Museo Bacardí
De trata de uno de los museos cubanos de más abolengo y prosapia; uno de los primeros de la Isla en virtud de la fecha de su fundación, en 1899. Sólo lo preceden en el tiempo el que en 1874 se creó en La Habana con el auspicio de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales, y el de Historia Natural, que se conformó con las colecciones del eminente ictiólogo cubano Felipe Poey. Pero si estos dos son los más antiguos, el Bacardí, fundado en 1899, es el primer museo público con que contó la Isla, y, en atención a lo valioso de sus colecciones, uno de los más importantes. Su creador es el escritor y político santiaguero Emilio Bacardí Moreau. Nació en 1844, en el seno de una familia de industriales famosos y acaudalados de ascendencia catalana, y sus afanes independentistas le costaron prisión en las cárceles de Chafarinas y Ceuta. Como escritor, se destaca el novelador laborioso de la historia en narraciones como Vía crucis y Doña Guiomar, en tanto que como historiador, legó los tres volúmenes imprescindibles de Crónicas de Santiago de Cuba. Fue el primer alcalde que tuvo la ciudad al cesar la dominación española (1898) y desde ese cargo, que ganó por el voto popular en las elecciones de 1901, impulsó obras de bien público y acometió una sólida gestión cultural que se concretó en la fundación de la Academia Municipal de Bellas Artes, la biblioteca y el museo que a su muerte, en 1922, comenzó a llevar su nombre. La lista de lotería La idea original de Don Emilio al impulsar la creación del museo era la de que, en lo esencial, sirviera para preservar las reliquias de la gesta libertadora en una ciudad que ha sido llamada, con razón, "La capital de la historia". Pero bien pronto la institución, sin dejar de hacer énfasis en su propósito inicial, adquiriría características más generales, y paralelamente a sus colecciones de documentos y testimonios de la historia de Santiago y de la de Cuba, engrosaría sus fondos etnológicos, de arte antiguo y de pintura. En ese sentido, se destaca la colección de pintura colonial reunida en el Bacardí, una de las más pintorescas y completas del país, con retratos, bodegones y paisajes de los más relevantes artistas de la época. El edificio que ocupa el museo, en la calle Pío Rosado esquina a la Aguilera, abrió sus puertas en 1928. De estilo ecléctico, es una de las más regias edificaciones de la arquitectura republicana en Santiago de Cuba. Sus tres niveles permiten al visitante un recorrido por la Cuba de ayer, desde la etapa precolombina –con valiosas muestras de la cultura material de los aborígenes– y la colonización española, hasta la Guerra hispano-cubano-americana. De esa contienda sobresale un testimonio único: el torpedo construido artesanalmente por los insurrectos cubanos para volar los barcos españoles en la desembocadura del río Cauto. El arte europeo y las culturas sudamericanas, no quedan fuera de las colecciones del Bacardí. Se exhiben allí momias peruanas, de la antigua cultura Paracas, con más de mil años de antigüedad. Son las de un hombre y una mujer que sufrieron una momificación espontánea por la combinación de la extrema sequedad del aire y las sustancias nitrosas de la arena de la zona donde fue sepultada la pareja. Otra momia, egipcia, que también se expone en el Bacardí, luce perfectamente conservada y con todos sus atributos, pese a sus cuatro mil años de vejez. Pertenece a una mujer joven y corresponde a la XVIII dinastía, cuando Tebas mantenía la supremacía en el antiguo Egipto, dos mil años antes de Cristo. El propio Emilio Bacardí viajó a ese país africano para adquirirla en Luxor. El recuento pormenorizado de un recorrido por el Museo Bacardí, excede el propósito y los límites de esta nota. Se enmarcan sólo algunos detalles, porque se prefiere que quien lo visite vaya descubriéndolo, paso a paso, con sus propios ojos. No se quiere dejar fuera del recuento, sin embargo, un óleo ante el que seguramente se detendrá el visitante. Se titula La Lista de Lotería, y su autor es el santiaguero José Joaquín Tejada (1867-1943), un pintor de gran sensibilidad y sentido del paisaje, que cosechó en su tiempo los mayores elogios, y a quien José Martí dedicó una crónica llena de admiración, luego de ver en la ciudad de Nueva York una exhibición de su obra. Es un cuadro que ha sido muy reproducido, estampa típica de una época, que impacta con la verdadera, ceñida y fuerte representación de una escena callejera en la que gentes de muy diversas capas sociales, como se distingue por su atuendo, se abalanzan sobre una lista de la lotería para conocer los premios del sorteo, mientras que un chino, con su carretilla, pasa indiferente junto al grupo. La visita al Museo Bacardí, de Santiago de Cuba, no debe excluir los patios coloniales que reproduce ni el callejón con las fachadas, a tamaño natural, de algunas casas notables de la ciudad.
De las piedras,panes Facundo Bacardí Mazó es el nombre del padre de Emilio. Nació en Sitges y llegó a Santiago en una época en la que se decía que quien no tenía tierras en Cataluña, tenía parientes en Cuba. Aquí se casó con Lucía Moreau, hija de una emigrada franco-haitiana y un capitán del ejército napoleónico y, después de algún traspiés, estableció el alambique donde produjo el ron que lleva su apellido. Don Emilio administró la fábrica a la muerte de su progenitor. Facundo Bacardí, se dice, rumiaba entre dientes: "Els catalans de les pedres fan pans". Su hijo Emilio, santiaguero, hizo también panes de las piedras y, entre muchas cosas, impulsó el museo cubanísimo que lleva su nombre y que desde hace más de cien años es una de las más sólidas propuestas culturales de la ciudad de Santiago de Cuba.
Valores patrimoniales:
- Objetos personales de José Martí, Antonio Maceo y Carlos, Manuel de Céspedes. - Momia egipcia traída al museo por Emilio Bacardí. - La mejor colección de pinturas de los clásicos cubanos.
Actividades del museo:
- El rincón lírico: los segundos sábados de cada mes, con artistas de Santiago, en el salón de entrada de la institución. - Peña “Balcones atardeceres y serenatas”; en el patio del museo, a las 5:00 p.m., el tercer sábado de cada mes.
Horarios: Martes a Sábado, de 09:00 a.m./ 09:00 p.m. Domingos, de 09:00 a.m./ 1:00 p.m. Lunes, de 12 m./ 09:00 p.m.
Dirección: Carnicería esq. Aguilera. Tel.: (5322) 628402