Francisco José Lacayo Parajón. Director de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO.
«Discípulo de Sandino y de Rubén Darío», Francisco José Lacayo Parajón «…representa un crisol de ideas y acciones que constituyen rasgos definitorios de la cultura latinoamericana». Con esta sentencia, el Dr. Armando Hart Dávalos calificó los méritos relevantes del Director de la Oficina Regional de Cultura para América Latina y el Caribe de la UNESCO en el momento en que fue galardonado con la orden La Utilidad de la Virtud, que otorga la Oficina del Programa Martiano. Haciendo uso de ese principio del Apóstol, Lacayo ha desarrollado una intensa actividad intelectual en los ámbitos sociales, culturales y políticos en la región y ha encabezado infinidad de campañas en pro de la defensa de la identidad de los pueblos y de la salvaguarda de sus valores patrimoniales. En el año del aniversario 55 de la UNESCO y en los umbrales de la Feria Internacional de Turismo de la Habana, este hombre de palabra y acción comenta sobre las principales funciones que ha desarrollado su organización. «El inventario de las acciones de la Oficina durante los últimos años es extenso, y ha tenido como propósito esencial contribuir a preservar y robustecer la gran riqueza y diversidad cultural de América Latina y el Caribe, región con una gran historia común donde conviven diferentes identidades. La protección del patrimonio material e inmaterial, la promoción de la diversidad cultural, el apoyo a las industrias culturales y al turismo cultural han sido líneas centrales de los programas impulsados por la Oficina, pero sobre todo habría que destacar el propósito de contribuir a la integración cultural de la región desde su extraordinaria diversidad, de modo que ese legado vuelto raíz se convierta en árbol que brinde nuevos frutos y permita enrumbar el desarrollo de la región garantizando un rostro más humano a la galopante mundialización.» Las políticas culturales de los países del área y su imprescindible promoción ha centrado la atención de lo UNESCO que ha estimulado y apoyado el Foro de Ministros de Cultura y Encargados de Políticas Culturales de América Latina y el Caribe, como espacio de concertación para el logro de la integración cultural. En relación con este noble propósito, el Dr. Lacayo agrega: «El Foro ha venido realizando reuniones anuales donde se han abordado temas de gran relevancia para el desarrollo y la integración cultural de la región, sistematizándose la cooperación entre los estados latinoamericanos y caribeños en materia de preservación del patrimonio material e intangible, resguardo de las ricas tradiciones e identidades culturales de estos pueblos, fomentando la artesanía, el arte y la literatura, la música culta y popular, y estableciendo un sistema regional de información cultural, donde los instrumentos normativos de la UNESCO apoyan el trazado de las políticas culturales de la región a la luz de los nuevos paradigmas de la cultura. «Se trata de tomar posición ante la idea de que las riquezas del futuro, dando al concepto riquezas un pleno sentido, serán cada vez más la creatividad de las sociedades, la diversidad cultural y el patrimonio cultural vivo a las que se pueden añadir el conocimiento y el patrimonio natural. Se trata de reconocer que la cultura, concebida como patrimonio, diversidad cultural y creatividad, al igual que el conocimiento científico y el patrimonio natural, deben de estar presentes en la mesa en la que se definen los planes de desarrollo económico y social.» El imperativo del auge turístico pone a los pueblos de la región en la difícil disyuntiva de recibir los beneficios del lucrativo negocio e impedir que la industria del ocio aplaste los genuinos valores de sus culturas. Solo la creación y activación de estrategias que se apropien y distingan estas singularidades en función del desarrollo podrán salvar las identidades de los pueblos. En esta polémica, la UNESCO ha encarnado un papel protagónico en la defensa de principios que, para este sociólogo y maestro nicaragüense, son vitales.
«La industria del turismo es hoy en día uno de los grandes motores del desarrollo y de la generación de divisas, tanto para países desarrollados como para países en vías de desarrollo. Sabemos que los estudiosos del turismo han propuesto ya diversos tipos de turismo, a partir de los elementos que movilizan a los turistas. Se habla de turismo de playas, de turismo ecológico, de turismo de salud, de turismo académico y de turismo cultural entre otros. Sin pretender entrar en análisis pormenorizados, queremos señalar que, cualquiera que sea el tipo de turismo, hay un conjunto de riquezas que son la base de la atracción turística de las comunidades y los países: el patrimonio natural, el patrimonio cultural, la diversidad cultural y la creatividad, sobre todo cuando esta última ofrece productos de alto nivel de identidad, diversidad, valor simbólico y/o artístico. «Por lógica consecuente, la UNESCO se hace presente en el mundo estratégico para estos temas del turismo y sobre todo del turismo cultural, del turismo ecológico, del turismo de naturaleza. Por ejemplo, la ORCALC organizó dos importantes eventos regionales, con un sentido de análisis, reflexión y debate acerca del tema: el Encuentro Internacional sobre Turismo Cultural (La Habana, 1996) y el Congreso sobre Patrimonio Gastronómico y Turismo Cultural en América Latina y el Caribe (Puebla, 1999). Un simposio sobre la Diversidad Cultural y el Turismo fue organizado también por la Oficina en 2004.»
La revista Excelencias ha dirigido su atención a temas que alcanzan alta prioridad en la agenda de la UNESCO, entre ellos la preservación del patrimonio cultural y en este número se aborda especialmente el patrimonio subacuático. De la importancia de que las publicaciones orientadas a la difusión y promoción del turismo en América Latina y el Caribe enfoquen su mirada en estos aspectos, el alto directivo opina:
«Asigno un valor relevante, y concedo interés a estas publicaciones porque la comunicación es una estrategia básica para dar a conocer resultados a partir de su propia credibilidad y representatividad, que puede contribuir notablemente a lograr en los lectores una sensibilización y una educación más amplia y basada en la cultura, brindando una apreciación tan amplia que permita un turismo más sano y más culto. ¿Hacia dónde enfocar la mirada? Pienso, sin dejar de lograr por ello una visión equilibrada y consecuente, hacia aquellos temas contenidos en mis respuestas anteriores, que han sido –son y seguirán siendo- preocupación y ocupación permanente de esta Oficina Regional y de la UNESCO en su sentido más amplio.»