LA MISIÓN del Embajador JIMÉNEZ

Llegó a la isla en un momento difícil, y hoy siente íntima y profunda satisfacción de haberlo superado. El embajador de México en Cuba promete estar presente en el Festival del Caribe 2008, donde su país ha sido especialmente invitado Típico mexicano, Guadalajara, Guadalajara, Guadalajara…el Excelentísimo señor Don Gabriel Jiménez Remus, embajador de México en Cuba, trasmite confianza y sabiduría. Habla con orgullo de su patria, a la cual sirvió nueve años como diputado, y seis como senador de la República.

Su primera experienciaen el servicio exterior fue España, entre el 2001 y el 2007, y el suceso más inolvidable: la hora y algo que pasó junto al Rey Juan Carlos, en el acto de entrega de sus cartas credenciales. Hoy, en el portal de su hermosa residencia en Miramar, el mismo lugar donde «recibo a los amigos, tomo el café, leo, y escucho música», Don Gabriel afirma que su segunda misión diplomática, Cuba, tiene para él significados especiales: «Conocí a Fidel Castro en diciembre de 1994, en México, y él me invitó a visitar la Isla. Lo hice en marzo de 1995, con veinticinco senadores del Partido Acción Nacional, y su entonces presidente, Felipe Calderón, que es hoy el presidente de la República. Tuvimos una entrevista de dos días con el Comandante y… ¿quién me iba a decir que catorce años después…? Por supuesto que mi designación aquí tiene que ver con aquella visita, no hay otra explicación». «Así que -confiesa Jiménez Remus- llegué acá en un momento crítico de las relaciones bilaterales, con una misión importante: recapturar la confianza recíproca entre los dos países. Puedo decirle que al cabo de siete meses, ya se empieza a ver un futuro promisorio en las relaciones entre México y Cuba.

Soy muy optimista en esto". Para ilustrarlo, el Embajador se refiere al «crecimiento de más del 70 por ciento de la balanza comercial, en relación con el primer trimestre del año anterior; al buen desarrollo de los vínculos culturales, inalterables todos estos años»; así como a su buena relación con altas personalidades de la sociedad y el gobierno cubanos. «Todo ello me llena de una íntima y profunda satisfacción, y también me da motivos para seguir incrementando aquí la actividad diplomática ». La virginidad turística de Cuba Don Gabriel explica que México es el tercer emisor latinoamericano de visitantes hacia Cuba, y el séptimo a nivel mundial, con unos 80 mil turistas anuales. Se refiere a atractivos como la cercanía, la frecuencia «impresionante» de vuelos entre México y La Habana, las facilidades en instalaciones turísticas; así como "la hermandad histórica, la comunidad de lenguaje, el carácter y temperamento de los cubanos; su cultura, su música, el baile; y la belleza indescriptible de la isla".

"Pero yo creo que el mexicano viene en busca de una especie de virginidad, que hay en las zonas turísticas de Cuba, que todavía no están tan abarrotadas de gente como Cancún y otras playas de México", asegura. Un lector en el Festival del Caribe… ¡Viva México! Jiménez dice dedicar su poco tiempo de ocio a la lectura, y para demostrarlo sólo necesita levantar en su mano el libro que hoy devora con avidez, y afirmar que: «he descubierto a Fina García Marruz, y me ha impresionado esta gran ensayista y poeta cubana. No la conozco personalmente, pero sé que es la esposa de otro gran intelectual, Cintio Vitier, y quisiera conocerlos a ambos, tal vez por medio de mi amigo Roberto Fernández Retamar, quien me abrió las puertas de la Casa de las Américas1».

Sobre la presencia de su país en el próximo Festival del Caribe, el Embajador argumenta: «No he podido estar en Santiago de Cuba, así que tengo mucho entusiasmo por ir. Hemos propuesto la presencia allí de Hugo Gutiérrez Vega, un poeta contemporáneo muy importante; del Trío Código Postal, que ha causado sensación en México y Veracruz, con sus versiones del cancionero popular; así como de la actriz María Rojo, acompañada por alguna de sus películas. Cierto que ella es ahora senadora, y habría que ver cómo anda su agenda, pero creo que esta invitación la entusiasmaría mucho, y nosotros, y la Secretaría de Relaciones Exteriores vamos a apoyar en lo que haga falta». Don Gabriel nos habla también con cariño de sus 36 años junto a Gloria, su esposa, quien lo acompaña en Cuba, y de sus tres hijas y sus dos nietos, que han podido visitarlos dos veces en La Habana.

Ya al finalizar nos hace una última confesión: «En Cuba, a diferencia de España, se usa que cuando el Embajador sale en misión oficial, se pone la bandera de su país en el auto. En más de una ocasión, tanto en La Habana, como en las tres provincias que ya he visitado, la gente en la calle reconoce la bandera, y me gritan ¡Viva México! Es algo muy emocionante, imagínese… Muy emocionante…».