CUBA y el PAPA
En cinco intensas jornadas en las que ofició cuatro misas de asistencia masiva a casi tres millones de cubanos y recorrió tres mil kilómetros por aire y tierra, el Papa Juan Pablo II aprovechó cada momento para lograr un lazo afectivo con sus feligreses en la isla.
Juan Pablo II bendice el placer de viajar
Antes el Sumo Pontífice jamás salía de Roma. Juan Pablo II pasa por allá de vez en cuando y en sus 19 años de intenso andar, le ha dado la vuelta veintisiete veces a la Tierra, lo cual representa también dos veces el trayecto a la Luna, si se toma en cuenta que ha efectuado ochenta viajes pastorales y visitado 114 países. Todos los demás Papas juntos no llegan al uno por ciento de esa cifra. El Vicario de Cristo ha dicho: "Si permaneciera en el Vaticano como querría la curia, estaría en Roma escribiendo Encíclicas que sólo serían leídas por un puñado de personas, pero si viajo y me acerco a la gente, conoceré a muchos, tanto gente sencilla como políticos, y me escucharán. De lo contrario nunca vendrán a mí". El sentido común, no infalible en los Papas, da a Wojtyla la razón. Los miles de millones de católicos repartidos por todo el mundo, no pueden viajar a Roma para encontrarse con él y recibir su bendición. El sí puede y así lo hace. Juan Pablo II es a todos los efectos una especie de paradigma del turista moderno que viaja con sentido y propósitos definidos: difundir una fe, conocer a sus semejantes, disfrutar del contacto con otros pueblos, hablar en otras lenguas, enriquecerse con el aporte de culturas distintas a la suya, adquirir nuevos conocimientos y experiencias y también -por cargada que sean sus agendas- descansar. El Sumo Pontífice es una especie de prototipo del viajero moderno.El hecho de ser políglota le permite una comunicación fácil con hombres de distinta cultura, de diversos pueblos. Además del latín, habla alemán, ruso, francés, inglés, italiano y español. Esta original combinación resume la personalidad del Jefe de la Iglesia Católica: el dogmatismo del clérigo, la universalidad de los hombres cultos, el misticismo de los profetas y la alegría de los que hacen del viajar un placer.
"Cubano, amigo, el Papa está contigo" dijo Wojtyla en perfecto español en una de sus misas aquí, todas dominadas por el ritmo cadencioso de la música cubana. En Camagüey dijo: "saludo al calor" e hizo reír a la multitud, algo agobiada como él por temperaturas por encima de los 30 grados centígrados, "el calor humano", continuó. Todo ello favorecido por una atmósfera permanente de reconciliación y respeto entre autoridades estatales y eclesiásticas. Los cubanos, aunque un tanto sorprendidos por la nueva situación de recibir a un Papa en el país, no parecieron en ningún momento confusos por este hecho. El Papa Juan Pablo II, con paso vacilante pero sonriente, bajo despacio la escalerilla del avión que lo trajo desde Roma y besó simbólicamente la tierra isleña, que colocaron a su alcance niños cubanos. Poco antes de la llegada, desde el avión, Juan Pablo II había pedido a Estados Unidos que terminara con el embargo a Cuba y calificó además al legendario guerrillero cubano-argentino Ernesto Guevara como un hombre que gustaba de los pobres. En la misma pista del aeropuerto internacional "José Martí", el Jefe del Estado Vaticano recibió el saludo del Presidente cubano, Fidel Castro. El 22 de enero el día comenzó con un desmentido del Vaticano sobre una supuesta agresión verbal hecha por el Papa contra la Revolución cubana en el avión que lo traía de Roma. El incidente resultó ser irrelevante, y el Pontífice montó en un avión de Cubana de Aviación para irse a Santa Clara, a 300 kilómetros de La Habana, para oficiar su primera misa en territorio isleño. Al iniciarse la misa, que fué transmitida en directo por la televisión estatal cubana, Karol Wojtyla, ante cien mil personas de una ciudad con doscientos diez mil habitantes, llamó a los católicos cubanos a proteger sus familias como un recurso imprescindible para proteger la nación. Al exponer una homilía cautelosa pero de lenguaje directo, el Sumo Pontífice dijo que la familia, la escuela y la iglesia deben formar una comunidad educativa. En su liturgia, Karol Wojtyla arremetió contra el aborto, que consideró criminal, y otras prácticas que, según su opinión, han erosionado las relaciones familiares en la isla. Composiciones musicales hechas especialmente para la ocasión hacían moverse en gestos automáticos a hombres y mujeres que parecen llevar el ritmo en su sangre. En la noche de ese día, Wojtyla retornó a La Habana para encontrarse a solas, por segunda vez en su vida, con Fidel Castro. A paso lento y conversando quedamente, el Papa y Castro caminaron hacia un salón en el Palacio de la Revolución de La Habana donde celebraron su segundo encuentro oficial. El día 23 de enero, tercero de la visita, en Camagüey, a 600 kilómetros de la capital isleña, el Pontífice condenó en forma indirecta el embargo que aplica Estados Unidos contra Cuba al señalar que solamente daña a los pobres. En su mensaje enviado a los jóvenes de Cuba, el Santo Padre elogió las capacidades culturales de éstos, por la "sana pasión que colocan en lo que les interesa y la facilidad para superar las contrariedades y limitaciones". "Vuelvan a las raíces cubanas y cristianas", alentó, "para construir un futuro cada vez más digno y libre". El 25, día final de la visita, el Papa Juan Pablo II, sonriente y visiblemente cansado, fue despedido por el presidente Castro en una ceremonia amistosa y tranquila que definió la estancia como todo un éxito para ambos. Con este final feliz, el Papa dejó atrás las cautelas despertadas por esta visita, visiblemente apoyada, con todos los medios a su alcance, por Castro. En un rasgo inesperado, Castro autorizó las transmisiones en directo de cada una de las cuatro misas. "Me voy en paz" dijo el Papa en su última misa en Cuba, lo cual parece totalmente cierto. Sean las que fueran las consecuencias de la visita del Papa, parece indudable que ésta abre una nueva etapa en las relaciones del Estado con la Iglesia Católica. El tiempo tendrá la última palabra.
Viajes de Juan Pablo II al Caribe
• 25 enero 1979 llega a Santo Domingo. • 26 enero 1979 llega a Ciudad de México. • 30 junio 1980 viaja a Brasil. • 9 marzo 198l llega a Haití. • 11 octubre 1984 llega a Santo Domingo. • 12 octubre 1984 viaja a Puerto Rico. • 25 enero 1985 llega a Ve- nezuela. • 1 julio 1986 visita a Colombia. • 7 julio 1986 acude a Santa Lucía. • 6 mayo 1990 viaja a México. • 13 mayo 1990 realiza una escala en Curacao. • 9 octubre 1992 llega a Santo Domingo. • 11 agosto 1993 visita Jamaica. • 12 agosto 1993 visita Mérida, México. • 5 febrero 1996 llega a Venezuela. • 1 octubre 1997 llega a Río de Janeiro, Brasil. • Jan. 25, 1979: Arrival in Santo Domingo. • Jan. 26, 1979: Arrival in Mexico City. • Jun. 30, 1980: Visit to Brazil. • Mar. 9, 1983: Arrival in Haiti. • Oct. 11, 1984: Arrival in Puerto Rico. • Jan. 25, 1985: Arrival in Venezuela. • Jul. 1st, 1986: Visit to Colombia. • Jul. 7, 1986: Arrival in Santa Lucia. • May 6, 1990: Arrival in Mexico. • May 13, 1990: Stop at Curacao. • Oct. 9, 1992: Arrival in Santo Domingo. • Aug. 11, 1993: Visit to Jamaica. • Aug. 12, 1993: Visit to Merida, Mexico. • Feb. 5, 1996: Arrival in Venezuela. • Oct. 1st, 1997: Arrival in Rio de Janeiro, Brazil.