Pinar del Río
Para aquellos que aman la naturaleza, no existe escenario similar al que regala la provincia más occidental de Cuba, Pinar del Río, nos afirma con legítimo orgullo, el Delegado de Turismo en esa provincia, Rolando Izquierdo.
Desde la Sierra del Rosario hasta la Península de Guanahacabibes el visitante podrá tocar con sus manos las exquisitas ofertas naturales de esta región que crece aceleradamente cada año y trata de satisfacer las más exigentes solicitudes del visitante.
En la Sierra del Rosario, el Complejo Las Terrazas, proyecto de turismo rural vinculado a la comunidad, puede calificarse como un lugar en el que hombre y paisaje se engarzan como en un todo armonioso para ofrecer un diseño idílico en un paraje de apacible belleza natural. Rodea también esta área , el río San Juan, con manantiales y recodos llenos de encanto. Muy cerca, las ruinas de antiguos cafetales que eran trabajados por manos de obras esclavas en el siglo XIX y que hoy constituyen con sus servicios extrahoteleros un disfrute para el turismo amante de la naturaleza. Geográficamente cercana, Soroa, a 70 kilómetros al oeste de la Ciudad de La Habana, es sitio obligado para el vacacionista. Dotada de una flora espectacular, con su orquideario de renombre internacional, su cascada y sus facilidades para el ocio, es un sitio de sin par belleza y tranquilidad.
El Valle de Viñales, lugar muy visitado visitado, es un producto natural que cuenta con tres entidades hoteleras enclavadas en un espacio que tal parece salido de la paleta de un pintor. Aquí el turista puede integrarse a la naturaleza a través de los servicios que le brindan las
especialidades extrahoteleras de la región: cultura culinaria local, conocer los valores paisajísticos, arquitectónicos, culturales que hicieron posible que en el año 1999 este lugar mereciera la categoría por la UNESCO de Paisaje Cultural de la Humanidad.
Por todo ello, nos dice Izquierdo, en estos momentos se labora para que el desarrollo turístico fluya de forma armónica, sin descuidar la preservación del medio ambiente y las tradiciones, pues muy pronto serán mayores las capacidades hoteleras de este Parque Natural.
Para los amantes de la naturaleza, para aquellos que saben apreciar los valores de la ecología y gustan de un turismo de este tipo, nada podrá igualarse a lo que encontrará en las áreas pinareñas. Muy pronto, podrán ser visitados Cayo Levisa y Cayo Jutía con magnificas playas vírgenes.
Antes de continuar el camino hacia el extremo occidental, es bueno conocer a la ciudad de Pinar del Río, capital de la provincia, fiel exponente de la cultura local: tradiciones culturales, cuna de excelentes artistas de la plástica, tejados característicos y la nobleza de un pueblo sencillo y respetuoso. En torno a esta ciudad, las vegas del más famoso tabaco del mundo, el Habano, alrededor del cual se desarrollan tradiciones culturales que definen esta región.
Más de 150 mil turistas por año visitan esta zona lo que llama poderosamente la atención. La ciudad proyecta un plan acelerado en el aumento de capacidades hoteleras.
Si alguna vez ha imaginado cómo es la puerta a un paraíso, la encontrará en la Península de Guanahacabibes. Aquí se encuentra el Centro de Buceo Internacional María La Gorda y existe un estudio para el desarrollo de infraestructuras que permitan la visita de turistas que deseen disfrutar de playas vírgenes, enclavadas en una reserva natural de la biosfera conservada por mas de 30 años, con fondos marinos excepcionales para los amantes del buceo.
En pocos años, la Península de Guanahacabibes se convertirá en el centro de un multidestino. Enclavada a la entrada del Golfo de México, es la llave cubana para crear las condiciones, por vía aérea y marítima, a los turistas de Cancún y Centroamérica, a los que ofrecerá todas las posibilidades para el disfrute de este paraíso .
La más occidental de las provincias cubanas es dueña de los verdes más diversos y de increíbles azules en sus playas y de manera muy sutil, descubre día a día nuevas riquezas y parajes para el deleite de los visitantes.
Pinar del Río, buena por sus hombres y por sus bondades naturales, es tierra de promisión para la práctica de un turismo de naturaleza cada vez mayor, sin olvidar que es donde crece el tabaco, símbolo de Cuba y regalo para el mundo que nadie ha podido superar.