Santiago de Cuba
Siguiendo la línea asfáltica de la Sierra Maestra, en el corazón del macizo montañoso más notable de Cuba, se abre cada día al visitante, como un oasis, El Saltón, con sus cascadas de 30 metros de altura que forman en su base tres piscinas naturales.
Esa es una de las puertas de entrada a la Ciudad Héroe, Santiago de Cuba, donde el Caribe se funde en sus montañas; forma parte, además, de otros espectaculares saltos de agua como son El Indio, El Negro y La Alcarraza. Las piscinas naturales y pocetas de la región montañosa santiaguera son muy bellas: Peladero, Turquino, Sevilla, que otorgan un particular encanto a estas montañas.
La práctica del senderismo de salud se ubica entre las principales opciones para internarse por los caminos de Santiago de Cuba, que tiene en La Gran Piedra la corona de la montaña de igual nombre, con su carga pétrea de 70 mil toneladas de peso. Este gigantesco peñón es de origen volcánico, inscripto en el Libro Guiness de récords y su ascenso representa la subida por unos 400 peldaños.
Otro capricho de la Naturaleza en la otrora capital de Cuba es su Hoya de Bartlett, con siete mil 500 metros de profundidad, que se encuentra al oeste de la ciudad en las inmediaciones de los municipios de Guamá y Tercer Frente; figura como uno de los mayores desniveles geográficos del mundo.
La Gran Piedra aparece imponente en el paisaje, rodeada de pinares, numerosas variedades de helechos gigantes y pequeños árboles frutales; testigo de la cordillera que ya es famosa, además, por haber sido declarada Reserva Mundial de la Biosfera.
Esa denominación agrupa también 15 áreas naturales protegidas, entre ellas el sistema de cavernas que integra 47 cuevas, como la Cueva de los Majáes, la de mayor temperatura caliente de la isla. Baconao y sus misterios.
La Laguna de Baconao de aguas dulces y saladas, fruto del permanente reflujo de río y mar, es una de las exclusividades de la Naturaleza en la oriental Santiago de Cuba. El río del mismo nombre alimenta el gran estanque de más de nueve kilómetros que cubre la gran laguna, una de las mayores del país y que tiene su desembocadura en un canal natural de entrada y salida del mar.
Río, laguna y mar, algo casi insólito, gracias al accidente geográfico que depende del movimiento de las mareas y de la fuerza de las corrientes fluviales. En el lugar funciona como un museo una réplica de aldea taína, sitio de habitación de antiguos pobladores; su entorno dispone de poblaciones de peces, aves marinas y reptiles, senderos para recorrer todos los puntos de este magnífico rincón al que se atribuyen leyendas y cantares inspirados por la más viva naturaleza.