Bacura, donde comer de verdad
A unos 20 minutos del centro de la ciudad de La Habana, enclavado en el medio del verdor del campo pero a solo unos metros del mar, el restaurante paladar Bacura ha logrado un perfecta armonía de ambiente urbano, campestre y marino, que refleja no solo en su decoración y ubicación, sino en los deliciosos y abundantes platos que allí sirven. La divisa de Gladys y su hijo Paulino es tan sencilla como compleja la decisión de escoger entre la rica variedad de platos: a un restaurante se viene a “comer de verdad”; y por ello en Bacura con precios muy atractivos y raciones abundantes, uno sale lleno hasta el hartazgo; y cuando va por vez primera, casi siempre termina siendo habitual. Muchas pudieran ser las sugerencias que darle a quienes vayan, desde entrantes a base de pescados y encurtidos o los sui géneris tostones rellenos, hasta las recetas de pescados, carnes, el gran lomo Bacura o el estupendo bacón, pero lo que sí no podemos dejar de probar es su arroz congrí. Además, en Bacura han logrado estandarizar sus recetas de tal forma que todas las comidas saben siempre igual desde que abrieron hace más de quince años. Casi tres décadas les ha costado a Paulino y su familia convertir a esta tierra agreste y rocosa a la cual un día llegaron, en una finca próspera y productiva, de cuya tierra salen muchos de los condimentos, vegetales y frutas que llegan a la mesa de los clientes. Cultivos y crías de animales no son en Bacura una escenografía para atraer a los visitantes, sino su razón de ser de todos los días, cuyas jornadas casi siempre comienzan con el ordeño de las vacas o dándole una vuelta a los excelentes caballos pura sangre de Paulino, cuyo amor por ese noble animal que es el caballo le ha llevado a decorar todo el lugar con monturas, espuelas y bocados. Criador premiado y reconocido por sus hermosos ejemplares, con los cuales asiste orgulloso a ferias y eventos, Paulino es también un alma noble, que con sus caballos ayuda a desarrollar terapias de rehabilitación para niños con problemas de aprendizaje, una humanitaria labor a la cual dedica buena parte de su escaso tiempo. Porque aunque parezca difícil de creer que tantas cosas puedan hacerse en tan corto tiempo y espacio, todo se explica cuando usted conoce a esta gente sencilla y familiar, se sienta a comer en su mesa o descansa en el amplio patio arbolado, porque solo así comprende que para ellos su restaurante, más que un negocio, es un pretexto para abrirle las puertas y convertirlo en uno más de los suyos.
Bacura A Genuine Meal
Just a 20-minute drive from Havana’s downtown area and perched on the evergreen countryside a few yards from the seashore, the Bacura mom-and-pop restaurant has woven a perfect harmony amid an urban, rural and marine atmosphere that’s reflected not only in its decoration and location, but also in the delicious and plentiful dishes served there. The drive that pushes Gladys and her son Paulino is as simple as the complex decision of choosing from an assortment of options: this is a restaurant where patrons “eat their fill” and that’s why Bacura boasts very attractive prices and abundant helpings. People actually eat heartily there and the minute they walk in for the first time they end up being regulars. Bacura is also a lovely farmhouse full of crops and livestock are not only part of the scenery to lure visitors, but also a reason for daily efforts. Cows are milked at daybreak and Paulino’s magnificent thoroughbreds are checked. His love and passion for these beautiful animals led him to decorating the bistro’s walls with saddles, spurs and bits.
BACURA San Juan Nº. 7, e/ San Carlos y Santa Marta, Rpto. Celimar, Bacuranao, Playas del Este. Telf:. (+537) 763 0082