La Laguna Verde del Crater.
Entrada de la Cueva de los Jameos, exótico retaurante.
Vista de Una de las Playas de la Isla.

Lanzarote es uno de esos lugares que no deja indiferente a quien lo visita. Es, de las siete islas que forman el Archipiélago Canario, la más peculiar de todas, por su origen volcánico y la variedad de paisajes que ofrece. Lo que más destaca a primera vista es cómo este lugar ha sabido aunar la creciente afluencia de turistas con la conservación de sus grandes espacios naturales. Uno de los principales artífices de esta conjugación entre turismo y naturaleza -sin olvidar el arte- fue César Manrique, famoso creador que dedicó gran parte de su vida a la isla, y que promovió desde los años sesenta un prototipo de desarrollo sostenible que procuraba salvaguardar el patrimonio y la cultura insulares. Este modelo fue decisivo para que Lanzarote fuera declarado Reserva de la Biosfera, por la UNESCO en 1993.

Por la privilegiada zona en la que se encuentra, es un destino que se puede visitar todo el año, ya que siempre ofrece una temperatura suave sin cambios extremos. Casi con toda probabilidad el sol acompañará al visitante durante toda su estancia.

En el siglo XVII, tuvo lugar en esta bella isla una espectacular erupción volcánica, de las más importantes de todas las registradas hasta ahora en el mundo, que duró casi seis años y dejó enormes ríos de lava y cenizas. Todavía hoy se pueden ver las consecuencias de aquella erupción si nos acercamos al Parque Nacional de Timanfaya, conocido como "Las Montañas de Fuego". Aquí, desde el mirador natural de Montaña Rajada podemos contemplar un inmenso mar de lava que ocupa la mayor parte del Parque y se extiende hasta el océano. En ese "mar" se elevan conos volcánicos coronados por enormes cráteres, lo que hace el paisaje aún más espectacular. Un poco más al sur, en la costa oeste, encontramos otra de las maravillas más grandes que ofrece la naturaleza. Es El Golfo, un enorme cráter del que solo queda la mitad y en el cual podemos ver una laguna verde -que debe su color a las algas que habitan en la superficie- frente a una hermosa playa negra formada por el paso del agua del mar a través del cráter. El contraste de colores es una visión espectacular.

Pero no sólo paisajes naturales podemos encontrar en Lanzarote, también quedan pequeños pueblecitos de pescadores e islotes no explotados por el turismo en los que descansar y charlar con sus habitantes. Algunos de ellos son Guatija, El Mojón (famoso por su cerámica y sus carácter supersticioso), Montaña Clara y Alegranza, para ir a estos dos últimos no existe ningún transporte fijo, pero es fácil encontrar algún pescador dispuesto a acercarle hasta allí.

Y qué se puede decir d¤e sus maravillosas playas. Las hay de todos los tipos y para todos los gustos. Desde los enclaves más apacibles para pasear y disfrutar de las bellas puestas de sol, como la playa de El Reducto, en Arrecife, hasta las más salvajes de arena dorada y fina, como la de Punta de Papagayo. Para los que prefieren las actividades playeras, uno de los núcleos turísticos más importantes de la provincia es Puerto del Carmen, cuyo litoral costero recorre una sucesión de maravillosas playas, muchas de ellas ideales para la práctica del windsurfing. Además, en Lanzarote , los amantes del deporte pueden encontrar numerosos campos de golf en perfecto estado durante todo el año y, por su puesto, en cada playa se organizan muchas actividades deportivas, como boley-ball, fútbol, competiciones acuáticas...

Tampoco se puede dejar esta isla sin haber pasado antes por sus históricas ciudades. La más importante es Arrecife, la capital desde 1852, y el principal puerto marítimo. En sus calles se pueden encontrar lugares tranquilos para pasear y edificios de gran valor histórico como la Iglesia de San Ginés. Por supuesto, a la hora de salir, no falta de nada en Arrecife, y la oferta es muy variada, desde cafés tranquilos hasta grandes salas de fiesta, pasando por pequeños bares y karaokes. Muy cerca de esta ciudad encontramos San Bartolomé, el lugar perfecto para conocer las tradiciones de la isla y las típicas plantaciones de batata, que dan lugar al apodo de los habitantes de San Bartolomé, "batateros".

Otra ciudad importante es la que fue la primera capital de la isla, Teguise. Es uno de los lugares más típicos, en los que pueden encontrarse timples hechos artesanalmente y multitud de edificaciones restauradas. También es famosa por sus buenos vinos y por el curioso mercadillo que se celebra todos los domingos.

En todas estas ciudades y los demás pueblos de Lanzarote se pude disfrutar en cualquier época del año de las más famosas especialidades canarias, en los cientos de restaurantes de toda la isla. Probablemente el pescado es lo más típico, el "sancocho" es uno de los guisos mas tradicionales y suele acompañarse por una variada selección de "mojos" (salsa elaborada con una mezcla de aceite de oliva y especias). Otro de los ingredientes más común es la patata, las más populares son las "papas arrugadas". También es típico el "gofio", una harina de maíz que se utiliza como acompañamiento de cualquier comida. Además, se puede disfrutar de excelente marisco y una gran variedad de frutas tropicales.

Como se puede apreciar, no falta de nada en Lanzarote, una de las islas más bonitas y con más cosas que ofrecer a todo el turista que sienta respeto por el medio ambiente y quiera conocer mejor la cultura insular, a la vez que disfruta de las maravillosas playas y el fantástico clima de esta isla.