Aquella mañana la ballena jorobada nadaba majestuosamente por el Golfo de Panamá frente a la Isla Iguana. Enseguida se notó que era la líder del grupo. El mamífero marino soltó un chorro de agua de su orificio superior que descompuso en colores los rayos del sol y entonces suavemente se sumergió —casi sin levantar espumas—, para mostrar su gigantesca cola. Respondiendo a la señal el ballenato que la acompañaba se hundió en su búsqueda. Los turistas aplaudieron regocijados. 

Dicen que para quienes gustan disfrutar la observación de estos cetáceos, los meses más idóneos son desde junio a octubre, siendo septiembre el más adecuado. 

 Isla Iguana es una de las joyas ecológicas de la Provincia de Los Santos, en la Península de Azuero. En el año de 1981 fue declarada zona protegida, y está ubicada a unos 4.7 km de la costa entre el río Purio y el río Pedasí. 

Tiene una playa que llaman la del Faro, y otra en el frente espectacular, muy preferida por los amantes del sol y de las aguas azules, nombrada El Cirial. Para llegar a la isla se puede partir de la Playa de Pedasí, una simpática población con pequeños hoteles de buenos servicios y restaurantes. 

Maravillas escondidas

Entre las maravillas de La Iguana está una importante colonia de más de 5 000 aves fragatas, que en un espectáculo visual para los visitantes. Resulta peculiar la ceremonia de apareamiento en la que el macho infla su garganta y muestra una membrana de  intenso color rojo para atraer a su pareja. 

 En los senderos el turista se encuentra con lagartijas, e iguanas negras que es la más común de las seis especies que allí habitan. Pero los artistas de la gira son los pequeños cangrejos kikirikakiris, que están elegantemente vestidos con brillantes colores naranjas y violetas. 

Cada año el cuidado de la Isla Iguana importa a vecinos y científicos. Un grupo de ecologistas y biólogos, entre ellos el dedicado Marco Díaz, lograron en el 2007 que se reglamentara el comportamiento de turistas, botes y boteros. Allí no se puede navegar sobre los arrecifes, ni llevar bebidas alcohólicas, y los capitanes de los botes que transportan visitantes deben recoger, sacar y depositar en lugares adecuados la basura que generan las excursiones.