NOMBRADA CAPITAL IBEROAMERICANA DE LA CULTURA DE LA TAPA 2018 Y 2019 POR LA ACADEMIA IBEROAMERICANA DE GASTRONOMÍA, LA CAPITAL DE ANDALUCÍA ES HISTÓRICAMENTE EL “KILÓMETRO CERO” DEL TAPEO. HACE CINCO SIGLOS, A TRAVÉS DE SU PUERTO EN EL GUADALQUIVIR —EL ÚNICO RÍO NAVEGABLE DE ESPAÑA DESDE TIEMPOS ANCESTRALES—, LLEGARON DESDE EL CONTINENTE AMERICANO Y SE ENVIARON, LOS PRODUCTOS Y ALIMENTOS QUE REVOLUCIONARON LA GASTRONOMÍA MUNDIAL. PRODUCTOS QUE IMPULSARON UNA FORMA DIFERENTE DE INTERPRETAR LA GASTRONOMÍA, LA TAPA.

La cultura de la tapa no solo consiste en tomar pequeñas porciones de degustaciones gastronómicas en platos pequeños, de pie o sentado, de un solo bocado o en dos, y a precios asequibles. La cultura de la tapa es una filosofía de vida, cada individuo ejerce con absoluta libertad la posibilidad de hacerlo a mediodía, tarde o noche; departiendo con sevillanos y foráneos, con una bebida en la mano y en la otra degustando la tapa que más le apetezca; repetirla o decidir alternar dos, tres o cuatro locales diferentes en el tramo horario que desee. La cocina de la libertad tan defendida por Rafael Ansón, elevada a la máxima potencia.

 

Durante la visita a Sevilla de un nutrido grupo de representantes de la Academia Internacional de Gastronomía, el pasado mes de junio, la Academia Sevillana de Gastronomía tuvo la ocasión de ejercer de anfitrión y practicar esta filosofía gastronómica que forma parte del estilo de vida de los sevillanos. Tapas en locales tradicionales como Becerrita, donde pudieron probar su brillante ensaladilla de gambas o un excepcional tarantelo de atún rojo salvaje en manteca; La Abacería de San Lorenzo con un inigualable potaje de garbanzos de Escacena con cola de toro o un steaktartar de lomo de novillo bravo; Casa Robles y su exquisita “pringaita” sobre pan de cristal; La Taberna del Alabardero y su sorprendente melón al oloroso, camarones de Veta La Palma y jamón o su original gazpacho de maíz, queso de cabra Payoya y atún curado; el restaurante Río Grande con sus impresionantes vistas a la ciudad, donde degustar su foie mi-cuit con frutos rojos y camarones tandori o una delicada tapa de roca de carrillada ibérica en su propio jugo; la vanguardia de un local como La Azotea, con un increíble guiso de choco de trasmallo al pan frito con habitas o una original y novedosa “carne mechá” de cabeza de lomo ibérico con helado de piparra; o la extraordinaria oportunidad de disfrutar de un local como Ispal, que reúne los sabores de la provincia de Sevilla, difícil de destacar alguno por ser todos brillantes: pueden apuntar la versión de autor de gambas al ajillo, el estofado de guisantes baby de Coria del Río, bacalao negro, setas con trufa negra o una lubina de esteros de la Puebla del Río, entre otras muchas de las excelentes tapas de su completo menú sevillano.

 

Si a ello le sumamos un excepcional jamón ibérico de la Casa de Alba o los inigualables postres de Manu Jara, entonces usted podrá presumir de haber degustado exactamente las mismas tapas que tuvieron ocasión de disfrutar los miembros de la Academia Internacional de Gastronomía en Sevilla.

 

El 18 de mayo de 2018 el presidente de la AIBG, Rafael Ansón y el alcalde de Sevilla, Juan Espadas, firmaron el acuerdo que sentó las bases para la consecución del manifiesto universal, a través del cual se proclamó a Sevilla como Capital Iberoamericana de la Cultura de la Tapa.

 

Entre las razones que esboza el documento, están los antecedentes históricos de la ciudad y el haber transmitido que la tapa es el concepto “más elevado” de su propia identidad gastronómica, “siendo emblema de la tradición, expandida y adoptada por las diversas culturas gastronómicas internacionales, y por ser bandera de una gastronomía saludable, sostenible, solidaria y satisfactoria”.

 

La Academia Sevillana de Gastronomía y Turismo, presentada el 4 de abril de este año, tiene precisamente como objetivo fundamental, reivindicar y defender a Sevilla como cuna de la cultura de la tapa. Además, buscará promover un mayor y mejor conocimiento de la excelencia de los productos alimenticios, los vinos y licores sevillanos.

En este sentido, una de sus primeras decisiones ha sido apoyar la iniciativa de la Real Academia de Gastronomía, para que la cultura de la tapa sea declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

 

It Had to Be Seville

 

It had to be Seville… named the Ibero-American Capital of Tapa Culture in 2018 and 2019 by the Ibero-American Gastronomy Academy. The capital of Andalusia is historically the “starting block” of the realm of tapas. For over five centuries and through the port on the Guadalquivir River, foodstuffs and commodities that eventually revolutionized the way of construing gastronomy by the hand of tapas both arrived in and were shipped from.

The culture of tapas does not consist solely of small portions of gastronomic preparations in tiny helpings, either standing or sitting, at very affordable prices. The culture of tapas is a philosophy of life, the cooking of freedom that Rafael Anson advocates strongly for, yet taken up to the highest notch.