Que el séptimo arte es una manifestación que genera en torno a sí gran expectación y enormes cantidades de seguidores no es un secreto para nadie. Lo que sí resulta sorprendente es el protagonismo que en los últimos años ha ganado la modalidad de turismo cinematográfico, una tendencia derivada del turismo cultural sustentada en el interés de los viajeros por interactuar con actores o directores de gran valía, visitar las urbes donde se localizan los más importantes estudios cinematográficos, adentrarse en los secretos de renombrados platós o participar en los festivales prestigiosos, para sencillamente vivir una experiencia «de película». Por eso Excelencias le invita a descubrir algunos de los «escenarios» más atractivos de América Latina.

Argentina

En la tierra del tango se desarrollan dos de los certámenes más importantes del séptimo arte: los festivales de Mar de Plata y el BAFICI. El primero de ellos, inaugurado en 1954, ostenta la misma categoría de aquellos más encumbrados como Cannes, Berlín, Venecia o San Sebastián. Mientras que el segundo, nacido en 1999 y que tiene a la ciudad de Buenos Aires como sede, es una plaza mundialmente reconocida para visibilizar la producción independiente. También en Argentina, específicamente en la región de Ushuaia, lugar conocido como «el fin del mundo», se filmó la secuencia final de la cinta El renacido, de Alejandro González Iñárritu, protagonizada por Leo DiCaprio; y en Mendoza se inmortalizó la actuación de Brad Pitt en la cinta Siete años en el Tíbet (1997).

Brasil

En el gigante sudamericano se desarrollan igualmente dos importantes festivales, el de Río y el de Gramado, catalogados ambos dentro de los más prestigiosos de Brasil y América Latina. Ese país, poseedor de una valiosa cinematografía, ha sido escenario clave, ya que muchas de sus favelas, avenidas, playas como Copacabana e Ipanema, o el Cristo del Corcovado, han sido elegidos por las grandes productoras para instalar sus andamiajes de filmación. Muestra de ello son la quinta parte de Rápidos y Furiosos, Hulk y Turistas.

CUBA

En diciembre, la capital de la Mayor de Las Antillas se convierte también en capital del cine, gracias al Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, nacido el 3 de diciembre de 1979, importante plataforma para producciones emergentes y puntal en la reafirmación de la identidad cultural latinoamericana y caribeña. La Habana también ha sido objeto de obsesión por parte de muchos directores, quienes se valieron de similares locaciones en otros países para llevarla a la gran pantalla. Sin embargo, no fue hasta 2014 que se rodó la primera película made in Hollywood en suelo cubano: Papa, que narra la vida de Ernest Hemingway desde los escenarios en los que vivió sus últimos años. Esta ciudad también trepidó con el rodaje de secuencias de la octava entrega de Rápidos y furiosos.

República Dominicana 

No son pocos los cineastas, productores y guionistas que han quedado cautivados por la visualidad y entornos ideales de la tierra del merengue. Uno de los grandes del cine, Francis Ford Coppola, escogió locaciones de ese país caribeño para ambientar algunas escenas de El Padrino II (1974), y repitió la experiencia cinco años después con Apocalypse Now. Allí también tiene lugar el Festival de Cine Global Dominicano, que se distingue por presentar una selección del mejor cine internacional, documental y dramático, para enriquecer la cultura cinematográfica del país y llevar el séptimo arte a todos los ámbitos de la sociedad dominicana.

Colombia

Es otro de los destinos favoritos de los cineastas a la hora de grabar. Hasta allí llegaron el director Peter Berg y el actor Mark Wahlberg, para filmar Milla 22; los oscarizados Javier Bardem y Penélope Cruz para protagonizar la cinta de Fernando León de Aranoa, Loving Pablo; y Antonio Banderas, quien se metió en la piel de uno de los mineros atrapados en Los 33. En Colombia existe además un importante certamen, el festival de Cartagena de Indias, devenido significativo espacio cultural cinematográfico de carácter internacional.

México

La Máscara del Zorro, James Bond, Spectre 007, Troya, La mexicana, Hombre en llamas y Apocalypto son películas que destacan en larga lista de producciones que han tomado a la nación azteca como set de filmaciones. México no solo se destaca como locación, sino también como vibrante espacio cinematográfico. Así lo demuestra el Festival de Guadalajara, otrora Muestra de Cine Mexicano, que en 2001 tomó el carácter de festival, y un año después alcanzó categoría internacional. 

Estados Unidos

Sundance, New York, Tribeca, Seattle, Chicago, San Francisco, Filadelfia y Miami devienen ciudades norteamericanas que anualmente convocan a cinéfilos y creadores de todas las latitudes para participar en los festivales fílmicos que esas urbes acogen, importantes citas que se distinguen por la calidad de su muestra y el impulso que otorgan a las producciones que allí se presentan. Innumerables paisajes, ambientes, lugares, inmuebles y escenarios urbanos de Estados Unidos han servido de escenerio para grabar películas. Sobresalen sitios emblemáticos como Central Park, en Nueva York, que ha aparecido en Men in Black II, Superman returns y Spider-man III; Venice Beah, en California, vista en American Pie o Million Dolar Baby; y la casi obligatoria Las Vegas, en Nevada, incluida en los taquilleros filmes Ocean´s Eleven, Rain Man, Ocean’s Thirteen, 21 Blackjack y Iron Man.