LA COMBINACIÓN DE SABORES Y TEXTURAS DE LA COCTELERÍA CREATIVA NOS DA UN ABANICO INFINITO DE POSIBILIDADES PARA DISFRUTAR DE NUESTRAS COMIDAS DE UNA FORMA DIFERENTE

Si  decide ir de tapas a un bar y le preguntan cómo prefiere acompañar su cóctel, con una tapa dulce o salada, no se sorprenda. Aunque para algunos pueda sonar extraño salirse de los tradicionales vino y cerveza, la armonía entre mixología y comida es una tendencia en alza que cada día gana más adeptos.
El éxito quizás radica en la combinación de sabores y texturas que, sumadas a la imaginación del mixólogo, nos da un abanico infinito de posibilidades. Si bien es una apuesta arriesgada, este tipo de armonías ofrece sabores y aromas únicos para los amantes de nuevas experiencias sensoriales.
Desde hace décadas, países como Perú y México suelen mezclar ocasionalmente en su dieta pisco sour o margaritas, como complemento de su menú. Se dice también que Londres fue de los primeros epicentros de la coctelería internacional en apostar por maridar bebidas espirituosas con ágapes diarios, como se hizo en su momento con el vino.

Pese a existir inagotables alternativas, siguiendo algunas reglas elementales, las combinaciones con cócteles serán siempre exitosas:
- Los ácidos conjugan excelentemente con comidas más fuertes, especiadas y más grasas, para favorecer el contraste de sabores.
- Los secos se alternan mejor con las comidas con alto contenido de proteínas.
- Los dulces, en cambio, van magníficamente con comidas dulces. Incluso, según la mezcla, también con las saladas.
- Los de alta gradación alcohólica no deberían mezclarse con comidas ligeras, puesto que eclipsaríamos su sabor. Es ideal para comidas más pesadas que requieran una digestión más lenta.

Tras estas combinaciones genéricas, recomendamos algunas armonías con cócteles famosos que pueden resultar interesantes:
Cóctel Presidente: aperitivos a base de pescados, terrinas o bacalao. Atrévase con tostones de boniato y bacalao, pequeños entremeses donde se entrelazan lo salado con lo dulce.
Mojito: mariscos, ensalada de camarones o langosta, canapés, aves de confección sencilla, y sobre todo si se asoma muy discretamente algo de frutas y hierba buena.
Daiquirí: aperitivos, ajiaco criollo guarnecido con chicharrones y sopas. Es un cóctel muy dúctil. Dependiendo del tipo de daiquirí (según la fruta con el que se confecciona, o licor que se agregue) debe variar el plato.
Manhattan: carnes rojas (pueden estar marinadas con cerveza y ron), conejo, pavo y aves con salsas donde aflore un dulzor que no moleste. Por llevar angostura, este cóctel hermana bien con las salsas mencionadas.
Habana Special: postres a base de frutas (no es recomendable la guayaba). Los geles serían magníficos.
Old Fashioned: carnes blancas con salsas copiosas y carnes rojas con salsas a base de fondos oscuros. El whisky hace de las suyas si no tiene un compañero con quien darse la mano.

 

 

 

Bar, Table Harmony: Farewell to Wine!
Don’t be surprised if you decide to enjoy tapas in a bar and you are asked about your favorite tapas to have the cocktail: sweet or salty. Although some people could think that putting traditional wine and beer aside is kind of weird, the harmony between mixology and food is a trend on the rise, with a growing number of enthusiasts.