"Esta hermosa panorámica de los Cayos Bajos, cerca de Big Pine Key, permite disfrutar de una vista única de los Cayos de Florida. La Overseas Highway sirve de frontera entre el océano Atlántico, a la izquierda, y el mar Caribe, a la derecha."
"Southernmost House (que significa Casa Más al Sur) es un hotel de 13 habitaciones. Alberga un museo en la primera planta, y constituye una muestra de la arquitectura típica de la región."
Todos quieren llevarse un recuerdo del ícono que marca el punto más al sur del territorio estadounidense –a 90 millas de Cuba–; uno de los lugares más fotografiados de los Cayos.

La experiencia de llegar a los cayos de la Florida es algo que cualquier viajero debe proponerse. Es verdad que puede cumplirse la travesía por aire o por mar, pero en ninguna de esas variantes podrán disfrutarse sus paisajes, como cuando se va en auto. El punto de partida para el viaje es The Gateway to the Keys (La Puerta de Entrada a los Cayos). En lo adelante, parece que se vuela a ras de un mar turquesa.

Algo sorprendente y por momentos de apariencia mágica se abre como visión a partir del momento en que se entra a la carretera que conduce hacia los cayos de la Florida. Van sucediéndose paisajes, con mangles y tramos de mar turquesa, algo de tierra firme… Un primer momento de fotos es Key Largo. La carretera tiene 42 puentes y cubre 150 kilómetros espectaculares. Existen sitios tan pintorescos como Alabama Jacks, un bar frecuentado por pescadores, turistas y lugareños vestidos como el buen salvaje, en short, sandalias rústicas, camiseta y pañuelo en la cabeza. La ruta avanza hacia el sur y por momentos, entre los tupidos mangles, se abren espacios que dejan ver a un lado el Océano Atlántico y al otro, el Golfo de México. Hay que tener en cuenta lugares muy especiales: Tavernier, por ejemplo; o el llamado Plantation Key, que en su tiempo fue el escondite predilecto de los contrabandistas de licor, en los años de la Ley Seca, y que ahora alberga una escuela de estudios marinos. Allí los traficantes escondían ron traído de Cuba y de Jamaica y la islita era lugar de juergas y grandes negociaciones. Aparecerá también la bonita Islamorada y más adelante, a la altura de la milla 70, un lugar muy popular con condiciones para acampar y hacer un alto prolongado conocido como Fiesta Key Koa, donde se dispone de casas rodantes y piscina con todo el confort para hacer estancia durante varios días. Se sucederán otras atracciones hasta el Duck Key, con su elegante Hawks Resort y Marina; y un especial momento será el llamado Puente de las 7 Millas, verdadera maravilla ingeniera. El agua se hace ahora más turquesa, hay más tierra que en las otras islas… Se aproxima el final del viaje, que lleva primero a Big Pine Key, donde se encuentra el Refugio Nacional de Venados de los Cayos, y seguidamente, Stock Island. Key West es el punto final. Merece la pena y le dejará muy complacido. Se trata de un sitio con típica arquitectura colonial española, elegantes chalets y hermosos jardines tropicales y playas fabulosas, donde pasar una inolvidable jornada. Poco tiene de norteamericano a primera vista, como no sea la bandera y el idioma oficial. La isla fue prácticamente «colonizada» por hispano-cubanos provenientes de la mayor de las Antillas y esto es algo con lo que el tiempo no ha podido acabar y que se descubre en su arquitectura, el nombre de las calles, el diseño de sus parques y plazas y hasta en algo tan sutil como el olor a café negro fuerte, ron y tabaco torcido de sus bares.

La carretera que conduce a través de los Cayos de la Florida es una verdadera obra de ingeniería que incluye 42 puentes y en buena parte está sostenida por gruesos pilotes de hormigón armado resistente al embate de huracanes y que se ha convertido en una de las autorrutas más vistosas del mundo