Cuba, un cofre de riquezas marinas.
En un clima tropical, 75 kilómetros cuadrados de plataforma insular constituyen la residencia ideal de mariscos, pescados y quelonios.
Cuba, en el centro del mar Caribe, está rodeada por la Corriente Ecuatorial del Norte, la mayor del mundo, que en unión de los vientos alisios, impulsó a Colón hasta nuestras costas desde las Islas Canarias. En el Atlántico se le une el brazo norte de la Corriente Ecuatorial del Sur y bañan nuestro archipiélago en su avance hasta el Estrecho de Yucatán. Y al hacer el gran giro en sentido contrario, hasta el Este, ya cambia de nombre: la corriente del Golfo o el Gulf Stream, paseándose ahora por nuestra costa norte.
Nos dejan permanentemente como un cuerno de la abundancia, un tesoro de nutrientes para nuestra fauna marina.
Cierto que los mariscos (invertebrados, sobre todo, crustáceos y moluscos) viven desde hace millones de años. Cierto que el hombre, en cuanto irguió su cuerpo, los capturaba. Cierto que al dominar el fuego, los sometió al asado y elevó su placer gustativo... Pero al pasar de la edad de piedra a la civilización, añadió a los mariscos otro delicioso incentivo...
¡Afrodisíaco! Así los sintieron y degustaron los egipcios y los griegos. ¡Afrodisíacos!, y los romanos les otorgaron el honor de abrir el menú de sus banquetes. Después, la avalancha de todos. Coincide con esta supervaloración sensual el hecho científico de su extraordinaria potencialidad proteínica, la proteína más perfecta que se conoce. Cuando Colón descubrió a Cuba hizo esta observación: "muy bien hechos, de muy buenos cuerpos". Sin duda su esbeltez provenía del consumo priorizado de mariscos y pescados: contaban con corrales marinos que les aseguraban su nutritivo abastecimiento.
El chef del Meliá-Cohíba, Sebastián Conejo, premio Pierre Taittinger, el concurso más importante del mundo, nos declaró poco antes de viajar a España: "La cocina cubana debe trabajarse mucho sobre la base de los mariscos y los pescados, y también de las frutas autóctonas... Constituyen una ventaja diferencial, un privilegio de los mares que les rodean y de ese sol, de ese clima...".
Cuando en 1998 el Papa nos visitó, su chef, el famoso cocinero italiano Angelo Gerami, enfatizó que "los mariscos y pescados constituyen un privilegio de ustedes. Aprovéchenles en el turismo. Tienen dos ventajas: la calidad y los bajos precios comparados con los de los países desarrollados... Al papa le gustaron mucho los mariscos y pescados de Cuba".
Quien quiera comprobar de primera mano la calidad y variedad de los mariscos y pescados de Cuba, puede extender su viaje placentero a cuatro grandes zonas: La primera comprende las costas del sur de las provincias Pinar del Río, Habana, Matanzas y Cienfuegos, Isla de la Juventud y Cayo Largo. La segunda, desde el puerto de Casilda, Sancti Spíritus, pasando por Camagüey y Las Tunas, hasta Granma. Tercera, la costa norte pinareña hasta Bahía Honda. Cuarta, de Cárdenas a Nuevitas, provincias de Matanzas, Villa Clara, Ciego de Avila y Camagüey.
Cuba es cofre de riquezas marinas.
Receta: Bocadito de Mariscos
Pescado, 135g Masas de Langosta, 60g Camarón,72g Pimiento Rojo, 30g Perejil, 15g Zanahoria, 42g Sal, 2g Pimienta,2g Papa, 85g Vino Blanco, 15g Guisantes, 30g Crema de leche, 30g Ajo, 5g
Elaboración: Se saltean el camarón, la langosta y el pescado y luego se filetean en láminas. Se colocan escalonadamente, primero el pescado, la zanahoria, el camarón, el perejil, la langosta, el pimiento rojo y al final el pescado. Se amolda en forma cuadrada, se presiona y se corta en cuñas. El plato se sirve frío, con salsa de naranja y limón. Como guarnición un nido de papas dentro del cual se ponen guisantes, papas y zahanorias hervidas, cortadas en pequeños dados.