Hace varias décadas, Corea del Sur despuntó como uno de los mayores productores de equipos automotrices alrededor del mundo. Y si al inicio fueron vehículos pequeños, ahora andan inmersos en desarrollar cada día mejor a varios “monstruos” del asfalto. Tal es el caso del Moxy MT-31, uno de los últimos productos del grupo Doosan Moxy en materia de camiones. Construido a base de placas de acero altamente resistentes a la corrosión. Según sus creadores, el cuerpo del vehículo está diseñado además para soportar altas temperaturas, por lo que se me antoja que el Moxy MT-31 es un equipo listo para las tareas más duras. Baste decir, por ejemplo, que es capaz de soportar una carga de más de 50 000 kilogramos de peso. Por otro lado, el cuerpo tiene una cadencia en el punto de bisagra lo que permite una mayor seguridad para la carga que se asigne a la cama de volteo. En tanto, cuenta con una caja de seis velocidades ZF 6 WG 260 de transmisión automática, controlada electrónicamente y el convertidor de torsión tiene cerraduras automáticas en todos los cambios. El sistema hidráulico cuenta con dos bombas de desplazamiento variable destinadas a controlar el manejo y el sistema de volteo. Los frenos están diseñados sobre un sistema doble de frenado que acciona sobre las seis ruedas. Para mover semejante creación, los productores lo equiparon con un potente motor Scania DC 9 de 5 cilindros en línea, de enfriamiento por agua, que tiene inyectores diésel y cargador turbo, así como un intercooler “aire-aire”. La suspensión delantera está preparada para absorber impactos, gracias a los resortes de goma de larga duración. Sin embargo, la suspensión trasera acoge un sistema de tándem libre, el cual permite tener siempre el mayor contacto posible con la superficie de trabajo y garantiza un mejor agarre del vehículo, previniendo que se vuelque. Por último, aunque no menos importante, aparece la cabina de conducción. Ubicada en el mismo centro de la parte delantera del camión, está situada a una altura que garantiza la seguridad total de su ocupante, así como una visibilidad envidiable para realizar las operaciones. En su interior, las vibraciones y sonidos son casi imperceptibles, y sus asientos pueden ser ajustados para un mejor confort del conductor. Así, el Moxy MT-31 es simplemente un hueso duro de roer, capaz de dominar a la madre naturaleza a su antojo.