Río Cuyaguateje, el mayor río de la provincia.
Cocodrilera de Sabanalamar.
Farallones en playa Las Canas.
Playa Uvero Quemado.

Dejando atrás las hermosas tierras tabacaleras de San Luis y San Juan y Martínez se arriba a Sabanalamar, sitio donde la naturaleza concentró todos los esfuerzos en la conformación de un ecosistema de arenas blancas silíceas, con un 99.8% de pureza de reconocida calidad internacional. Este es el reino del pino hembra y las denominadas “plantas carnívoras”; aunque a pesar de la mala fama creada a su alrededor, son inofensivas y sumamente interesantes; en la zona se pueden encontrar dos familias: droseráceas y lentibulariáceas. Son especies muy pequeñas, la primera, apenas alcanza los cuarenta centímetros. El sendero interpretativo, “Arenas Blancas”, es una oportunidad exclusiva de poder apreciar los bosques que abundan en estas zonas incluyendo estas raras especies y otras plantas como las vistosas palmas barrigonas (Colpothrinax wrightii), el guano prieto (Acoelorraphe wrightii), el peralejo de sabana (Byrsonima crassifolia), la encina, el hicaco cimarrón y el de costa (Chrysobalanus icaco).

Antes de arribar al mismo existe la posibilidad de visitar el zoocriadero del caimán. Estos animales, que fueron abundantes durante un tiempo en las costas, hoy están amenazados por la extinción. Las leyes cubanas han declarado su protección; sitio donde se puede apreciar la eclosión de los nidos, o las diferentes tallas, según sus edades desde que nacen hasta que son adultos; previa coordinación se puede participar en el día de la liberación de los ejemplares menores de dos años, que es cuando están listos para su reinserción en el medio libre. Es este el mayor centro de reproducción de la especie en el occidente cubano.

Luego de abandonar Sabanalamar, se entra en la llanura donde comienza el istmo de Guanahacabibes, zona lacustre mayor de Cuba, tierra que tiene sus costas hacia el Mar Caribe, y el Golfo de México, regado por el río Cuyaguateje en su extremo este. Al penetrar en esta sabana, el viajero se despide de los trazos irregulares de la Cordillera de Guaniguanico, representada por las Alturas de Pizarras del Sur, donde se destacan sus hermosos bosques de coníferas. Más a lo lejos, en dirección noroeste, se observa una muralla calcárea: la Sierra de Paso Real y detrás, la Sierra de Guane, comienzo o final de la Sierra de los Órganos.

El Hotel Laguna Grande, es un lugar interesante para descansar tras recorrer largas distancias. Dispone de doce cabañas dobles, climatizadas, refrigerador, baño privado, radio, televisión vía satélite, vídeo central, agua caliente y fría, restaurante, salón de juegos, parqueo y bar. A pesar de tener un aspecto sencillo, es un lugar encantador, con confort y donde reina la tranquilidad absoluta. Este sitio se encuentra en la ribera de la antigua Laguna Algodonal. Con el sol al poniente, un paseo a caballo a orillas del lago, será el colofón de una inolvidable estancia.

Guanahacabibes, topónimo aborigen que ha sido tratado con diferente ortografía: Guanacabibes, Guanacahibes, Guanahatabibes, todos nombres compuestos que se pudiera interpretar como “lugar donde viven las iguanas”. Este quizás es de los pocos lugares, donde la hora la marca el sol, nunca hay apuro, se vive de forma muy sencilla, muchas veces semidesnuda y sin zapatos; es uno de esos sitios donde cada roca, tramo costero, paraje aislado, cueva, tiene una historia.

Constituyó una zona de preferencia para refugio de piratas y corsarios, lo avalan leyendas sobre tesoros escondidos, barcos hundidos frente a sus costas.

Por los valores que encierra, fue declarada por la UNESCO en el año 1987, «Reserva de la Biosfera» y actualmente tiene categoría de “Parque Nacional”. Sus principales recursos naturales son: Hermosos fondos marinos con gran biodiversidad, abundancia de flora y fauna, recónditas playas en forma de caletas con un paisaje de telón de fondo con altos valores estético-escénicos.

El abundante y variado bosque, constituye la reserva forestal más grande del país, desarrollado sobre un terreno llano e irregular por la incidencia de procesos cársicos, sorprende la gran variedad de ecosistemas: bosques semideciduos, formación que ocupa más del 60% de todo el territorio. complejo de costa arenosa, donde se asienta una franja arbórea sobre la duna arenosa que cumple funciones de protección del litoral y de las formaciones interiores que le siguen como franjas de uvas caletas (Coccoloba uvifera), y guano de costa (Thrinax radiata, Loddiges.). Matorral xeromorfo costero, formación que expresa los mejores ejemplos de la adaptación del mundo vivo al stress provocado por condiciones ambientales extremas, ubicado en la costa alta acantilada. Bosque de ciénaga, que aunque en poca extensión tiene gran importancia ecológica y de especies maderables; bosques siempreverdes micrófilos, y grandes extensiones de manglares. Gran profusión de orquídeas epífitas y terrestres, en total diecisiete especies. También viven en esta reserva una gran cantidad de aves; es de los pocos lugares donde se puede apreciar la Cotorra (Amazona leucocephala), la existencia del endémico Zunzuncito (Melisuga elenae), su compañero Zunzún, el Cabrero, el emigrante Zorzal gato, el Barbiquejo (Geotrygon chrysia) nuestro Tocororo, y la Paloma perdiz (Starnoenas cyanocephala).

Entre los reptiles la Lagartija (Anolis quadriocellifer), endémica local, la Iguana y el Majá de santamaría. Por otra parte los mamíferos tienen su representación en las mencionadas Jutías conga y carabalí, el Venado y el ganado montaraz.

Guanahacabibes, es una llanura baja con abundancia de cavidades subterráneas, como cueva La Barca, de gran riqueza bioespeleológica; Las Perlas, con evidencias arqueológicas, al igual que Perjuicio, que además, tiene sus leyendas de piratería. La presencia de ríos subterráneos y surgideros de agua dulce en el mar, la existencia de casimbas o cenotes con excelente calidad para el espeleobuceo: Pozo Azul, Laguna del Valle, Poza Redonda y Juan Claro.

María La Gorda, ubicada en la ensenada de Corrientes a sólo catorce kilómetros de La Bajada. El recorrido hasta este sitio se torna impresionante, por la maravillosa línea de costa, donde alternan zonas de lapiaz y de playas como son: Gutiérrez, con su río subterráneo que desemboca a pocos metros de la orilla, Uvero Quemado, con la historia sobre la presencia de Ernesto Guevara de la Serna (Che) y una paradisíaca playa rodeada de uva caleta (Coccoloba uvifera, Jacq.) donde a sólo metros de ella existen fondos increíbles para la práctica del buceo. Al entrar al Hotel María la Gorda, el visitante queda convencido de haber arribado a un sitio excepcional. Su nombre está referido al personaje femenino, cuya historia se remonta a la época de la piratería costera, quien fuera abandonada junto a otras mujeres y algunos hombres en las costas de Cabo Corrientes; esta matrona, con sentido visionario, montó una taberna para dar atención a los hermanos de la costa.

El descanso en lugar tan apacible es un regalo a todo aquel que visita este entorno, aquí existen: treinta y cuatro bungalows de madera, insertados en el bosque semideciduo, climatizados, con baño privado o compartido, servibar, TV vía satélite, restaurante, bar, sala de juegos, tienda, tele correo internacional, fax, caja de seguridad, cambio de moneda, lavandería, alquiler de autos, parqueo y servicios médicos.

El buceo se caracteriza por la excelencia de sus fondos marinos donde se halla una de las mayores poblaciones de coral negro de todo el archipiélago; así como gran biodiversidad entre los arrecifes. Habitan múltiples peces pelágicos. Es posible encontrar grutas, fondos apacibles y tormentosos producto al movimiento de las corrientes marinas, que tal parece como que soplaran vientos huracanados que inclinan los hermosos abanicos de mar y la vegetación marina, cascadas de arenas que caen en el canto del veril, todo un mundo de ensueño. Es el lugar adecuado para la práctica del ecoturismo, con la posibilidad de visitar lugares tan increíbles como playa Las Canas, ubicada entre dos farallones al sur del centro de buceo o un poco más allá, la playa de Cabo Corrientes.

Se puede conocer el faro Roncali, ubicado en el extremo de Cuba, que fue terminado de construir en 1850; bañarse en las aguas cálidas de las playas de Las Tumbas, cerca del faro, El Holandés en el extremo sur del Cabo de San Antonio y donde el veril está muy cerca de la costa. Las playas pequeñas y apacibles en forma de herradura: El Resguardo, Perjuicio, Caleta del Piojo, entre otras…

Visitar una de las cuevas arqueológicas, en una región donde pasan del centenar las que tienen evidencias de los primeros habitantes y si le agregamos las leyendas piratescas, de cimarrones o tesoros, que han influido en sus topónimos, es como transportarse a más de quinientos años de historia, ejemplos: Las Perlas, Perjuicio, La Barca o La Sorda. Toda aventura aquí es una palabra pequeña, ante las sorpresas que depara tan apartado lugar de la geografía pinareña.

La playa María la Gorda es escenario, como en ninguna otra parte de Cuba, del espectáculo sublime de la desaparición del astro rey, al sumergirse en beso diario en las aguas azules del Mar Caribe, en su encuentro con las del Golfo de México. Son esos hermosos y anaranjados atardeceres donde el sol dice adiós.