PESE A CONQUISTAR SU SEGUNDO TÍTULO DE CONSTRUCTORES CONSECUTIVO EN EL CAMPEONATO MUNDIAL DE RALLY, NO TODO TERMINÓ EN ALEGRÍA PARA LA ESCUDERÍA ESTADOUNIDENSE FORD, AL EXPERIMENTAR EN CARNE PROPIA QUE LA FELICIDAD NUNCA ES COMPLETA.

Con rendimientos estables de los finlandeses Marcus Grönholm y Mikko Hirvonen el colectivo norteamericano se aseguró la corona en el Gran Premio de Irlanda, cuando aún restaba por efectuarse la parada final en Gales. Empero, ese triunfo, junto al segundo y tercer lugares alcanzados en la clasificación de pilotos sólo matizaron la frustración de ver cómo Grönholm concluía nuevamente por detrás del astro francés de Citroën, Sebastien Loeb.

Tras mantenerse en el liderazgo durante buena parte del certamen, el veterano conductor escandinavo tuvo un pobre cierre de contienda y vio truncas sus intenciones de abandonar las carreteras con su tercer cetro universal. El retiro de su figura insignia constituye una preocupación para Ford, necesitada de encontrar un sustituto de calidad que acompañe a Hirvonen en la defensa de la corona por equipos.

Numerosos expertos consideran que la salida de escena de Grönholm podría provocar cierta crisis de competitividad en la justa, pues de momento no se vislumbra nadie capaz de hacerle resistencia al galo. En una nueva muestra de su categoría Loeb protagonizó un brillante remate en las últimas cinco pruebas y consiguió los puntos necesarios para desplazar de la cima a su archirrival.

De ese modo, el francés extendió a cuatro años su reinado en la máxima categoría del rally, y a juzgar por su juventud, aún le resta suficiente combustible para incrementar su palmarés. Otro éxito de Loeb en 2008 lo convertiría en el primer piloto que conquista cinco cetros en la historia de esta modalidad.