El norte de Jamaica es una de las grandes plazas del crucerismo en el Caribe.
Vista de los famosos saltos de Ocho Ríos.

Este pequeño punto de playas relajantes y naturaleza encantadora al norte del país caribeño, es como un gigantesco imán que atrae a turistas de todo el planeta. Es el destino jamaicano más internacional y razones no le faltan.

El sol como aliado permanente, el mar cristalino, unas playas que fascinan y variedad de paisajes y seductoras escapadas, constituyen los ingredientes básicos del éxito turístico de Montego Bay. Una gran terminal de cruceros que comenzó a operar en los años 60 y el aeropuerto local, constituyen el más importante conducto de entrada a este lugar del noroeste de Jamaica, donde los ingleses fundaron la ciudad que hoy se mantiene como la segunda más importante de la isla. Operan en Montego Bay algunos de los mejores hoteles de todo el Caribe con el atractivo, justamente, de tener muy bien desarrollada y completamente activa, una gran oferta de deportes náuticos. La arena blanca, las palmeras y el mar turquesa componen un paraíso idílico donde descansar es un placer. Y más allá del mar, la ciudad misma, de unos 85 mil habitantes, constituye una excelente opción de animación y relax. Casas de arquitectura georgiana, viejas iglesias y el enorme mercado artesanal de Craft Market, son algunas de las visitas ineludibles. Mas al curioso que desee ir por más, un estupendo panorama regalan las colinas de los alrededores. Los deportistas pueden también acercarse a los campos de golf hechos a la medida de los más exigentes jugadores y optar por otras muchas variantes como tenis, críquet, fútbol, equitación y cicloturismo. Los jardines de Shaw Park y el jardín y museo del Río Coyaba, así como el hotel Enchanted Garden, se sitúan arriba en estas colinas verdes en el camino de Milford, la salida meridional del pueblo. De aquí puede llegarse a Fern Gully, uno de los sitios más populares de la isla por su famoso túnel de helechos arborescentes que abraza el camino y no deja pasar la luz solar. Ocho Ríos, para muchos la atracción principal de la isla, gracias a la espectacular catarata de Dunn's River Falls, que desciende como una gran escalera de lo alto de las montañas al mar, será una de las visitas que no le dejarán de recomendar en cualquiera de los hoteles de Montego Bay. Jamaica es una isla pequeña con carreteras en buen estado que la atraviesan de norte a sur y de oeste a este, lo que convierte al automóvil en el medio por excelencia para recorrerla y organizarse itinerarios a la medida. Todo el norte del país ofrece los habituales ambientes de los destinos de playa entre los que sobresalen nombres como Negril y Port Antonio; el centro montañoso, una visión bastante diferente de lo que cualquiera puede imaginar para una isla caribeña; mientras al sur, Kingston, la capital, los atractivos de un destino de interés cultural, entre los que hay que mencionar el museo dedicado al ídolo Bob Marley y la zona vieja de Port Royal, donde se encuentran Fort Charles y el Museo Marítimo. Aunque en Jamaica se maneja a la inglesa, la oportunidad de hacerlo y moverse libremente no se debe desaprovechar. Todo su territorio es de apenas 10 900 kilómetros cuadrados, con 240 de oeste a oeste y sólo 80 de norte a sur, lo que es sumamente ventajoso para proponerse llegar a cualquier rincón que le haya atraído. Su exquisito café, su ron, su comida colorida y bien sazonada en la que utilizan un ingrediente único de la isla, el jerk jamaiquino, que localmente aplican en todas las preparaciones con cerdo, pollo, pescado, carne bovina y hasta en las ensaladas de vegetales y hortalizas, son algunas de las cosas que el visitante no debe abstenerse de probar. En cualquier caso, todo esto lo tiene Montego Bay o puede alcanzarse desde él, alternando los días de sky acuático, surfing, windsurfing, buceo o navegación, con senderismo, observación de aves, escaladas, cabalgatas, golf y selectivas escapadas a sitios muy especiales, sea en plan de excursión colectiva o de manera individual. Se trata de la capital turística de Jamaica y menos no se puede esperar de su poder de seducción.