Flores del Caribe
Las flores en la vida del hombre Ellas son la sonrisa de la naturaleza, y también sus lágrimas; acompañan al hombre desde el mismo instante de su nacimiento hasta más allá de la muerte. No hay ceremonia o acontecimiento importante de la existencia que prescinda de su belleza y fragancia: ante el nacimiento de una nueva vida, los amigos regalan flores a la madre; el día de la boda, la novia lleva el simbólico ramo de azucenas y va adornada de azahares; las jóvenes quinceañeras reciben flores de muchos tipos y colores; éstas representan la llegada a la primavera de la vida. En los tristes momentos, nos acompañan los delicados perfumes de hermosos adornos florales. Cuando queremos hacer el ofrecimiento más puro y bello o expresar la limpieza de nuestras intenciones, escogemos las flores como el más fiel intérprete del espíritu.
El arte y las flores Manifestaciones inigualables del arte, la fantasía y los prodigios de la Madre Naturaleza son las flores en sí mismas; quizás por esto no existe una sola manifestación artística, en la cual no hayan dejado su bien marcada huella: el extraordinario poeta y dramaturgo granadino Federico García Lorca, en "Doña Rosita la Soltera" o "El lenguaje de las flores", al establecer un paralelo entre el nombre y la vida de la protagonista y el de la "rosa mutabile", creó una magnífica alegoría en la que se funden poesía y drama de la más alta calidad; Vicent Van Gogh, pintor holandés del siglo XIX, buscó inspiración en los girasoles; su colección de ellos habría bastado para inmortalizarlo; en la Arquitectura, frisos, capiteles, columnas y cenefas de varios estilos, han tenido a las flores como motivos principales de ornamentación; también la escultura les ha hecho honor: personajes de diversa índole ostentan marmóleas flores entre sus adornos; la música no podría ser una excepción, baste señalar tres ejemplos de la popular tradicional: el melodioso pregón de "La Violetera", popularizado en la película del mismo nombre por la española Sara Montiel; la melancólica "Madreselva", interpretada por la argentina Libertad Lamarque y la antológica "Dos Gardenias", ampliamente difundida por el continente americano y debida a la inspiración de la cubana Isolina Carrillo.
Las flores tropicales En la América tropical las plantas floridas adornan jardines, carreteras, avenidas, parques y plazas públicas de las ciudades y pueblos. En llanos y montañas se les puede encontrar silvestres en los más variados matices. Algunas son hierbas o enredaderas, pero también las hay pertenecientes a las clasificación de arbustos y árboles. La etapa precolombina tuvo sus mejores exponentes de jardinería en los mayas, aztecas e incas, en correspondencia con el desarrollo de las tres más importantes civilizaciones que encontraron los ibéricos a su llegada a América; pero el inmediato intercambio entre los continentes facilitó la introducción de rosas, pensamientos, violetas y otras flores al Nuevo Mundo. Este proceso también tuvo lugar entre las islas antillanas, caribeñas y la América continental; es por eso que aunque entre las plantas de jardines hay algunas divergencias, son tantas las analogías totales, que puede establecerse una identificación. El clima suave, caracterizado por la ausencia de grandes diferencias térmicas y por una alta humedad relativa, con áreas de microclimas típicos en algunas zonas de los territorios caribeños, favorece el cultivo de múltiples variedades florales.
Clubes de jardinería o de "Amigos de la flores" y publicaciones en la prensa escrita son testigos fieles del amor que profesamos los que vivimos de este lado del Atlántico hacia las flores y plantas ornamentales, capaces de incitar sentimientos de admiración y alegría y de predisponer a quienes las disfrutan a la serenidad, además de su contribución a purificar el aire y perfumar el ambiente.
La reina de las flores. Es considerable la variedad de rosas existentes, tanto las que ha producido la naturaleza, como las logradas por los floricultores a través de sabios y prolongados cuidados e hibridaciones. Las podemos encontrar blancas, color rosa, rojas, amarillas; perfumadas y sin perfume, con espinas y sin ellas.
La antepasada de todas: la rosa silvestre, canina o escaramujo, que apreciamos en paseos a las montañas, es mucho más modesta: tiene sólo cinco pétalos de color rosado entre los cuales sobresalen los estambres amarillos y los pistilos en el centro. De esta flor se extrae una esencia muy apreciada en perfumería, mientras que el agua de rosas preparada con sus pétalos es recomendada para varios padecimientos.
La humildad de la violeta. En lugares sombreados, especialmente en las orillas de los senderos, despuntan graciosas y perfumadas violetas, pero no es fácil verlas; las hojas anchas, redondeadas, son de un hermoso color verde que casi enmascara a las flores, por lo que ésta se ha convertido en símbolo de la modestia. No sólo como adorno presta la violeta sus servicios al hombre, de ella se extrae un precioso aceite esencial y de sus hojas se toma clorofila para dar color a jabones y cosméticos.
La flor que se mueve al compás del sol. Perteneciente a la misma familia de la margarita, la cineraria y la dalia es el girasol o mirasol, de grandes pétalos dorados, dirigidos siempre hacia el astro del día, al que sigue en su recorrido; su fruto es un pequeño grano ovoideo, alargado, del cual se extrae un magnífico aceite comestible.
La hortensia, pomposa, pero sin perfume. En los jardines, en un verde cantero, la hortensia es de un efecto sorprendente. Sus flores, dispuestas en corimbo, ponen una bella mancha de delicado tono rosa sobre el verde de sus hojas ovales, ligeramente dentadas; si la tierra en donde tiene sus raíces la planta es regada con una solución de sal de hierro o se mezclan en ella limaduras de este metal, las flores toman un matiz azul. Las hortensias, arrancadas de la planta, apenas sirven de adorno pues se marchitan pronto y no tienen perfume.
La verbena, bella y pacífica. La verbena es una planta de hermosas flores dispuestas en espigas, de bello color azulino y perfume delicado. En las regiones tropicales hay especies que toman aspectos muy diversos. Los antiguos atribuían a la verbena la virtud de saber atraer a los enemigos. Un heraldo que se adelantaba con una rama en la mano, indicaba que era enviado para hacer proposiciones de paz.
El símbolo de la pureza. La azucena, blanca y perfumada, simboliza la pureza de la juventud. En el centro de un grupo de largas hojas, que al desarrollarse se enroscan y enlazan en torno al tallo, se yergue elegante y soberbio el bohordo, que termina en un racimo de botones de hermoso verde brillante. Al calor del sol, los botones se hinchan, cambian de color y se abren en seis hojuelas de blanco brillante; en esta espléndida copa se encuentran los estambres dorados que despiden delicioso perfume.
Las orquídeas. Son plantas más bien raras, tanto por la extraña forma de sus flores, como por sus colores; las de los países tropicales toman aspectos verdaderamente sorprendentes, se conoce alrededor de 25 mil especies, distribuidas en todo el mundo.
Las orquídeas son plantas herbáceas con características diversas; éstas se reconocen por sus flores. Existen desde las grandes y vistosas Cattleyas hasta las pequeñas Lepanthes, que miden milímetros. Muchas de las especies de orquídeas viven sobre árboles, lo que ha generalizado la creencia de que son parásitas, pero no es así, la planta hospedante sólo le sirve de soporte sin que se afecten sus tejidos; la orquídea tiene vida independiente y el agua y otros elementos necesarios los toma del medio circundante. También existen numerosas especies terrestres. Aunque estas flores son cultivables y muy apreciadas por sus delicados colores y la elegante exquisitez de sus formas, se encuentran silvestres en gran abundancia, sobre todo en las regiones montañosas, donde podemos ser sorprendidos por el espectáculo de bellos jardines naturales.
Reloj de flor. Hay una flor sencilla, y de variados y hermosos colores, cultivable en jardines, pero que podemos encontrar a nuestro paso por cualquier región campestre, es la conocida como diez del día y constituye una de las tantas curiosidades que nos ofrece la naturaleza. Las flores pequeñas, de vivaces tonos -las hay rojas, rosadas, amarillas- permanecen cerradas, recogidas y ocultas entre el verde intenso de las hojas hasta las diez de la mañana aproximadamente; a esta hora, como si hubieran sido tocadas por una varita mágica, se abren con todo el esplendor de sus colores para morir con la llegada de la noche.
Las brujitas. Son los cuerpos fructíferos (setas) de hongos que crecen bajo la superficie del suelo; se hacen muy visibles al comienzo de la época de lluvia, se difuminan y virtualmente desaparecen al llegar la sequía. La rapidez con que surgen las setas sobre la superficie de la tierra es asombrosa, basta una noche húmeda para que al día siguiente puedan verse centenares o miles de ellas sobre el terreno; crecen varias pulgadas en unas pocas horas. Las hay amarillas, blancas, rojas y rosadas. Algunas son comestibles, mientras que otras son venenosas. El contraste entre la fuerza vital de este organismo y el poder mortal de sus toxinas, ¿no es acaso suficiente justificación para el nombre con el que se les conoce? En Cuba, en la provincia de Las Tunas, existen anillos de brujas que probablemente se renuevan y mueren desde hace casi tres siglos, mucho antes de que se construyera la primera casa de la actual ciudad.
El framboyán. Como la especie más bella de su familia botánica es considerado el framboyán, árbol de coposo y alto ramaje cuyas flores de intenso rojo, morado o amarillo, pueden estar en medio de la tupida vegetación tropical o en paseos, avenidas y parques donde ofrecen también el beneficio de su sombra. Sus flores forman corimbos brillantes en el ápice de las ramas, por lo que en mayo, cuando están en la plenitud de su florescencia, representan uno de los más hermosos adornos del paisaje.
Amor y celos, piñón florido... Originario de México es un arbusto muy empleado en nuestros campos para hacer cercas, por la facilidad con que prenden sus raíces a la tierra. Tiene pocas ramas que permanecen casi desnudas durante una época del año; pero cuando comienzan las lluvias, hojas de tierno verde y abundantes flores de color rosa le ofrecen una prestancia y belleza poco comunes. Estas características le han otorgado varios nombres vulgares como piñón florido, piñón milagroso, amor y celos, desnudo florecido, bien vestido y alegra caminante.
Flores acuáticas. Las ovas, nenúfares, lotos o lírios de agua pertenecen a la familia de las ninfeáceas, nombre que les fue otorgado porque al igual que las ninfas de la mitología y los poetas viven en el agua. Su distribución es amplia en las regiones tropicales y subtropicales, pero la mayor parte de las especies viven en América del Sur. Presentan variados colores: rojo, azul, blanco, amarillo, púrpura. Algunas de estas flores son fragantes y su perfume recuerda el de ciertas frutas maduras. Las hay diurnas y nocturnas; se esconden debajo del agua hasta el nuevo día o la nueva noche, de acuerdo con esta característica.
Despedida floral. Después de leer estas páginas impregnadas de perfumes, adornadas con la singular belleza de nuestras flores y matizadas con leyendas, curiosidades y esperanzas de salud relacionadas con ellas, la Revista Excelencias Turísticas del Caribe le exhorta a admirar nuestros paisajes pletóricos de flores y a cultivar violetas dobles, símbolo de amistad recíproca.
Flores más propicias para cada signo del Zodíaco
Acuario: 21 enero al 20 febrero. La orquídea, el gladiolo, la dalia y el pensamiento. Piscis: 21 febrero al 20 marzo. El lirio de agua, el lirio rojo, el narciso, el loto, la rosa púrpura y la rosa violeta. Aries: 21 marzo al 20 abril. La margarita silvestre, la lila, el tulipán y la amapola. Tauro: 21 abril al 21 mayo. El lirio, la orquídea y la margarita. Géminis: 22 mayo al 20 junio. La rosa, la violeta, la madreselva y el lirio del valle. Cáncer: 21 junio al 23 julio. La rosa, el loto, el lirio y la lila. Leo: 24 julio al 23 agosto. El alhelí, la amapola y la rosa. Virgo: 24 agosto al 23 septiembre. La campanilla, el jazmín y la acacia. Libra: 24 septiembre al 23 octubre. El narciso, la violeta, el clavel blanco y el jacinto. Escorpión: 24 octubre al 22 noviembre. El clavel rojo, la amapola y el tulipán rojo. Sagitario: 23 noviembre al 21 diciembre. La orquídea, el gladiolo y el narciso. Capricornio: 22 diciembre al 20 enero. La madreselva, la campanilla violada y la cimbalaria.