Fauna Marina Tropical
En la prehistoria de antiguos pueblos aparece la pesca como actividad fundamental para la subsistencia; cada civilización creó sus propias e ingeniosas formas de extraerle al mar o a los ríos el preciado alimento. Se calcula que existen en el mundo unas 20000 especies de peces; la mayor diversidad se localiza en los trópicos, principalmente en los arrecifes de coral y en los ríos africanos y sudamericanos; más de 600 especies habitan las aguas caribeñas cercanas a Jamaica, México, La Florida, Cuba y otros países hasta las costas del Brasil.
El Amazonas no es sólo el río más caudaloso del mundo, sino también el que alberga más especies; en su cuenca viven unas 900 con características muy variadas y un buen número de ellas endémicas. Muchas de las que se crían en acuarios por todo el mundo, asombrosas por su colorido o sus hábitos, provienen del Amazonas.
En nuestras aguas encontramos también peces que pueden vivir tanto en el mar como en los ríos, tales como el sábalo, la lisa y el robalo; esto no significa que vivan en agua salada o dulce según su antojo, sino que se han adaptado en áreas como la desembocadura de los ríos, bahías y estuarios que presentan grandes variaciones en la concentración de sales, según las lluvias o las mareas.
Peces que caminan, vuelan, reptan y saltan Aunque la forma de locomoción con la que generalmente identificamos a los peces es la natación, existen algunos que se valen de sus aletas para saltar, volar y hasta caminar. El bonito y el gallego nadan casi exclusivamente por el impulso obtenido al batir la cola; la anguila y la morena, se valen del movimiento ondulatorio del cuerpo entero, de la misma forma que lo hacen en tierra los reptiles; pero la mayoría de los peces de nuestros mares, como el ronco y la cherna, nadan con la combinación de ambos métodos. Algunos como el bajonao viven en aguas tranquilas y nadan despacio; otros como el peto, cuyo hábitat corresponde a lugares de mucha corriente, desarrollan grandes velocidades. El pez cochino y el pez sobaco, los loros, las doncellas y el pez perro, son algunos de los que en las aguas caribeñas se desplazan a través de armoniosos movimientos; pero en las zonas arenosas y fangosas de nuestras costas vive un pez pequeño, de forma muy rara, al que se le llama pez diablo. Se encuentra siempre posado sobre las aletas ventrales, las pectorales y la cola; cuando es asustado levanta el vuelo y se posa a corta distancia; si lo observamos bien entonces, lo veremos " trotar", moviendo alternadamente sus aletas.
El pez volador vive en todos los mares tropicales; tiene el hábito de salir del agua y volar a la menor señal de peligro, aunque realmente lo que hace es planear; pero desde Panamá hasta Brasil existen peces de agua dulce que vuelan exactamente igual que los pájaros. Para escapar de sus enemigos, estas especies son capaces de salir del agua y volar de tres a cinco metros; sus aletas pectorales son usadas entonces de la misma manera en que un ave usa sus alas. La anguila de nuestros ríos vive normalmente dentro del agua, pero si el lugar en que se encuentra comienza a secarse, sale a tierra en busca de otro con buenas condiciones. Por tierra se mueve, como en el agua, haciendo eses, de forma similar a las serpientes.
Riquezas que deben ser protegidas: corales y gorgonias Entre los más bellos paisajes que puede contemplar el hombre se encuentran los arrecifes coralinos, abundantes en las costas caribeñas. En estos lugares, escenarios de gran actividad, viven además de los mismos corales, crustáceos que se esconden entre sus oquedades y gran cantidad de peces que merodean en busca de protección o alimento. Más de 30 especies de coral, diversas en formas, colores y tamaños, se desarrollan en nuestras aguas. El coral negro, el más apreciado por su uso comercial, existe en más de 100 especies en las aguas marinas tropicales. Con el esqueleto de los corales, trabajado y pulido, se logran objetos artesanales y joyas de brillante color negro, pero esta especie precisa ser protegida de la explotación indiscriminada, pues su lento crecimiento necesita hasta 20 años para alcanzar la talla comercial. Otro animal colonial emparentado con los corales es la gorgonia; más de 50 especies de ellas habitan nuestras aguas. Los esqueletos de colonias de este pólipo son empleados también para la elaboración de objetos artesanales y algunas especies producen una sustancia llamada prostaglandina, que tiene múltiples aplicaciones medicinales.
Los exquisitos crustáceos Entre los más extraordinarios manjares que se disfrutan en los países del área caribeña tropical, se encuentran los elaborados a partir del camarón y la langosta; esta última, abundante en los mares cubanos, constituye un importante renglón de exportación. En la mayoría de estos países existen restaurantes especializados que ofertan platos confeccionados con mariscos, apreciados tanto por su delicado y exclusivo sabor, como por sus cualidades nutritivas.
Otros peces comestibles Existen en los mares de nuestra región, un sinnúmero de peces que ofrecen la variedad de sus sabores y la garantía de un alimento caracterizado como una de las carnes más sanas y ricas en nutrientes, consumida por el hombre. Entre las muy gustadas se cuentan el pargo, la cherna, la pintadilla, la lisa, el guaguancho, la biajaiba, el peto, la cubera, la aguja, el serrucho, la rabirrubia, el bonito, el pez emperador y varias especies de sardinas. Temidos y a la vez apreciados habitantes de los mares son los tiburones, de los que se conocen alrededor de 400 especies que viven, en su mayoría, en aguas tropicales. En la zona caribeña se localizan más de 40 variedades, entre las cuales se debe mencionar el pez dama, la cornuda, el tiburón tigre y la gata. De ellos todo se aprovecha: la carne, como alimento; con la piel se elabora un magnífico cuero; las vértebras y los dientes son utilizados en la confección de bastones y adornos; el hígado y los cartílagos se emplean en la industria farmacéutica.
Reptiles en el mar y los ríos La mayoría de las tortugas viven en lagos y ríos, pero especies como la tortuga verde, la caguama o el carey, se han adaptado a la vida en el mar. Algunos de estos reptiles alcanzan más de 150 kilogramos de peso. Son proveedores de excelentes carnes y con su envoltura ósea o carapacho los artesanos elaboran objetos de gran belleza y durabilidad. En muchos países constituyen especies protegidas porque su existencia está seriamente amenazada por el hombre que durante siglos ha aprovechado su beneficio.
La pesca: oficio y deporte En todos los territorios bañados por el Caribe existen poblados costeros que tienen como principal fuente de ocupación la pesca. Grandes y bien equipadas flotas o pequeñas embarcaciones, surcan día y noche las cálidas aguas para capturar los peces que constituyen importante recurso económico y alimentario para muchos pobladores de la zona. Representa la pesca también uno de los deportes más gustados; en países como Cuba, rodeada de mar y surcada de ríos, miles de aficionados dedican sus horas libres a probar la suerte desde las costas o en embarcaciones que los lleven hasta conocidos pesqueros. El escritor Ernest Hemingway, en una crónica sobre la corriente del Golfo, publicada en 1936, describía así la emoción de la pesca: " Hallarse en la mar y experimentar la desconocida y vehemente emoción que causa un pez grande, es sentir un placer singular; la vida y la muerte del pez quedan a nuestra disposición durante esa hora en la cual permanecemos ligados para medir nuestras fuerzas; representa una enorme satisfacción poder conquistar este ser, que es rey de las regiones donde vive".
Los peces tropicales ornamentales La Naturaleza no deja de sorprendernos cada día con sus maravillas y con criaturas tan curiosas que retan a la ciencia y a la inteligencia humana. Los pequeños peces tropicales que habitan ríos y lagos forman parte de esas singularidades, tanto por su belleza y colorido como por los diferentes hábitos de vida observables en las múltiples especies. Según narra el cronista de las Indias Don Pedro Mártir de Anglería, cuando Hernán Cortés llegó a conquistar México, encontró que los aztecas poseían en la cercanía de su principal ciudad un magnífico parque zoológico, donde mantenían toda clase de animales entre los cuales se destacaban peces en grandes estanques.
Con el paso del tiempo, comenzó a ganar adeptos la afición por tener, dentro de las propias casas o en lugares cercanos, estas pequeñísimas y multicolores mascotas, que además de la fascinación de su belleza, manifiestan hábitos de vida y de reproducción realmente asombrosos. Meticulosidad, conocimientos y dedicación amorosa requiere esta afición cuya práctica puede convertirse en magnífico antídoto para contrarrestar el stress producido por la vida moderna.
Algunas especies de las más populares Los colisables ( Xiphophorus helleri ) Descubiertos en 1840 en México por el botánico K. Heller, fueron encontrados posteriormente más al sur, en numerosos ríos de Honduras y Guatemala. Llaman poderosamente la atención por la prolongación de su aleta caudal, de donde le proviene el nombre en latín: portador de sable de Heller. Los colisables salvajes son de color verdoso oscuro, pero mediante el trabajo de selección genética se ha logrado una enorme gama de colores: verde, rojo ladrillo, rojo sangre, amarillo, albino natural, albino rosado ojo negro, albino rosado ojo rojo, negro y otras variantes. Los guppies ( Lebistes reticulatus ) Los primeros guppies fueron descubiertos en la caribeña isla de Trinidad hace más de 160 años y enviados a Europa por un naturalista alemán cuyo apellido les identifica en la actualidad: Dr. P.L. Guppy.
El tono opaco de los ejemplares salvajes se ha transformado en una amplia escala multicolor. Debido a las múltiples variedades y las innumerables combinaciones que se pueden obtener, los acuaristas disponen de un inextinguible campo de experimentación con los guppies, sin el temor a repetirse. Las molinesias o molineses. Se destacan tres conocidas especies: molinesias de aleta dorsal ancha ( Mollienisia latipinna ), oriundas de la cuenca atlántica del sur de los Estados Unidos; las molinesias comunes ( Mollienisia sphenops ), originarias de riachuelos y lagunatos de América Central y las costas colombianas y molinesias velíferas ( Mollienisia velifera ) que proceden fundamentalmente de las costas yucatecas, aunque se encuentran desde México hasta Colombia. Variadas combinaciones que van del verde al negro, azul grisáceo o amarillo verdoso con rebordes negros, son apreciables en estas especies y sus cruces. Los escalares ( Pterophyllum scalare ) Son naturales de la América del Sur, de los afluentes del Orinoco y el Amazonas. Su majestuosidad y belleza los convierten en reyes de las peceras. La pareja que forman para reproducirse suele ser fiel hasta la muerte..
Los tetras. Existen múltiples especies, entre ellas: tetras de Buenos Aires ( Hemigrammus caudovitatus) y tetras monjitas ( Gimnocorymbus ternetzi ), ambas oriundas del Paraguay; tetras rojas ( Hyphessobrycon flammeus ), denominadas también tetras de Río porque su hábitat se localiza en las cercanías de Río de Janeiro, en el Brasil. Colores como el plateado con manchas negras, el negro o tonalidades rojizas con rayas verticales negras y franjas verdosas, embellecen estas especies. Muchas otras variedades, cuyo origen se localiza en regiones tropicales de Asia y África, se crían y reproducen hoy en el Caribe y en el mundo entero; entre ellas cabe mencionar por su belleza los goldfishes ( Carassius auratus ); los guramis: guramis azules ( Trichogaster trichopterus); guramis perlas ( Trichogaster leeri ); guramis enanos ( Colisa lalia ) y los peleadores ( Betta splendens ).
El milagro posible Somos mortales seres terrenales a los que no ha sido concedido el don de hacer milagros; no podemos, cual Jesucristo, multiplicar los peces; pero está en nuestras manos proteger las inmensas riquezas que nos brindan mares y ríos para que el hombre pueda seguir disfrutando de sus beneficios , tanto materiales como espirituales.