Santo Domingo es una urbe preñada de historia que ostenta orgullosa el título de Ciudad Primada de América y donde late el mágico ritmo de esta tierra ardiente, apenas refrescada por los vientos alisios. En Santo Domingo se construyó el primer hospital, el primer monasterio, la primera universidad y el primer obispado del Nuevo Mundo.

Por sus calles caminaron los grandes hombres de la Conquista, el propio Colon aquí quiso descansar por siempre. Esta urbe fue durante años el punto de partida de navegantes y exploradores: desde aquí Hernán Cortés levantó velas para conquistar el imperio de Moctezuma II; Diego de Velásquez salió a tomar posesión de Cuba, Juan Ponce de León fue en pos de Puerto Rico y Alonso de Ojeda tras la isla de Curazao.

En Santo Domingo se construyó el primer hospital, el primer monasterio, la primera universidad y el primer obispado del Nuevo Mundo

Adentrarse en sus barrios de hoy es vivir una vorágine caótica donde modernas «jeepetas» retumban en el asfalto, alternando con los ruidosos corchos y motoconchos, motocicletas de pequeña cilindrada que funcionan como auténticos taxis de dos ruedas, capaces de trasladar lo inimaginable. Y siempre en la memoria quedarán sus calles, pobladas de bachatas, merengues y sones, y jalonadas de puestos ambulantes de frutas y sabrosos emparedados que los locales llaman chimichurris.

Otra aventura puede ser desandar el Mercado Modelo en busca del los típicos rones y puros dominicanos; un lugar ideal para degustar la Mama Juana (una bebida a base de ron, hierbas, vino tinto y miel) o comprar los bonitos adornos y bisuterías elaborados por artesanos locales en ámbar y madera.

Esta urbe fue durante años el punto de partida de navegantes y exploradores

No hay pretexto para no disfrutar del Casco Histórico, la calle Las Damas, la más antigua de la ciudad, que nos conduce a estrechos y entrañables callejones adoquinados, como el callejón de los Curas o el de los Nichos. O visitar el Parque Colón -un paseo obligatorio los domingos-, la catedral de Santa María la Menor, con su bella fachada de piedra caliza y coral dorado, uno de los monumentos simbólicos de la isla, y si el tiempo alcanza recorrer el faro de Colón, colosal monumento inaugurado con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América en 1992, donde se dice reposan los restos mortales del almirante de la Mar Océano. Una ciudad que funde lo clásico con lo moderno, la historia con la cultura, y donde lo mejor es dejarse llevar por la intuición y los sentidos.