  entre otros. 

La gran variedad de espectáculos y el desfile de los bailarines por todo el salsódromo permiten que los turistas hagan parte del majestuoso espectáculo folclórico y cultural de la ciudad.

Durante el desfile también se incluye la exhibición de autos clásicos y antiguos (escarabajos y buggies), el desfile de Cali viejo y sus costumbres, los conciertos en vehículos rodantes, el encuentro de melómanos y coleccionistas de salsa. Para completar este variado espectáculo de luces, música y color, cada turista puede degustar durante los diferentes recorridos las principales delicias gastronómicas de la región.

 

RECORRIDO GASTRONÓMICO

Desde los municipios anexos de Cali, como Palmira, Yumbo, Jamundi, Florida, Pradera, Candelaria, Dagua, y del Norte del Cauca como Puerto Tejada, Santander de Quilichao y Villa Rica, se pueden degustar las delicias de una bebida como la lulada (bebida típica hecha a base de lulo, fruta típica de la región con limón y azúcar), el champús a base de lulo, panela, maíz y especies; que se pueden acompañar de pandebono (amasijo de pan a base de queso, almidón de yuca, fécula y huevo), y a la hora del almuerzo o la cena se ofrece el tradicional sancocho de gallina, el arroz atollado, empanadas vallunas o el  tamal valluno. 

Y, si se opta por algo más sencillo, vale la pena probar las marranitas (bolitas de plátano rellenas de chicharrón de cerdo) o los famosos aborrajados (apanado de plátano maduro relleno de queso blanco), y terminar con un postre, entre los que podemos contar con un vaso de chontaduro (fruto tropical de Latinoamérica) con miel y sal. Además, en este recorrido gastronómico encontraremos en las esquinas de la ciudad vendedores de frutas, donde se puede consumir el mango biche con sal y el famoso cholado, que es un raspado de hielo saborizado con melado de colores, variedad de frutas y decorado con leche condensada. Para completar este abanico de sabores del Valle del Cauca, los visitantes a Cali deben apropiarse del Manjar Blanco, un dulce a base de arroz, azúcar, leche y coco, muy característico de la región.

UN CALITOUR

La Sucursal del Cielo no solo es un paraíso para los rumberos y amantes de la salsa en las noches de fiesta, es más que un placer para los sentidos y el gusto, porque tiene una delicia visual en sus paisajes. Entre los lugares importantes de la ciudad se destaca la escultura en bronce de 3,5 m de alto, donada por el pintor y escultor Hernando Tejada, denominada El Gato del Río, ubicada en la Avenida del Río, que posteriormente se convirtió en un parque, en el cual se incluyeron otras 15 esculturas decoradas y pintadas por varios artistas plásticos, llamadas «las novias del gato».

También encontramos el Museo de Arte Moderno La Tertulia, el parque El Peñón, Iglesia y Museo Arqueológico La Merced, Museo de Arte Colonial y Religioso, Museo de Oro Calima, Teatro Municipal, Iglesia La Ermita, Parque de los Poetas, Monumento a Cristo Rey, Zoológico de Cali, Cerro de las Tres Cruces y, en el municipio de Cerrito, vale la pena visitar la Hacienda El Paraíso, una Casa Museo conocida porque fue el escenario real de la novela cumbre del romanticismo latinoamericano María, obra maestra de escritor colombiano Jorge Isaac, entre otros importantes lugares para el ecoturismo.

Y…, como dice la tradicional canción de la famosa Orquesta Guayacán «Oiga, mire, vea, véngase a Cali para que vea. Oiga, mire, vea, goce la Feria para que vea».

La ciudad de Cali es la tercera ciudad más importante de Colombia, fundada el 25 de julio de 1536 por Juan Sebastián de Belalcázar, militar español que fue nombrado gobernador y propietario de la provincia de Popayán, hoy ciudad.

La industria vallecaucana contribuye en un buen porcentaje a la economía nacional gracias a la producción de alimentos, bebidas, tabaco y al aumento de la economía de la ciudad. Los caleños tienen una ascendencia afrocaribeña que se encuentra plasmada no solo en la música, sino también en su diversa gastronomía. 

 

DOMINICANA, EL LUGAR

       QUE MEJOR TE TRATA

A mi llegada al Aeropuerto Internacional las Américas, José Francisco Peña Gómez, en Santo Domingo (República Dominicana), exhalé un leve suspiro de satisfacción y alegría, al saber que me encontraba en una de las islas caribeñas más exóticas del continente. Antes de viajar me documenté sobre esta isla, ubicada en la zona central de las Antillas, descubierta por Cristóbal Colón en 1492, con un clima tropical cálido entre 25˚C y 35˚C, con abundantes lluvias.

Cuando planifiqué mi viaje lo que me vino a la mente fueron las playas de arena blanca, de largas palmeras, con frutos de coco en todo su esplendor, amables dominicanos y variedad de cocteles. Y sí, fue todo como imaginé. Después de instalarme en un cómodo hotel —porque hay una oferta variada para todos los gustos y precios—, caminé algunos días por el malecón y las pintorescas calles, cuyo contraste con los altos edificios hacen de la capital un sitio muy amañador.

En los días de playa, Dominicana ofrece gran variedad de actividades como la práctica del buceo, el snorkel y el winsurf entre otros. A través del lente de mi cámara pude registrar los hermosos paisajes de la Isla y los distintos campos de golf, preferidos por famosos y millonarios. Su ubicación geográfica facilita la exploración acuática de la zona y el avistamiento de las ballenas jorobadas; durante el recorrido también se pueden visitar Las Dunas de Bani, Cayo Levantado, el Lago Enriquillo… importantes atracciones naturales.

Los colores menta, rosado, verde y blanco caracterizan la fachada de las casas dominicanas de algunas de las ciudades más destacadas como: Santiago de los Caballeros, Puerto Plata, San Pedro de Macoris e Higüey; la mezcla multirracial de taínos, indígenas originarios de la Isla, y europeos, evidencian la cultura diversa con rasgos de sensualidad en las mujeres.

El turismo en República Dominicana se concentra, especialmente, en Puerto Plata, Punta Cana, La Romana, Santiago de los Caballeros, Santo Domingo y Constanza. Rodeada por el Océano Atlántico por el norte y el Mar Caribe hacia el sur, cuenta con más de 1 600 km de costa. La Cuna de las Américas, como es conocida la Isla, conserva su patrimonio arquitectónico, del que pude conocer el Museo Alcázar de Colón, lugar donde vivió Diego Colón, el hijo de Cristóbal Colón; La Catedral Primada de América, con más de 500 años de historia; la Ciudad Colonial; El Museo de las Casas Reales y el Famoso Faro a Colón, construido en forma de Cruz, donde reposan los restos de Cristóbal Colón.

Son múltiples los lugares para visitar, pues en cada ciudad hay algo por ver y explorar, ya que la isla ofrece una gran variedad de atractivos turísticos, donde propios y extraños pueden disfrutar su estadía sin aburrirse. 

COLORIDO, ARTE Y BELLEZA

Con un vivo interés por adquirir un souvenir durante la visita, me paseé por el sector céntrico, donde la diversidad y el color plasman en las artesanías la herencia africana, europea y mestiza de los dominicanos. Objetos en madera, conchas de mar y cuadros, todo ello con elementos que rescatan la riqueza de sus especies acuáticas, son una muestra de lo mejor de su tradición. Además, no podía faltar la joyería, con piedras en ámbar y larimar, con la que se diseñan hermosos collares, anillos, pendientes y pulseras para dar gusto a la vanidad femenina. Si usted viaja a República Dominicana, no puede irse sin comprar las muñecas sin rostro, una pequeña obra de arte cubierta de colores y sin rasgos físicos, con lo cual no se delimita un rasgo racial específico, son como la isla: multicolor, multirracial. 

 

GASTRONOMÍA CARIBEÑA

No hay nada más placentero durante las vacaciones que disfrutar de nuevos platillos, y qué mejor que atreverse a probar el típico desayuno dominicano, protagonizado por el mangú, un puré de plátano verde con cebolla roja cocinada, queso y salami frito, acompañado con huevo. Pero si almorzar es el objetivo, se recomienda un típico plato de arroz y habichuelas (frijol), con una proteína que puede ser pollo o carne, ensalada (preferiblemente aguacate) y tostones de plátano. Y qué decir de los pasteles en hoja, una versión dominicana de los tamales, elaborados con masa de plátano, rellenos de carne y envueltos en hoja de plátano. Cada región guarda sus especialidades, por ejemplo, en Samaná los mariscos son el fuerte en los platos, su cocción se hace en leche de coco, y los pescados son cuidadosamente seleccionados; mientras que en las zonas montañosas las parrilladas son el fuerte para los comensales.

Si de bebidas se trata, pruebe un jugo de caña de azúcar, un jugo de frutas con leche evaporada o un café. Pero si el plato fuerte es muy gourmet, un buen vino para acompañar el pescado o los mariscos, y nada mejor que completar con un postre que podría ser una galleta de coco, un pastel de coco, o un típico majarete (pastel dulce de maíz, rociado con canela y nuez moscada).

Para las noches de rumba, hay presentaciones en vivo en parques y espacios públicos, como la Plaza España, de Santo Domingo. Además, la música y el baile nocturno en la playa son constantes; pero, si la exigencia es mayor, los exclusivos clubes nocturnos brindan otra opción.