Venezuela. Camaina, Un juego de luces, agua y color.
El Estado de Bolívar, uno de los menos poblados de Venezuela, fue el escenario de un sueño...
Al sur del Estado de Bolívar, al sur de su capital, del Orinoco, están las Tierras Altas de la Guayana y, en ellas 3 millones de hectáreas en estado salvaje forman el Parque Nacional de Canaima, uno de los más grandes del mundo. El Caroní, afluente del Orinoco, lo bordea por el este y por el sur donde, a medio camino, se convierte en el río Cuquenán para pasar a ser, después, el Arabopó, que nace en el Roraima Tepui, un cerro fronterizo con Brasil y Guyana. Lo que diferencia Canaima de cualquier otro lugar del mundo son los "tepuis", palabra indígena que significa montaña. El tepui es una formación rocosa de paredes verticales y cimas planas. Estas mesetas, que son las formaciones rocosas más antiguas de América del Sur, entre 2.000 y 1.500 millones años, alcanzan alturas cercanas a los 3.000 metros. Por sus cimas, cubiertas de bosques y de selvas, corren ríos que al caer forman saltos de agua como el impresionante Salto Ángel, una cascada de 980 metros de altura. Los tepuis rompen la horizontalidad de la Gran Sabana, que era prácticamente inaccesible hasta que en los años 70 se terminó la carretera entre El Dorado y Santa Elena que recorre 319 kilómetros del Sector Oriental del parque. La ruta oriental comienza en la Piedra de la Virgen y conduce a los rápidos de Camoirán, al Salto de Kamá, unas cascadas gemelas de 50 metros de altura, al Salto Yuruaní, una catarata de cerca de 5 metros de altura y 50 de ancho, a la Quebrada del Jaspe, el Salto Apowao de 105 metros de altura. Esta ruta conduce, también, al Roraima Tepui que con 2.763 metros de altura es uno de los pocos que pueden escalarse. El punto de partida al Roraima suele ser el pueblo de San Francisco de Yuruaní. El otro Sector del parque, el occidental, es el más visitado. Los lugares para acceder a él son la laguna de Canaima y el Campamento de Kavac, a los que se llega en avión desde Caracas y otras ciudades. Aquí existe un complejo hostelero de HORTUVENSA y algunos campamentos. A Kavac, un campamento de construcciones indígenas, se llega, también en avión, desde Canaima, Isla Margarita, Ciudad Bolívar y Puerto la Cruz. Suelen contratarse paquetes que incluyen el alojamiento y las expediciones desde ambos puntos. Algunas pueden realizarse a pie o en avioneta, sin embargo existen lugares que sólo pueden alcanzarse navegando los ríos. La Laguna de Canaima y Kavac se encuentran al noroeste y sureste, respectivamente, del Auyán Tepui, la Montaña del Infierno. Según la mitología de los pemones, en su cima habita la deidad Tramán Chitá junto con los "marawitón", los espíritus malignos. Esta meseta de 700 Km2 es una sucesión de terrazas cuya cima suele estar envuelta en nubes y guarda una inmensa riqueza vegetal. De las más de 800 especies vegetales que existen en Canaima, muchas de ellas únicas en el mundo, más del 77 por ciento están en sus bosques y selvas. El río Carrao rodea las laderas este y norte hasta llegar a la Laguna de Canaima. Sus aguas son casi negras debido a la fuerte mineralización y a la descomposición vegetal. Sin embargo, la luz del sol las hace cobrizas y rosadas. as “curiaras” son embarcaciones indígenas que se construyen con un tronco vaciado y que siempre manejan los pemones. El régimen de explotación del parque pretende que también la población autóctona se beneficie del turismo. Las rutas, trazadas con su colaboración, son siempre guiadas por los indígenas como medio de conservar un entorno en el que, exceptuando la electricidad de los generadores de la Laguna de Canaima, no existen luz artificial, carreteras ni tendidos de ninguna clase. Salvo algún poblado indígena como Kamarata, sólo encontraremos algunas aldeas de "pemones". Pemón significa gente. Esta etnia reúne tres familias: Arekuna, Taurepán y Kamaracoto. Viven en churuatas, apenas una decena de troncos que soportan un techo vegetal tejido, que trasladan de lugar en cuanto empieza a resentirse el entorno. Cultivan en los "conucos" plátano, cambur, yuca y otros frutos y fabrican "kachire" con el jugo de la yuca: una bebida de aspecto parecido al gazpacho y sabor avinagrado, que fermentan los azúcares ayudados con saliva y que acompaña a los hombres en todo momento. La cultura oral de los pemones está siendo transcrita por los misioneros que trabajan en algunas escuelas. Entre ellos hablan pemón y español con el turista. La sabiduría que guarda esta gente es extraordinaria. Canaima también sorprende por no encontrarse en ella huellas de expolio ni basuras de turista. Afortunadamente su declaración como Parque Natural ha alejado el riesgo de desertización que la acechaba. Desde el avión, en los límites del parque, en forma de círculos áridos, se revela la presencia de minas de oro. Cerca del Campamento de Kavac existen una cuevas, unas gargantas, que el río Kavac ha esculpido en la base del Auyán Tepui. Atravesando un bosque, se llega hasta un pozo rodeado de altas paredes de piedra que es necesario cruzar a nado para internarse en un pasadizo muy angosto que conduce a una cascada de 25 metros de altura. Desde el Campamento es preciso dirigirse a Kamarata para empezar la navegación del Carrao. En la ruta por el Carrao, bordeando el Auyán Tepui, rodeados por la densa vegetación de las riveras a las que se asoman garzas, guacamayas, loros y otras aves, encontramos la Isla de la Orquídea. Al frente quedan los tepuis Kurún, Venado y Kuravaina. Un poco más adelante, frente al Wei Tepui, se abre el Churún, un estrecho río que discurre entre el Cañón del Diablo, camino obligado para llegar al Salto Angel, el salto de agua más alto del mundo. El Kerepakupai-Merú, que significa salto del lugar más profundo, o Salto Angel fue en realidad descubierto en 1910 por el Oficial de la marina venezolana Ernesto Sánchez. El volumen de agua del Salto varía mucho entre los meses de lluvias, de junio a diciembre, y la estación seca, de enero a mayo. En los primeros el salto es una enorme pared de agua cuyo nacimiento suele estar envuelto en brumas. En verano, a lo lejos, el salto parece una larga cinta plateada. En esta época se puede llegar al Mirador Laime después de una ascensión por la selva, árboles altísimos, oscuridad, humedad y silencio. Desde el Mirador se puede continuar subiendo hasta un pozo muy cercano al punto en el que cae la cascada y darse en él un baño de agua helada. También es posible sobrevolar el Auyán Tepui, cerca de cuya pared occidental está el Valle de las Mil Columnas, y ver desde el aire el Salto Angel. Canaima guarda otros muchos lugares en los que la naturaleza ha sido caprichosa, no hay más que mirar alrededor para tener esta certeza. Cada metro navegado, cada metro caminado, revela una belleza asombrosa. La tierra en estado natural nos descubre la diversidad, el color, el silencio. Canaima es, seguramente, el mundo que fue.