El Zócalo
"Ciudad México es de un proverbial eclecticismo arquitectónico, reforzado por la convivencia armónica o antagónica de lo añejo y lo contemporáneo."
La Casa de los Azulejos

Aún para el más experimentado turista, el Distrito Federal, zona que junto a los suburbios es la capital del país, con el nombre de Ciudad de México, constituye un reto de máxima exigencia si se piensa en su vasta extensión, diversidad de barrios y que entre otras plus marcas, tiene la de ser una de las más pobladas del mundo con más de 20 millones de habitantes, poseer la mayor cantidad de museos del orbe, la más larga avenida y ocupar la cuarta plaza en número de teatros, después de Nueva York, Londres y Toronto.

Con todos los inconvenientes que pueda ofrecer al visitante una ciudad de vastas escalas y densamente poblada, esta tiene un rostro mucho más dulce por su gastronomía, hospitalidad, facilidades, la variedad de alternativas de paseo que regala y el hecho de contar con muy larga nómina de instituciones culturales y afines, que marcan una interesante ventaja para quienes estén dispuestos a recorrerla tanto de día como de noche. El núcleo fundacional sobre la mítica isla de Tenochtitlán, hoy espacio de convergencia política y cultural por la existencia allí de la Plaza de la Constitución y el famoso Zócalo, debe ser el punto de partida para comenzar a disfrutarla. Se trata de un sitio cargado de un simbolismo milenario, por ser el lugar donde existió un antiguo templo azteca, mientras hoy ondea la bandera mexicana por encima de varios de los edificios principales de la urbe, como el Palacio Nacional –vivienda de los virreyes durante la colonia–, que acoge los archivos de la ciudad, una excelente biblioteca y obras del emblemático muralista mexicano Diego Rivera, que grafican la historia de la nación, desde los tiempos prehispánicos hasta 1929. La Casa de los Azulejos –así llamada por el revestimiento de su fachada con este tipo de elementos– o la Catedral Metropolitana, construida a lo largo de 300 años y de dimensiones que la colocan entre los más monumentales recintos religiosos del continente, con primorosos templos y retablos interiores, son también de especial recomendación en la zona tradicional; al igual que la Basílica de Guadalupe, el Templo Mayor y el museo de Anahuacalli, situado en el barrio de Coyoacán –del México Antiguo–, famoso por su colección de pinturas y arte prehispánico. Más concentración y tiempo requerirá el espectacular Museo de Bellas Artes, el centro cultural por excelencia de la ciudad, instalado en un sobrio inmueble neoclásico de mármol que, además, acoge al Teatro de Bellas Artes y al Museo de Artes Plásticas; si bien los amantes del arte, la historia y la etnología, tienen para escoger otra amplia variedad de estas instituciones como lo son el Museo de San Ildefonso, el Franz Mayer, el de Arte Moderno, el de Antropología, el Rufino Tamayo o el Frida Kahlo, entre muchos más. Una buena referencia para orientarse en medio de estos movimientos es la llamada Torre Mayor, el edificio más alto de Ciudad México con 55 pisos, situado en el número 505 de la también famosa avenida Paseo de la Reforma –la más extensa del mundo con 17 kilómetros de largo. Esta resulta ser el eje para desplazarse del Centro Histórico hasta la barriada conocida como Zona Rosa y de paso conocer el Bosque de Chapultepec, hermoso y a la vez estratégico lugar cerca de las principales oficinas financieras y comerciales de la ciudad; así como el distrito de Polanco, lleno de elegantes tiendas, boutiques y finos restaurantes y que constituye una especie de anticipo o resumen de las posibilidades de la ciudad en este sentido. Mas a tan atractivo panorama diurno se contraponen noches muy activas, pautadas por las mejores y más disímiles alternativas de diversión, placer y cultura, desde un concierto en vivo, una cena especial o un estreno de teatro. Entre los muchos que funcionan, el líder de todos por su historia y popularidad es el Teatro de los Insurgentes, con su fachada decorada por un viejo mural de Diego Rivera y una programación siempre de primera que le atrae gran concurrencia, lo típico de esta sala desde las ventas que consiguió con la puesta de El beso de la mujer araña, hace décadas. Teatros experimentales y clásicos y auditorios de menor capacidad, resultan una permanente garantía para los amantes de las artes escénicas; pero habría que referirse a otro lugar muy especial por su variedad de posibilidades: el Centro Teatral Manolo Fábregas, un fabuloso complejo cultural donde las posibilidades se multiplican en sus seis escenarios y salas independientes, con presentaciones diferenciadas para públicos distintos a lo largo de todo el día, en un área de varios cientos de metros cuadrados con bares, restaurantes, espacios abiertos y otras amenidades complementarias. Como quiera que Ciudad México tiene un cuerpo urbano sumamente extenso y para sus habitantes, la comida y la música son verdaderos pilares de sus actividades, es normal que existan a lo largo y ancho de la capital del país cientos de restaurantes de diferentes estilos y establecimientos disímiles para el baile y disfrute de presentaciones de música en vivo y otras opciones nocturnas. La Boom, el Bar Roco, La Iguana, Liverpool Pub, La Hija de Monctezuma y la U de G (la Única de Guerrero), son de las más renombradas salas de fiesta en la ciudad; pero hay que saber que en materia de nocturnidad, el DF no brinda margen ninguno al aburrimiento, como cualquiera que llegue a ella podrá comprobar sin sentirse jamás decepcionado.