La experiencia de estar en el desierto, deslizarse por arenas movedizas y disfrutar de paisajes de dunas, médanos y marismas salitrosas, puede vivirse también en el Caribe sin necesidad de viajar hasta el Sahara. Al norte de Venezuela, en el estado Falcón, hay una ciudad de calles empedradas y olores caribeños, llamada Coro, que conecta con tierra firme a la península Paraguaná.

Justo en ese lugar, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, están Los Médanos de Coro, reconocido entre los 43 parques naturales que conforman el sistema de protección a áreas de interés ecológico y natural de Venezuela. 

Miles de personas de todo el mundo viajan allí cada año con el propósito de disfrutar del único desierto en movimiento que existe en el Caribe. Sus grandes dunas son excelentes para la práctica del Sandboard: deporte originario del Brasil y que consiste en montarse sobre una tabla similar a las de nieve, pero especialmente fabricada para ese propósito, amarrarse a ella a través de los pies y deslizarse cuesta abajo por la arena. 

Apasionados «sandboarders» muestran cada año en esas dunas sus habilidades, tanto en velocidad y conducción como en la realización de saltos, al tiempo que sortean relieves, altas temperaturas, humedad y viento.

Sin embargo, no es esta la única posibilidad que ofrecen Los Médanos de Coro. También puedes rodar a lo largo y ancho de sus dunas de arena, montar a caballo o recorrerlo en carros rústicos o cuatrimotos.

Mucha arena fina, inestable y áspera al tacto se encuentran en Los Médanos de Coro, atractivo turístico con dunas que sobrepasan los 8 msnm sobre el nivel del mar, una brisa constante que viene del este y un paisaje sin fin que cautiva por su asombrosa gama de colores y excepcionales condiciones para vivir fuertes emociones.

Estas «arenas nómadas», nombre por el que también se conoce el parque debido al movimiento continuo de los montículos, como resultado de la acción del viento, son una de las zonas turísticas más conocidas de Venezuela. 

Sus dunas cambiantes, el fuerte viento y el implacable sol, tallan este desierto lleno de leyendas e historias que incitan a visitarlo una y otra vez y que lo han convertido en el llamado mini Sahara venezolano.

Este parque nacional comprende todo el istmo de la península de Paraguaná y su extensión crece cada día debido a la erosión continúa de la península. Abarca 91 280 ha, divididas entre tierras continentales y superficies marinas.

 A él puedes llegar por carretera. Si el punto de salida es Caracas debes transitar unos 478 km, pasando por Valencia; y después por Morón, en el estado Carabobo, hasta encontrar una bifurcación en la que deberás tomar el lado derecho para llegar a la ciudad de Coro y encontrar este paraíso surgido como resultado del tamizado natural de la arena característica del estado Falcón, región de tierra arcillosa, azotada por altas temperaturas. 

Si lo haces por vía aérea, hay siempre en el aeropuerto servicio de taxi o buses esperando para llevarte hasta Los Médanos, uno de los mejores lugares del mundo para poner a prueba tu capacidad física entre dunas que registran las huellas de quienes sobre ella transitan e invitan a experimentar el privilegio de vivir una asombrosa aventura.