Aruba"La isla Feliz"
Aruba es diferente al resto del Caribe, por el contraste de sus aguas increíblemente azules con su interior de formaciones rocosas, cuevas y minas abandonadas. Esta isla es un tesoro por descubrir, un paraíso dónde siempre hay algo que nos espera. En Aruba sólo faltas tú. A ruba es una isla diferente, desde el momento que la ves desde el aire sabes que no es igual a las demás islas del Caribe. El contraste de las rocas con el color azul de sus aguas crean una mezcla especial que invita a conocerla en profundidad, tanto en sus costas como en el interior.
Aruba es diferente al resto del Caribe, por el contraste de sus aguas increíblemente azules con su interior de formaciones rocosas, cuevas y minas abandonadas. Esta isla es un tesoro por descubrir, un paraíso dónde siempre hay algo que nos espera. En Aruba sólo faltas tú.
A ruba es una isla diferente, desde el momento que la ves desde el aire sabes que no es igual a las demás islas del Caribe. El contraste de las rocas con el color azul de sus aguas crean una mezcla especial que invita a conocerla en profundidad, tanto en sus costas como en el interior. Muchos de los lugares encierran en sus nombres parte del pasado indio, con términos como Guadirikiri, Camacuri, Andicuri y Bushiri. Es un viaje apasionante adentrarnos en su historia para conocer mejor su presente ¡Acompáñenos!
UN PASEO POR LA HISTORIA Según todos los estudios se cree que los primeros pobladores de Aruba fueron los Caiquetíos de la tribu Arawak, se han encontrado restos del año 1000 a.C. De ellos se pueden encontrar vestigios en cerámicas, ornamentos y utensilios en el Museo Arqueológico de Aruba, un rincón lleno de historia donde descubrir las formas de vida de los primeros pobladores de esta pequeña isla del Caribe.
A la llegada de los españoles, los más numerosos eran los Caiquetíos que habían llegado a la isla huyendo de las continuas luchas y rivalidades con los Indios Caribes. El español Alfonso de Ojeda, llegó a la isla aproximadamente en el 1499, al llegar escribió en el libro de abordo que había llegado a una isla de gigantes, investigaciones posteriores le dieron la razón, ya que la población era más alta que la media caribeña. Según algunas tradiciones el nombre de Aruba viene de “oOo huba” o “Hay oro”, frase que los primeros españoles pronunciaron al creer que allí encontrarían el preciado metal, otros piensan que su nombre viene de la palabra arawak, “oibubai” que significa guía.
Los españoles poco después abandonarían la isla por considerar estas tierras inútiles. En el 1634 algunos colonos europeos se asentaron en la isla para criar caballos, única actividad que consideraron rentable. Los Caiquetíos fueron esclavizados y vendidos por los españoles a la isla Española, hoy República Dominicana, para trabajar en las minas de cobre.
Al fin de la Guerra de los 8 años, en 1636 los holandeses toman posesión de Aruba cuyo control mantuvieron dos siglos. En 1805 durante las Guerras napoleónicas los ingleses gobernaron la isla durante poco tiempo ya que Holanda lo recuperó en 1816. En 1824 se descubrió oro en la zona de Bushiribana. Se extrajeron unos tres millones de libras hasta 1913, año en el que se abandonó la extracción porque dejó de ser rentable. En esos momentos el cultivo del aloe vera se hizo muy importante. En 1951 Aruba producía el 30% del aloe en el mundo.
A comienzos del siglo XX el oro se cambió por el oro negro y se instalaron grandes refinerías petroleras –Eagle Oil Company en el área de Eagle Beach y la Estándar Oil de New Jersey en San Nicolas– que generaron un gran flujo de inmigrantes, sobre todo de EE.UU., de mano de obra especializada.
En 1983 Holanda aceptó otorgar un estatuto para Aruba vigente desde 1986, que establece un Gobernador designado por la Reina, un Parlamento unicameral de 21 miembros y símbolos propios.
Su economía actualmente depende en gran parte de la industria turística, la cual aporta el 65% del PIB, ya que en 1985 la empresa propietaria de la refinería la retiró del país. En el 1986 se escindió de las Antillas Holandesas como paso previo a su independencia total en el 1996.
Durante los 90 la capacidad hotelera se duplicó. La refinería fue reabierta cuando la compró Coastal Corporation, mejorando notablemente su economía.
ARUBA HOY Aruba en la actualidad es una miscelánea cultural de más de 40 étnias diferentes, producto de su historia. Su idioma oficial es el holandés y el papiamento, –formado con elementos del holandés, español, inglés, francés, portugués, diferentes lenguajes africanos e indio arawak– sin embargo un elevado número de habitantes habla inglés y español, idiomas que se estudian en la escuela desde los 10 años y que facilitan mucho la comunicación con sus habitantes, cordiales y acogedores.
A Aruba, situada muy cerca de las costas venezolanas y fuera totalmente de la zona de huracanes, se puede llegar desde cualquier lugar del mundo por diversas vías: Por aire, con conexiones desde Estados Unidos, Europa o diferentes puntos de Latinoamérica, o por mar, con diferentes compañías de cruceros que encuentran en Aruba un puerto muy activo y preparado para la llegada de estos inmensos hoteles flotantes.
La primera impresión que recibes al llegar a Aruba es la de encontrarte realmente en el Caribe holandés. En Oranjestad, la capital, sus casitas perfectamente ordenadas y pintadas en color pastel no dejan lugar a dudas.
El tamaño de Aruba la hace perfecta para poder moverse cómodamente pasando de la costa al interior en unos minutos con ofertas muy variadas en ambas partes. Su clima suave con 28ºC de media y la suave brisa que refresca el ambiente, son el complemento perfecto para cualquier elección que tomemos.
Si lo que deseamos es primero recorrer la costa, el azul de las aguas de esta isla nos parecerá algo único. Su color intenso y brillante destaca sobre las blancas arenas. Hay playas para todos, en los 10 kilómetros que ocupan y para todas las actividades, natación, snorkeling, buceo, más familiares, románticas …confieso que nadar en sus aguas es uno de esos placeres que no se olvida.
A las playas podemos llegar fácilmente en coche, en taxi o en autobus. Lo ideal es visitar varias playas diferentes durante nuestra estancia, en todas encontrará algún elemento singular que le dejará muy buen sabor de boca. El interior es realmente sorprendente, ya que se aleja de cualquier idea preconcebida que se tiene del Caribe. Aruba no es verde, es rocosa, con excavaciones indígenas, minas de oro abandonadas, cuevas llenas de historia como la de Guadirikiri que contiene dibujos indígenas o como las formaciones rocosas de Ayo y Casibari, antiguas viviendas conocidas como cunucus. La colina Jamanota la más alta de la isla con 188 metros, la Hoffe Fontein, que es una fuente natural de donde brota agua de la tierra, gigantescos cactus, etc. todo ello adornado por los árboles que más simbolizan la isla: los dividivi (watapana en papiamento), siempre señalando hacia el oeste por el viento, que sopla desde el mar.
La sensación desde el principio, su aeropuerto ya nos sorprende por su modernidad, es la de estar en un “Caribe europeo”, ordenado, cómodo, alegre, en el que todo lo que deseemos está al alcance de la mano, compras, paseos por las animadas calles del centro, mercaditos, restaurantes, lujosas instalaciones hoteleras y una naturaleza que parece esperarnos para disfrutarla en toda su variedad.
Las compras son uno de los mayores atractivos de Aruba y podremos encontrar firmas internacionales, además de artículos propios de Aruba, tanto en la calle principal de la capital, G.F. Betico Croes (en honor al libertador de Aruba), como en los numerosos centros comerciales de la ciudad o incluso dentro de los hoteles.
Después de un día tan completo y animado podemos relajarnos en un spa, aprovechando las materias primas de la isla como fangos, las sales marinas y el aloe. Muchos de los hoteles de Aruba disponen ya de instalaciones de este tipo, listas para ofrecer el mejor servicio y las técnicas más avanzadas, en masajes, hidroterapia o tratamientos al aire libre oyendo el sonido de las olas.
Estamos preparados para finalizar los momentos de la tarde y nada mejor que hacerlo contemplando una inolvidable puesta de sol. En Aruba son especiales. Podremos disfrutarlas desde algún restaurante degustando la rica variedad gastronómica de la isla, desde la playa o incluso desde nuestro hotel.
Sólo nos queda sumergirnos en la noche de Aruba y aquí la oferta es divertida y para todos. Muchos hoteles tienen grandes teatros que presentan espectáculos en vivo importados de Estados Unidos, Centroamérica y países del Caribe como Cuba. Podemos probar suerte en los casinos, o tomar el tour de los bares que visita muchos de los locales nocturnos de la isla. En esta opción de tour en autobuses, podemos elegir entre el Kukoo Kunuku, que finaliza en una cena bajo las estrellas y el Chiva Paranda, que acaba en Carlos´n Charlie´s con la posibilidad de alquilarlo para grupos en exclusiva. También se puede acudir a un espectáculo nocturno o simplemente pasear por la isla.
Como novedad podemos tomar un crucero con fiesta en la discoteca a bordo, columpiarse en sogas a la medianoche y zambullirse en el mar, se ha convertido en una actividad muy apreciada.
Aruba es en definitiva “una isla feliz”, tanto para sus habitantes que lo demuestran considerando a los visitantes huéspedes de honor, como para los turistas, para los que la isla se convierte en un lugar inolvidable por ofrecer todos los ingredientes necesarios, seguridad, diversión, deportes, compras, tranquilidad y unas playas únicas en el Caribe en contraste con una naturaleza sorprendente y diferente. Sin duda Aruba es una isla muy especial, que invita a volver, a conocerla, tanto en sus raíces e historia, como en su momento actual, ya que su mezcla de culturas y gentes hace que todos se sientan como en casa, acogidos y queridos.