Casa museo: La isabelica
Dicen que si usted escucha la campana de Isabelica, le resultará imposible no visitarla. Se trata de una edificación del siglo XIX donde se muestra cómo vivieron los franceses que abandonaron Haití después de la revolución de sus esclavos y que trajeron su cultura y sus hábitos de vida.
Viaje en el tiempo sobre una serpiente Si usted parte de Santiago de Cuba y se dirige hacia el sureste, llegará a Las Guásimas. Y justo allí comenzará el ascenso por una sinuosa carretera que, durante 15 Kilómetros le hará maravillarse e imaginarse que marcha sobre una serpiente. Y cuando llegue al final del viaje, se tropezará con un milagro de la naturaleza: un peñasco enorme que corona la segunda altura de la Isla de Cuba: La Gran Piedra. Hay más de 400 escalones en la montaña que permiten el acceso hasta la misma cúspide de la piedra. Si estando en la Gran Piedra le sorprende el tañido añejo de una campana, se verá obligado a buscar de donde surge. Entonces descubrirá, a unos dos kilómetros hacia el este, una edificación que parece haberse equivocado de época: La Isabelica.
Un museo de encantos Dicen que si usted escucha la campana de la Isabelica, le resultará imposible no visitarla. Se trata de una edificación del siglo XIX y nos muestra cómo vivieron los franceses que abandonaron Haití, de la revolución de sus esclavos y que trajeron su cultura, sus hábitos de vida. Victor Constantín era el dueño de la Isabelica. Tenían 32 esclavos que se dedicaban básicamente al cultivo del café, fuente rápida de riquezas. Aquí están bien conservadas, herramientas, maquinarias, almacenes, que permitían todo el proceso de selección y comercialización del grano que se enviaba a Europa. Pero en la planta alta, en la vivienda, se puede sentir en la atmósfera la vida en ella. También presentes están las armas del “monsieur”, que tenían que estar a su alcance. Pero puede aspirar el perfume de las flores de un muy bien cuidado jardín. O masticar algunos granos de café de plantas que datan de más de un siglo.
Los cimarrones No escapaban los esclavos de La Isabelica del deseo de la libertad. Muchas veces el sonido de la campana, golpeada con rabia, anunciaba que alguno o alguna se escapaban. Y allí iban los perros y los monteros en su búsqueda. Y si eran capturados, el castigo. Pero, cuidado, esa esclava está grávida. Y no se puede dañar a ese futuro esclavo. Pero había que castigarla. Y para eso estaba, el “bocabajo”. Palenque era el sitio donde se asentaban los esclavos que escapaban de las haciendas, los cimarrones. Uno de los más famosos era “El Frijol”. Y quedaba cerca de la zona de la Gran Piedra. Haciendas como El Olimpo o la gigantesca “ Gran Sofía” con más de 130 caballería y cientos de esclavos, fueron atacadas por los cimarrones. Si usted gusta de disfrutar de la aventura, puede visitar estos sitios y sentir en ellos, como flotando en el aire, el espíritu de la libertad.
La Isabelica
Isabel María era la esclava preferida de Víctor Constantín. Lo acompañaba desde Haití. En un cierto momento se convirtió en la “Madame” de la hacienda y como tal se comportaba y era respetada por blancos y negros. Isabel Luisa, sin embargo, murió siendo esclava.
La Gran Piedra
Altura/Heigth: 1.125 m. Peso/Weight: 70.000 tm. Temperatura/Temperature: 130 C Desde/From Santiago de Cuba: 22 km. Facilidades/Facilities: 32 cabañas con/32 bungalows Restaurante y cafetería