Del paraíso perdido al paraíso recobrado
A partir de 1968 en el extremo oriental de la Sierra del Rosario, se inició un plan de desarrollo integral de 5 000 há., inspirados en ideas pioneras en la atención a los problemas del hombre del campo. Se experimentó en la recuperación del bosque desaparecido, a partir de la puesta en práctica del sistema de terraceo de plataforma constante, que permitió el control de la erosión y la conservación de los suelos. En lo adelante, este proyecto se le denominaría, “Plan Sierra del Rosario”.
El terraceo permitió la plantación y tratamiento silvicultural de alrededor de seis millones de árboles, cultivados por cientos de hombres y mujeres en faenas históricas, cuyos resultados han legado a la humanidad, la recuperación y conservación de la naturaleza.
Esta experiencia se complementaba con la construcción, en 1971, de la comunidad Las Terrazas, especie de paraíso urbanístico; cumplimiento del sueño de agrupar a la población dispersa, en un asentamiento organizado que garantizó el acceso de sus pobladores a los servicios básicos: salud, educación, cultura, deporte y recreación; asegurando el empleo vinculado a la restauración de los ecosistemas.
Para su edificación se partió del sistema de terrazas sucesivas y escalonadas en la montaña, que se convirtieron en calles, a lo largo de las cuales se distribuyeron, primero, casas individuales y más tarde, edificios biplantas multifamiliares.
El rico patrimonio natural e histórico-cultural, así como el grado de organización logrado en la población residente, contribuyó decisivamente a seleccionar la región como destino de naturaleza. La concepción teórica del desarrollo sostenible local fue aplicada, convirtiéndose en pionero y único proyecto de su tipo en el país, hasta el momento, que ha permitido el mejoramiento de la calidad de vida de los pobladores y la preservación de su entorno natural.
El rescate y estimulación de las tradiciones culturales, se convierte en una fortaleza, posibilitando el realce de los valores locales, donde el patrimonio histórico, la Música y las Artes Plásticas son pilares de una indiscutible y auténtica cultura local, valorada y apreciada por los visitantes que arriban procedentes de todas las latitudes. Las Terrazas es referencia de lugar ambientalmente responsable y su imagen es la de un inmenso vergel de formas y colores admirables.