Vista de la ciudad
La Ermita de la Candelaria de la Popa, construida entre 1710 y 1725, está situada en una loma cercana al Centro Histórico de la ciudad.
Restaurante el Jigüe.
La taberna Canchánchara está entre los sitios más visitados

El 4 de junio de 1514, desde el improvisado púlpito de la parroquia de guano y paja erigida a orillas del río Tuinicú, el cura sevillano Fray Bartolomé de las Casas, huésped de don Diego Velázquez, pronunció su célebre sermón de Pentecostés. Este hecho marcó la fundación de la cuarta de las siete villas creadas por España en la Isla, la del Espíritu Santo, trasladada en 1522 a orillas del río Yayabo, unas dos leguas al oeste de su ubicación original.

Su concepción urbanística responde a los estilos romano, árabe y medieval europeo; a ellos, se añadieron luego las ideas renacentistas de la arquitectura italiana. La primera de las edificaciones erigidas fue la Parroquial Mayor, construida en 1680.

Declarada Monumento Nacional por constituir la segunda iglesia más antigua del país después de la del Espíritu Santo en La Habana, sus techos originales son de alfarje de madera; posee pinturas murales, y cuenta con dos capillas, la del Rosario y la de Humildad y Paciencia, donde se atesora la imagen de un Cristo sedente, que inspiró una de las dos leyendas más conocidas sobre la historia de este sitio sagrado.

El puente sobre el río Yayabo, también Monumento Nacional, fue la principal vía de comunicación con los otrora puertos de Tayabacoa y Tunas de Zaza, y con la ciudad de Trinidad. Se distinguen en él cinco arcadas monumentales de estilo románico, únicas de su género en Cuba. En 1831 terminó su construcción, en la que se utilizó, según cuentan, leche de cabra como aditivo a la mezcla. Conocido también como "La Casa de las cien puertas", el actual Museo de Arte Colonial fue residencia de la acaudalada familia Valle-Iznaga. De estilo ecléctico, se edificó en 1744 y conserva la ebanistería original. Una docena de salas exhibe un panorama de las artes decorativas cubanas del siglo XIX, incluidos los exponentes de la colección privada de Javier del Valle Grau, último propietario del inmueble.

Justo en la esquina paralela al Museo de Arte Colonial y frente al parque principal Serafín Sánchez -prócer espirituano de la las guerras de Independencia-, se erige una de las instituciones más emblemáticas de esta ciudad, la Biblioteca Pública. De estilo renacentista francés, ostenta una cúpula laminada en oro, muros tapizados con incrustaciones en este mismo metal al relieve, y una majestuosa escalinata barroca que marca el umbral.

Próximo a la ribera norte del río Yayabo, se halla el Teatro Principal, construido por el también maestro de obra del puente. Desde su creación en 1839, el Principal ha cobijado a figuras de renombre nacional e internacional, y ha servido además de hospital de sangre, cuartel, y centro de conspiración y reunión de los espirituanos que participaron en las contiendas libertadoras de 1868 y 1895.

NO HABRÁ SANTIAGO SI NO HAY LLUVIA Siempre que llega julio los espirituanos retoman el tema de las tradiciones a propósito de la fiesta del Santiago Espirituano, una de las más añejas en la historia de la ciudad. De carácter laico y popular, esta celebración tuvo un origen religioso como todas las fiestas patronales, aun cuando Santiago de Compostela (Santiago Apóstol) no es el patrón de Sancti Spíritus.

Celebrada alrededor del 25 de julio, día de Santiago, el Santiago Espirituano es un carnaval sui generis, con las características propias de la región. Y como algo muy curioso en su historia, se dice que no habrá Santiago si no hay lluvia, pues ese día siempre llueve. Entre sus elementos típicos sobresalen las parrandas: conjuntos únicos por su filiación campesina y la originalidad de los puntos (género musical) interpretados, entre los que descolla el punto espirituano. Durante la jornada santiaguera se improvisan guateques en calles y barriadas, y se dan las arrolladeras, que recorren de manera informal las calles de la ciudad, incorporando el elemento negro en piquetes musicales armados con cencerros.

Las competencias son también motivo de júbilo al medir destrezas y habilidades en torneos a caballo y en motos, palos y cerdos encebados, y carreras en saco y en vehículos. Otro elemento de mucho vuelo popular son los disfraces, lo mismo que el engalanar y enramar las calles. Y para amenizar esta fiesta, los espirituanos prefieren comidas y bebidas criollas.

Entre lo más genuino de su cultura se halla también la trova tradicional, que tiene entre sus mejores cultores a Miguelito Companioni -más conocido por Teofilito-, autor de la famosa canción Pensamiento, escuchada en todo el mundo. La Casa de la Trova, enclavada en un antiguo inmueble cercano a la Parroquial Mayor, es de los tantos sitios donde pervive el espíritu juglaresco. Lugar de citas y peñas nocturnas, este recinto de la música posee una galería dedicada a preservar la memoria de los compositores más renombrados de la región.

LAGO ZAZA Unos 5 kilómetros al sur de la ciudad de Sancti Spiritus se encuentra el lago artificial Zaza, el mayor de Cuba y el segundo en América Latina. Con una capacidad de embalse de 1 020 millones de m3 y 114 kilómetros de área, este lago -en cuya ribera se construyó el hotel Zaza- se abastece de los cinco ríos más importantes de la región.

En el recorrido por las partes más interesantes del lago, además de la belleza natural del entorno con su exuberante vegetación y la fauna que lo caracteriza, se divisa parte de las ruinas de la antigua fábrica Nestlé y del puente de hierro que servía de acceso al municipio La Sierpe, ambas sumergidas casi completamente en el lago. Según la chimenea de esta fábrica esté cubierta o no por el agua se tendrá una idea aproximada de la cantidad de líquido almacenado en el embalse, y lo mismo ocurre con el puente.

En la desembocadura del río Arimao, en los primeros 15 días del mes de enero de 1514, el adelantado don Diego Velázquez fundó la tercera villa de la Isla: La Trinidad, en homenaje a la Santísima Trinidad. Bañada por las aguas del Mar Caribe y rodeada por la Sierra del Escambray, la ciudad cuenta con playas como Ancón y María Aguilar, cuevas como la de Carlos Ayala, La Maravillosa, la de Jagüey, La Virgen..., y el entorno montañoso Topes de Collantes, notable por su clima y la riqueza de su flora y fauna.

En 1988 la ciudad de Trinidad es declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad. Su Centro Histórico se estructura de manera irregular; con calles empedradas y sinuosas. Las viviendas, con frescos patios interiores, poseen techos de dos o cuatro aguas, de caballete, y poseen amplios ventanales salientes. La Plaza Mayor es el núcleo del Centro Histórico de la ciudad. A su alrededor se ubican las antiguas propiedades de los trinitarios más ricos de la villa, entre las cuales se hallan los palacetes Brunet y Padrón, hoy museos Romántico y de Arqueología, así como las casonas de Ortiz y Sánchez Iznaga, actuales sedes de la Galería de Arte y del Museo de Arqueología.

El Museo Romántico -primero fundado en Trinidad- es considerado uno de los mejores exponentes de la arquitectura colonial cubana. En sus 14 salas se exhibe una muestra de muebles y artes decorativas de la época. El Museo de Arqueología Guamuhaya, radicado en la que fuera la casa Padrón (siglo XVIII), recoge una panorámica de la prehistoria de Cuba. Antigua residencia de la familia Cantero, construida entre 1827 y 1830, el Museo Municipal de Historia atesora documentos testimoniales de la historia de Trinidad. Frente a la Plaza Mayor se erige la Iglesia de la Santísima Trinidad, que data de 1892, pues su primera edificación fue derribada por un huracán en 1527. En su interior, junto a su altar de madera de estilo neogótico, se encuentra la famosa escultura del Cristo de la Veracruz.

A pocos metros hacia el oeste de la Plaza Mayor, se encuentra el antiguo Convento e Iglesia de San Francisco de Asís, sede actual del Museo Nacional de la Lucha contra Bandidos. De esta construcción sólo queda la torre, pues el resto fue demolido en 1929. Bajando por la misma calle de la Parroquial y el Museo Romántico, se llega a la plazuela de Real del Jigüe, donde se ofició la primera misa y estuvo instalado el primer Cabildo. Unos metros más adelante, abre sus puertas la popular taberna La Canchánchara. Ya en las afueras, tenemos el Valle de los Ingenios, que comprende un conjunto de accidentes geográficos diversos como son los valles de Santa Rosa, de San Luis, de Agabama y la depresión de Méyer, enmarcada por la serranía de Aracas, la llanura costera sur y la franja del litoral.

Entre los exponentes conservados de mayor riqueza en esta zona están las casas-hacienda de los ingenios Manaca-Iznaga, Buenavista, Delicias, Guáimaro y Magua; las torres-campanarios del primero y de San Isidro, así como las obras hidraúlicas de éste y del Santa Elena; el asentamiento rural de arquitectura vernácula de San Pedro y el caserío, que aún se conserva en Manaca Iznaga, y que fue albergue de las dotaciones de esclavos.

ALGUNAS TRADICIONES La manifestación cultural más antigua de la ciudad de Trinidad es la festividad del Corpus Christi, que se celebra antes de las procesiones de la Semana Santa, con actos religiosos y profanos. Las dos fiestas populares que se organizan cada año son el Carnaval y la Jornada de la Cultura. La primera, que tiene lugar entre el 24 y 29 de junio, propone el desfile de comparsas, carrozas, la coronación de la Estrella del Carnaval, los bailables y las carreras de caballo. La Jornada de la Cultura se efectúa en la segunda semana de enero, con el propósito de conmemorar la fundación de la ciudad.