La Cuba del siglo XX a través de la moda.
Recorrer el siglo XX a través de la moda, no sólo es descubrir lo que ha distinguido al vestuario femenino de cada década de la centuria, sino también el arte, la cultura y la sociedad cubanas. La diseñadora de vestuarios Piedad Subirat, quien ha realizado durante su carrera artística múltiples investigaciones en torno al tema, tiene hoy un trabajo consagrado en la moda cubana. Esta creadora ha dado una panorámica de cada una de las décadas de la pasada centuria a través del vestuario femenino. En Cuba, la moda ha estado muy estrechamente relacionada con el status de la sociedad. Desde la conquista y colonización españolas –y durante todo el siglo XIX–, prevaleció en la isla la forma de vestir del Viejo Mundo. De igual forma, nunca hubo una economía suficientemente fuerte que diera lugar a un movimiento importante de moda a nivel internacional –con casas de alta costura–, pues las "señoras" preferían ir a Nueva York o a París. El carácter dependiente de la Isla, primero de España y luego de los EEUU, hizo que convergieran disímiles estilos en cada uno de los momentos. Sin embargo, en la moda cubana del siglo XX, si bien aparece la influencia foránea, irrumpen rasgos particulares del cubano en el vestir. Así, el año 1900 trae consigo los elementos del siglo XIX. La mujer es muy femenina, muy recogida y muy romántica; todavía coquetea en los salones con el lenguaje de los abanicos. Usa sayas largas, vuelos y puntas de encaje. Mantiene sus cabellos largos, adornados con cintas y flores como en la colonia, aunque ya se observan las primeras influencias de las damas norteñas; luego de la intervención norteamericana comienzan a utilizarse las grandes y aparatosas pamelas. En tanto, en 1915 se produciría la primera gran ruptura en la moda. Es la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando la mujer tiene que salir de su casa y comenzar a trabajar en fábricas y oficinas. Esto tiene una gran implicación social para el sexo femenino, de modo que comenzará a usar chaquetas y sayas más cortas que dejan ver el tobillo, prenda conocida como “túnico de medio paso”. Llegan los “locos años veinte”, en los cuales se elimina el corsé y se acorta la saya como nunca. La mujer se corta el pelo a lo garçon y fuma en público. El tango y el charlestón invaden los salones, mientras en Cuba se baila el danzonete bajo los preceptos del art deco. La década del ´30 abre en Cuba con la lucha revolucionaria contra el régimen de Machado, mientras en España tiene lugar la Guerra Civil. Sin embargo, la saya se alarga casi hasta los tobillos en vestidos de línea muy bien estilizados que insinúan la figura y que siempre se acompañarán del “imprescindible” sombrero. Por su parte, la irrupción del cine sonoro y de la actriz Marlene Dietrich determina que las féminas comiencen a usar el pantalón para paseos de campo y viajes a las playas. La Segunda Guerra Mundial, al igual que la Primera, exigiría nuevamente las sayas cortas. Se impone, además, el uso del sombrero y de trajes de chaqueta, conocidos como trajes de sastre. A pesar de la guerra, los vestidos son muy elaborados, con drapeados y adornos. De igual forma, se complican los peinados con altos tupés y moños adornados con bucles y crespos. Con la influencia directa de la guerra, la diseñadora Elsa Skaporieli, italiana radicada en París, se inspira en los jackies, maletines y carpetas de soldados para comenzar a emplear los zipper en los vestidos, los que hasta ahora se cerraban con broches y botones. Fue a finales de esta década que la cremallera, zipper o requi, como también se conoce en Cuba, se convierte en el cierre habitual de la ropa moderna. Es precisamente en la década del ´50 que Dior lanza su new lock. Lleva de nuevo la saya hasta media pierna, se maneja un ideal de belleza perfecta a través del maquillaje en los ojos y en la boca, que son artificialmente delineados fuera de la línea natural. Se buscarán formas para moldear el cuerpo: fajas, brassiers, afinadores y sayas de paradera aparecerán en los ajuares de la mujer de esta época. En tanto, la actriz Marilyn Monroe lanza al mundo un arquetipo de belleza, por otra parte, hay un boom de la alta costura francesa con diseñadores como Valenciano, Givenchy y Balmain, mientras el fotógrafo cubano Alberto Korda comienza a plasmar el mundo de la moda a través de Norka, la primera top model de la Isla. En 1960, con el triunfo de la Revolución Cubana, se rompen todos los cánones establecidos; el fenómeno revolucionario influye en todos los aspectos de la vida, incluyendo la moda. Mery Quant lanza desde Inglaterra la minifalda al nuevo ritmo de Los Beatles. Nuevos diseñadores, como Pierre Cardin, lanzan líneas completamente opuestas a las llevadas en la década anterior; y modelos como Poliga Gum renuevan las pasarelas. Es una época donde nada ajusta el cuerpo y donde la línea geométrica, el pop art, el plástico, las chapas de metal, las botas y la conquista del cosmos, se reflejan en los diseños que rigen también la moda cubana. El pop art, la guerra de Viet Nam, los colores sicodélicos y los hippies marcarán los años ´70. Se sigue usando la minifalda, aunque entran en escena la maxifalda y el corte campana. Predominarán las fibras sintéticas y los tejidos transparentes que provocarán escándalos en la moda. Es en 1980 cuando aparece el eterno pantalón mecánico que se lleva en cualquier ocasión, conocido en Cuba como jeans o pitusa. Vuelven a aparecer las hombreras y las mangas raglán de los años ´40. Los diseñadores cubanos crean estampados muy arriesgados, conocidos como telarte. Los artesanos llevan a las ferias de la Isla propuestas de lienzos y fibras naturales teñidas con las técnicas del batik o adornadas con trabajos a croché. Se retoman las labores de aguja que se hacían a inicios de siglo. Se inspiran, además, en los vestuarios típicos de otros pueblos, como el porcho y las sandalias tipo guarachas. En la década del ´80 tienen lugar, por primera vez, los Cubamodas, eventos que permitían presentar en los jardines de La Maison –hoy Casa de la Moda Cubana–, las creaciones de los diseñadores del país. Así, llega la última década del siglo XX, con la tecnología de nuevos textiles de fibras naturales, sintéticas o mixtas. Se usan fundamentalmente suaves túnicos, sayas irregulares, acuchilladas, largas, muy largas o cortas, muy cortas. El pantalón estrecho, clásico o ancho, junto con elementos de otras décadas, cierra el siglo de un modo libre, ecléctico y abierto a las nuevas tendencias posmodernistas con que se recibió la nueva centuria. En estos momentos, el programa insigne de Cubavisión Internacional, “Cuba de Moda”, que sale al aire aproximadamente hace un año, dedica sus espacios a divulgar el acontecer de la moda en Cuba a través de diseñadores de reconocido prestigio, quienes recrean las tendencias actuales del vestuario en la isla.