Los Van, Van. Calidad Sostenida
Fundada en 1970, esta agrupación ha marcado el paso de la música bailable en la Isla e incluso fuera de sus fronteras, con diversidad de ritmos capaces de estremecer los ánimos y el cuerpo de quienes les escuchan. Formell que además de director, es el bajista, arreglista, compositor, cantante, y productor discográfico, ha sabido mantener la sonoridad particular, en un entorno propicio a la existencia de este tipo de agrupaciones. Cuando las primeras voces de Van Van inician su contagioso canto, el público vibra. Como parte de un embrujo que nadie puede descifrar, en cuestión de segundos todo el escenario se llena de personas que, más allá de la demostración, sólo se interesan por disfrutar y recibir con el cuerpo los compases de una excelente música de baile. El talento de este director es tal que tiene el don de mantener la identidad de la agrupación transitando ileso por el tiempo. Vio la luz en el capitalino barrio de Cayo Hueso, un espacio humilde pero lleno de música donde han crecido numerosos talentos nacionales.
Con apenas 14 años comenzó sus estudios musicales, una vez vencida la seducción que ejercía sobrel él la carrera de medicina. Lo hizo junto a su padre, un músico nacido en la provincia de Santiago de Cuba, quien dirigió bandas, orquestas de teatro y compuso obras populares y clásicas. Apasionado por aquellas escenas familiares en las que se quedaba extasiado contemplando a su padre horas y horas ante un pentagrama mientras componía, decidió trocar sin arrepentimiento la cura física por la cura mental, convirtiéndose en lo que es hoy, un promotor de la alegría. Formell aprendió a tocar la guitarra como afición. Este instrumento le acompañó en sus primeros pasos como trovador entregado a la corriente del fealing en los años 40 y 50, época en la que se le escuchaba frecuentemente interpretar boleros propios o de autores reconocidos.
ia a alegrarnos la vida. Aprendió contrabajo con el maestro Orestes Urfé, y realizó cursos de armonía con los destacados pedagogos Félix Guerrero, Somavilla y Tony Taño. Entre las influencias que reconoce haber tenido durante su carrera, cita con frecuencia a Los Beatles, Elvis Presley, Michel Legrand, las charangas, los conjuntos y las orquestas de show, mientras que de la música clásica admira a Chopin y Chaikovsky.
Como guitarrista acompañó a una de las glorias de la música cubana, Elena Burke, y en la década de los 60 a voces como Omara Portuondo, Beatriz Márquez, la boricua Deddie Romero, y la brasileña Olyvia Byington, quienes popularizaron muchas de sus creaciones, que actualmente han llegado a superar la cifra de 800.
Junto a César Pedroso "Puppy" y José Luis Quintana "Changuito", creó el "songo", género que se baila en las fiestas cubanas desde la aparición de Van Van en el panorama bailable de este archipiélago donde todos parecen entender a la perfección el mensaje de trompetas, percusión y carismáticas voces.
En este sentido sobresale la presencia casi legendaria de Pedro Calvo en la orquesta, con su particular atuendo y una simpatía especial, y más recientemente la incorporación de Mayito, quien aunque joven cuenta con excelente preparación profesional y un timbre vocal muy apropiado al género de música salsa. Ambos vocalistas son muy queridos por la población cubana tanto por su impecable proyección escénica como por la empatía que establecen con el público. En 31 años la agrupación se ha visto obligada a renovar sus músicos, no obstante, conserva una personalidad que la coloca a los ojos de las nuevas agrupaciones en un sitio de honor, muy difícil de alcanzar y que resulta casi imposible de superar.
Al recibir el Grammy con su disco "Llegó Van Van", valioso particularmente por el balance y la variedad de géneros, Juan Formell expresó que lo consideraba un triunfo de la cultura y la música de su país en los últimos 40 años. "Durante mucho tiempo, la única música que se conocía en Cuba y divulgaba en el exterior era la de los 50. Con este premio, la riqueza acumulada en las últimas cuatro décadas estará al alcance de un público más vasto", manifestó a la prensa visiblemente feliz tras recibir su trofeo. La cadencia de los ritmos popularizados por Van Van resuena en el mundo entero en otras voces como Rubén Blades, Harry Belafonte, Andy Montañé, Nora Nora y la Orquesta Todos Estrellas, de Japón.
Ante la permanencia dentro del favor del público manteniendo una alta calidad en su desempeño y en las composiciones, la crítica especializada en esta nación caribeña les ha llegado a calificar como los Rolling Stones de la Salsa Cubana.
En la última producción de la agrupación, han incluido temas que han marcado momentos en la historia de Van Van, tales como Guararey de Pastora, El baile del buey cansao, La Habana no aguanta más, Eso que anda, La titimanía, y El negro no tiene ná (todos de Juan Formell), consideradas verdaderas crónicas cantadas de la vida cotidiana cubana, tan ávida de danza y música. Se suman a la categoría de grandes éxitos de esta última placa realizada por la Empresa de Grabaciones y Ediciones Musicales (EGREM), voces como las de Omara Portuondo, Elena Burke y Silvio Rodríguez.
Emotivo fue para quienes lo presenciaron, el homenaje que se rindió a Juan Formell y a Los Van Van en la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Allí no sólo amigos y veteranos del arte en la Isla presenciaron la llegada de un merecido premio sino que dieron su abrazo a un creador que ha recibido el mejor de los obsequios: la gratitud de quienes valoran el alto precio que pagan quienes dedican la mayor parte de su existencia.