Una de las zonas más cautivadoras de cara a la naturaleza y la leyenda histórica se ofrece al viajero en el oriente cubano -con su mítica Sierra Maestra-, donde el verde es más profundo y los contrastes de colores inundan los sentidos. El paseo que proponemos es inolvidable, recreado entre las serranías, el mar, los sitios pintorescos aún vírgenes y las ciudades fundacionales de la cultura nacional como Bayamo.

Es en la parte sureste del país donde se encuentra la provincia de Granma, cuya fama se levanta a golpe de naturaleza, mar, montañas e historia. Es una extensa provincia con sus habitantes muy dispersos y una fuerte presencia de población rural. Posee la inmensa llanura del Río Cauto y las montañas de la Sierra Maestra -cuyo Pico Turquino es la altura mayor de Cuba- donde se mezclan el clima cálido de las zonas bajas y las temperaturas más frías en las montañas, con manantiales y vegetación exuberantes. El Adelantado español Diego Velázquez fundó Bayamo en 1513 y en su parte histórica se encuentran la catedral de la ciudad, La Plaza del Himno, la casa natal de Carlos Manuel de Céspedes -el Padre de la Patria-la Casa de la Trova y otros puntos de interés. Manzanillo (1784) es el otro centro urbano importante y su principal puerto. Por una carretera sólida y con una inclinación que a veces se acerca a los 45 grados, se llega a la villa de Santo Domingo, cercana al río, con flores y verdor indiscutible. Sin embargo, el polo turístico por excelencia del lugar se halla más al sur, en el área del poblado de Pilón, entre mar y montañas. Allí se ubican un moderno hotel, el Farallón del Caribe, de 140 habitaciones, y el Marea del Portillo con 130 habitaciones. A unos ocho kilómetros de Pilón, llegamos a Hicacos, una península con más de tres kilómetros de arena fina, la cual se pretende aprovechar con una red de hoteles que dotará el futuro turístico de la región. En la zona noroeste de la provincia está el coto de caza de Viramas, y al extremo contrario se ubica la villa de tránsito El Yarey (de 14 habitaciones). En el extremo suroeste también vemos el Faro de Cabo Cruz o la región de El Guafe, donde existen vestigios aborígenes y sitios de interés arqueológicos. Ascender al Pico Turquino y visitar los escenarios de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra o del Alzamiento de 1868 en La Demajagua, entre Manzanillo y Campechuela, constituyen una tradición de varias generaciones juveniles cubanas e igualmente despierta la curiosidad de personas procedentes de diversos países. En un futuro cercano contará con 3.200 habitaciones y se completarán varios programas de recreo, entre ellos la náutica. A sólo ocho kilómetros, en la zona de Hicacos, se edificará una cadena de siete instalaciones hoteleras. En el territorio actualmente operan 756 habitaciones de las cuales 317 están dedicadas al turismo extranjero (283 en el área de Pilón). Uno de los principales problemas que enfrenta la región es el de las comunicaciones, para lo cual se ampliará -de 2.400 metros a 3.000 metros- el aeropuerto "Sierra Maestra", de la ciudad de Manzanillo, el más cercano a los ejes de desarrollo turístico. El Hotel Telégrafo, de la ciudad de Bayamo, se prepara como hotel de lujo y a la vez escuela de hotelería y turismo. El director de Formación de Turismo (FORMATUR) en la provincia Granma, Eduardo Milanés, explicó que allí funciona un centro docente que se encarga de la capacitación de especialistas para la industria del ocio en esta región. La idea es potenciar una enseñanza de máxima calidad, al igual que el servicio que se preste en ese establecimiento, hasta tener algunas simulaciones con huéspedes ordinarios, para reproducir atenciones esmeradas a personalidades de alto nivel.