EL TABACO ESTUVO MUY VINCULADO A LA COSMOGONÍA Y LOS CULTOS RELIGIOSOS DE LOS ABORÍGENES INDOCUBANOS. POR LAS PROPIEDADES SOBRENATURALES ATRIBUIDAS A ESTA PLANTA, SU HUMO SE OFRENDABA A LOS DIOSES, ENALTECIÉNDOLOS Y PROCURANDO PACTAR CON ELLOS AHUYENTAR LO MALIGNO

El sentido del olfato es la vía primaria de orientación para los seres humanos.  Los aromas derivan una de las impresiones más impactantes y duraderas en la memoria afectiva, a la vez que son una sutil forma de estimulación sensorial.  Estos efectos han sido aprovechados, desde tiempos inmemoriales, para influir en los estados de la conciencia. Dichas experiencias son sugestivamente imbricadas para “construir” impresiones sensoriales que propicien determinada predisposición sicológica, recursos usualmente empleados en diversas prácticas religiosas desde la antigüedad, teniendo como antecedente los inciensos y los aceites esenciales.
El tabaco entra en escena
Sabido es que el origen y la historia del tabaco tienen lugar en el Nuevo Mundo, con anterioridad al nacimiento de Cristo. Según indicios antropológicos esta planta se utilizaba como parte fundamental de las ceremonias religiosas, de paz, mágicas y curativas. Se asume como la más antigua representación humana en el acto de fumar un grabado en piedra de un sacerdote amerindio, probable antecedente de la renombrada “pipa de la paz”, símbolo frecuente para patentizar concordia, al igual que para establecer lazos especiales con las divinidades. Por otra parte, los aztecas concedían relevante significación al humo, existiendo en la lengua náhuatl la raíz poc para formar vocablos relacionados con la exhalación del humo. Ocurre así con el legendario guerrero Popoca –que prevalece en México como apellido- y el topónimo Popocatépetl, nombre del famoso volcán, al que se atribuye una hermosa leyenda de amor.  
El tabaco estuvo muy vinculado a la cosmogonía y los cultos religiosos de los aborígenes indocubanos. Por las propiedades sobrenaturales atribuidas a esta planta, su humo se ofrendaba a los dioses, enalteciéndolos y procurando pactar con ellos ahuyentar lo maligno. También se encuentra el tabaco integrado a muchas culturas del Caribe, con similares propósitos mítico-religiosos. En su libro El ritual de la cohoba, Thelvia Marín Mederos, apunta: “Al arribar a la isla de Cuba los primeros embarques de esclavos africanos, trasportaban consigo las religiones, los mitos, ritos y creencias de las respectivas regiones de procedencia. En este nuevo medio, conocieron el tabaco por contacto con los aborígenes esclavizados y, conjuntamente, el complejo esotérico-cultural llamado ritual de la cohoba, practicado en la vida cotidiana por la raza autóctona”.
Los dioses africanos originalmente no fumaban. Simplemente fue un elemento agregado a tales prácticas religiosas de origen afrocubano.
 En la Regla de Ocha o Santería los que fuman tabaco o aché son las deidades guerreras, para dar fuerza: Elegguá, Oggún, Changó y Ochosi, o sea, el guardián contra la cosa mala, y los dioses del hierro, de la guerra, de la caza y problemas con la justicia, respectivamente. Para hacer ‘ebbó’ con Oggún, hay que humear para lograr efectividad. Un ritual cotidiano lo constituye la comunicación que establece el creyente iniciado con Elegguá, que en primer lugar lo humea bien. Otras deidades no guerreras con las que se utiliza tabaco son Osaín y Babalú-Ayé.
En la religión de Palo Monte, Mayombe o Regla Conga, su uso es también muy extendido. Posterior a un ritual previo, en que se invocan a las deidades mediante sus propias firmas o gandó. Sobre diversos puntos de cada firma, se depositan pequeñas cantidades de pólvora, se entona un canto sagrado por el oficiante principal o tata-gangá, quien realiza un sahumerio utilizando un tabaco, con cuya parte en combustión son encendidos los montoncitos de pólvora. Esta acción la lleva a cabo expeliendo el humo con fuerza por la parte incandescente que se introduce en la boca y nunca fumándolo o aspirándolo de la manera habitual.
En la sociedad Abakuá, el tabaco o endaba, según Fernando Ortiz, constituye uno de los derechos o costas que se dedican y consagran a la potencia sobrenatural para los ritos de consagración y luego se emplea como sustancia que se añade a la comida para el convivio sacro. Las firmas de los practicantes dibujados dentro del recinto de ceremonias (cuarto fambá) o fuera de este, también son cubiertas con pólvora y encendidas con el fuego del endaba.
Y en el espiritismo cruzado, resultado de la mezcla de los cultos africanos con el espiritismo kardeciano, que se instrumentó en las culturas occidentales desde el siglo XIX, la función del tabaco está indisolublemente relacionada con la convocatoria y aparición de los espíritus y el contacto con el más allá, a la vez que, como función lustral de limpiezas, despojos y sarayeyeos, además de darle fuerza al trabajo que se realice y dar de comer a la “prenda”.
En fin, ¿por qué tabaco y humo?
Pues, como particular modo de confabularse con lo natural y expresar sentires, nada ausentes de simbolismos. No se limita a la mera acción de provocar vapores con controversiales aromas. Involuntariamente, comunica lo que pasa por la mente y se alberga en el corazón. Es forma especial de convocar al sosiego y a un silencioso e íntimo –o acompañado- disfrute, facilitando la meditación. La exhalación del humo libera dudas, diluyéndolas en la complacencia, en tanto adquiere las más impredecibles y fugaces de las formas, en su obligada ruta hacia las alturas, sin pretender más atención que la del espíritu de quien lo provoca o a quienes se dedica. Amén de franca evocación a la cubanía…

 

 

 

Smoke and Spirituality
We’re mindful of the fact that the origin and history of tobacco are in the New World. According to anthropological findings, the plant was used as part of religious ceremonies linked to peace, magic and cures. Tobacco was closely related to cosmology and religious cults practiced by Cuban aboriginals. Given the supernatural values enshrined in this plant, its billowing smoke used to be offered to the gods in a bid to extol them and help them chase malign feelings away.