- Vino y salud, un binomio posible.
DICEN LOS EXPERTOS QUE CONSUMIR VINO DE FORMA MODERADA NO SOLO ES BUENO PARA EL ALMA SINO TAMBIÉN PARA EL CUERPO. TANINOS, FLAVONOIDES, ANTOCIANOS, RESVERATROL, POLIFENOLES… MUCHOS DE SUS COMPONENTES SE ASOCIAN CON UNA MAYOR CALIDAD DE VIDA. A CONTINUACIÓN, REPASEMOS ALGUNOS DE LOS BENEFICIOS MÁS CONOCIDOS:
Protege el sistema cardiovascular. Los derivados fenólicos que se encuentran en los vinos, en mayores cantidades en los tintos, ejercen efectos de protección frente algunas enfermedades cardiacas. El tanino de los vinos tintos ayuda a mantener más limpias nuestras arterias.
Evita el envejecimiento precoz. Gracias a los polifenoles, antioxidantes naturales, previene el envejecimiento cutáneo y protege la piel de la agresión del medio ambiente. La enzima RESVERATROL, que abunda en la piel de la uva negra, es capaz de estimular a otras enzimas celulares que regulan el envejecimiento de los organismos vivos. Contiene vitaminas A, C y varias del complejo B como: biotina, colina, incositol, ciancobalamina, ácido fólico, ácido nicotínico, pridoxina y tiamina, con efectos antioxidantes y antienvejecimiento. Especialmente beneficiosa es la B2 riboflavina, que permite eliminar toxinas y depurar el hígado. El vino y sus vitaminas ayudan a tener una piel más hermosa.
Elimina los radicales libres. Hoy se sabe que el proceso de envejecimiento y la aparición de algunas enfermedades se debe al efecto de los “radicales libres”, partículas que oxidan nuestras células. Estos tienen un cometido útil en nuestro organismo, ya que luchan contras las bacterias, pero en contrapartida son responsables, entre otras cosas, del endurecimiento de nuestras arterias (arterosclerosis).
Reduce el colesterol: Esta bebida eleva en la sangre el colesterol bueno y hace disminuir el malo, creando un equilibrio entre ambos.
Contrarresta efectos dañinos del tabaco: El vino tinto disminuye el efecto nocivo del consumo de tabaco en el endotelio, capa de células que proporcionan una reducción de fricción en el revestimiento de los vasos linfáticos, los vasos sanguíneos y el corazón.
Aporta minerales: El magnesio disminuye el estrés. Litio: equilibra el sistema nervioso. Calcio y potasio: garantizan un adecuado equilibrio iónico y eléctrico. Se recomienda en casos de anemia, ya que contienen medio miligramo de hierro, y el alcohol ayuda a la absorción del hierro.
Previene algunos tipos de cáncer: El resveratrol y los flavonoides presentes en el vino, pueden ayudar a prevenir y disminuir ciertos tipos de cáncer, como el de próstata, pulmón o mama. Especialmente, contribuye a reducir el riesgo de cáncer de estómago, por su alto contenido en antocianidinas y proantocianidinas. Las mujeres que consumen vino tinto podrían reducir el riesgo de padecer cáncer de ovario.
Acción antiespasmódica: Los taninos del vino tienen acción antiespasmódica a nivel intestinal, favoreciendo el tránsito.
Acción antibacteriana: Protege al organismo de agentes patógenos nocivos. La quercitina que contiene actúa positivamente ante infecciones virales y respiratorias, eccemas y herpes. También se ha mostrado eficaz en el tratamiento de artritis y artrosis.
Efecto antihistamínico: La quercitina del vino tiene efectos antihistamínicos que lo hacen muy adecuado para paliar los efectos de las alergias. También actúa como antiinflamatorio.
Estimula el apetito: En casos de anorexia, ayuda a estimular los órganos olfativos y gustativos.
Controla las infecciones urinarias: Disminuye el riesgo de la formación de cálculos renales. Los vinos blancos ácidos y los cavas son ricos en tartratos y en sulfatos de potasio que actúan sobre los riñones, favoreciendo una mejor eliminación de toxinas.
Efectos neuroprotectores: Favorece la circulación de la sangre en el cerebro, sobre todo de las personas de edad avanzada, y tiene acción anticoagulante que los protege de accidentes isquémicos. El consumo moderado de vino se correlaciona con un menor riesgo para la enfermedad de Alzheimer. Los investigadores encontraron que el resveratrol, un polifenol del vino tinto, produce efectos neuroprotectores.
Disminuye el estrés y la ansiedad: Libera endorfinas, aumentando la sensación de placer. Sus propiedades euforizantes son positivas contra la depresión.
Gran parte de las ventajas que el consumo moderado y responsable de vino se pueden extrapolar al consumo de mosto o incluso de las propias uvas, principalmente tintas, pues es en el hollejo de la uva donde se encuentran los taninos, ácidos fenólicos y antocianos que son los que proveerán la mayoría de las propiedades saludables. Algunas virtudes las da el contenido alcohólico del vino y se pueden encontrar en otras bebidas y destilados, pero la concentración alcohólica del vino hace fácil su consumo dosificado y prudente.
Un trabajo publicado en 2012 en la revista científica British Medical Journal (BMJ) estimó que media copa de vino diaria (5 gramos de alcohol) era la cantidad óptima para proteger la salud.
Wine & Health: A Possible Binomial
Experts point out that drinking wine in a moderate way is not only good for our soul, but also for our body. Tannins, flavonoids, resveratrol, polyphenols… many of wine’s components are related to higher quality of life.