Mariel Magrini y Carlos Iglesias

Mariel Magrini y Carlos Iglesias son una pareja de emprendedores que han laborado en distintos rubros, desde la construcción hasta reforestación. Hace unos años dedicaron unos días de descanso en Boquete y observaron un enorme potencial en la producción agrícola, pero localizada en nichos específicos y con valor agregado (empacados y comercializados mediante cadena de frío). Sobre todo pensaron en aquellos productos que, por ser importados, no llegan al mercado panameño con alta calidad, como es el caso de las lechugas y hierbas aromáticas.
En la actualidad tienen un bello hotel, Villa Marita, enclavado en la montaña, con una vista hermosa de los cafetales y del volcán. Es allí donde han desarrollado el cultivo hidropónico de las lechugas, robándole ahora casi todo su tiempo. Conversamos con esta pareja que hoy se perfila también hacia la exportación.

—¿Qué fue primero: Villa Marita o las lechugas hidropónicas?
—Primero fue la producción agrícola y luego la hotelería.

—¿Qué los motivó  a comenzar este negocio?
—Nuestra pasión por enfrentar nuevos retos y el desafío de convertir una agricultura tradicional a una de alta tecnología e innovación.

—¿Cuáles son los procesos que se siguen en el cultivo hidropónico de las lechugas?
—Los mismos que en la agricultura tradicional. Es decir: germinación, transplante, crecimiento, cosecha y postcosecha.  La diferencia está en la técnica de producción para crecimiento, que es en agua, mediante un sistema NFT (Nutrient Film Tecnique) y la tecnificación del resto de los procesos con germinación y transplante en bandejas de flotación, cosecha en PET y postcosecha mediante cadena de frío.

—¿Cuántas variedades cultivan y en cuántos metros cuadrados?
—Producimos 12 variedades probadas que incluyen batavia, cos y especiales, en un total de 2 450 m2.

—¿Cuáles son las ventajas de este tipo de cultivo sobre el tradicional?
—Podemos enumerar entre las principales:
 1. La calidad, se produce una lechuga con aprovechamiento del 100 % del total de sus hojas.
 2. La uniformidad de toda la producción por ciclos (se produce los 365 días del año).
 3. Se utiliza el 25 % del fertilizante que se usa en cielo abierto, es decir con un ahorro del 75 %, y menor contaminación por saturación de los suelos.
 4. Se utiliza el 20 % del agua de la agricultura tradicional. Se emplean tanques que reciclan el líquido y se calcula la cantidad exacta que hace falta por planta, con un ahorro de un 80 %.
 5. Por tratarse de un ambiente controlado (invernaderos) se utilizan sistemas de manejo integral de plagas y enfermedades, que evitan la utilización de agroquímicos. En sustitución se emplean como preventivos extractos de plantas de muy bajo costo (control biológico).
 6. El ciclo de crecimiento se reduce en un mes con respecto a la agricultura tradicional, obteniendo del 99 al 100% de producción desde la germinación.

—¿Qué tipo de cultivo es el más costoso? ¿La hidroponía o el tradicional en la tierra?
—El cultivo bajo invernadero o ambiente controlado con hidroponía es más costoso al principio, pero luego de retornada la inversión, al tercer o cuarto año, tiene incluso menor costo que la agricultura tradicional, por lo factores enumerados anteriormente.
Hoy otros productores del área también incursionan en este tipo de cultivo. Tomates, pimientos y lechugas, llegan con muy buena presentación y sabor a los restaurantes, hoteles y supermercados para la venta a la población en todo el país.

 

 

Hydroponic Lettuces in Boquete
Mariel and Carlos are a couple of go-getters that have worked in different fields, from construction to reforestation. A few years ago, they were on vacation in Boquete and they identified the huge potential of agricultural production, focused on specific market niches with value added (packed and marketed by means of the cold chain. They especially thought about those imported products that can’t be acquired by the Panamanian market with the highest quality, such as lettuces and aromatic herbs.
They presently own a beautiful hotel, Villa Marita, nestled in the mountain, with a breathtaking view of coffee plantations and the volcano. That’s where they have developed the hydroponic growth of lettuces, which takes most of their time. We sat down with this couple, whose eyes are also looking to opening an export line.