El eterno dilema del turista
Aunque las cifras varían según los países, como regla general se estipula que la propina hay que ganarla, pues es una recompensa a la atención esmerada y al buen servicio.
Comenzamos el 2015 abordando en esta nueva sección algunos conflictos comunes para turistas y visitantes que viajan el mundo, teniendo a la gastronomía como principal incentivo. Queremos empezar con un tema bastante contradictorio, según el país que visitemos. Nos referimos a la llamada propina, el eterno dilema del turista.
Primero debemos cuestionarnos qué significa propina. Su origen viene del latín y significa dar de beber, propinare, y en francés se pronuncia de forma similar, pourboire. Pero, ¿existen reglas generales? ¿Es algo obligatorio? ¿Qué cantidad sería conveniente dejar?
Tratemos de dar algunas respuestas que, lógicamente, no son algo rígido ni establecido, pues en cada país existen tratamientos diferentes del tema. Por ejemplo, en Europa generalmente se da un 10 % como gesto de cortesía y agradecimiento al buen servicio. En Inglaterra, es norma entre el 10 % y el 15 %.
También en el continente americano es algo a tener en cuenta. Cuando se visita un restaurante en México es común dejar del 15 % al 20 %.
En Estados Unidos es regla. El llamado tip es esperado por todos, y por lo general se especifica en las cartas como información al cliente, o en el portacheque, donde viene la información de lo que esperan de ti. La cifra puede ascender a un 20 %.
En América del Sur, un 10 % es lo correcto. En destinos como Cuba, muchas veces se incluye como parte del cheque, algo que debe especificar la carta menú. En caso de no decirlo, no es obligatorio, y se deja a consideración del cliente. Siempre se puede quedar bien con un 10 %.
No obstante, hay que tener mucha precaución en algunos países como Japón, ya que no es algo bien visto y se considera de muy mala educación.
Como puede apreciarse, el comportamiento de la propina es muy variado según los destinos que se visiten. Ahora bien, como regla general se estipula que la propina hay que ganarla, es una recompensa a la atención esmerada. Por tanto, si el servicio que recibes no es de tu agrado, opta mejor por no dejarla.