- Una isla para comérsela.
CON LA EFERVESCENCIA GASTRONÓMICA DE LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS, YA SE ENCUENTRAN POR TODA CUBA UNA MULTITUD DE OPCIONES DE RESTAURANTES Y BARES QUE OFRECEN CARTAS Y PRECIOS PARA TODOS LOS GUSTOS, INCLUYENDO LOS DE MUCHOS FAMOSOS
Comer en Cuba se ha vuelto toda una aventura. A la fama de su coctelería, cimentada desde los años 1920, cuando la impulsó la Ley Seca en los Estados Unidos, y que después acuñara para el mundo Ernest Hemingway con sus famosos mojitos y daiquirís, ahora se le suma la de los “paladares”.
Estos restaurantes particulares, nacidos al calor de la crisis económica de los años 1990, y muchos de los cuales se han convertido en referentes de la gastronomía cubana de altura en el mundo, también han ayudado a reimpulsar la gastronomía estatal y la hotelera, obligándola a ser más accesible e imaginativa.
Una exploración al mundo gastronómico cubano tiene que empezar precisamente probando el “sabor criollo”, para terminar en una noche de baile y cocteles, ya sea en algunas de las Casas de la Música diseminadas por el país, o en los múltiples bares y discotecas que han proliferado en los últimos años.
Hasta los famosos vienen ya a Cuba atraídos por este destino emergente en todos los sentidos, donde comer como si se estuviera en una casa de un siglo atrás, en un ambiente gourmet en medio de un solar habanero, o sumergirse en un sótano para disfrutar de un vibrante ambiente nocturno, se combina con restaurantes estatales más clásicos, o los perpetuos espectáculos de música tradicional cubana.
Katy Perry, Beyoncé, Olga Tañón, Juanes, Kevin Spacey, Conan O’Brien, Paris Hilton, Naomi Campbell, William Levys, Richard Gere, Usher, Shania Twain, Jack Nicholson, los Rolling Stones y hasta Barack Obama y su familia, por solo citar algunos de los famosos, han disfrutado de la experiencia de comer en una “paladar” o bailar y beber en algún bar de La Habana.
La ruta, para muchos, bien puede comenzar por La Guarida, quizás el más internacional y emblemático de los restaurantes privados de Cuba, y sin duda entre los más antiguos, ubicado en pleno corazón de Centro Habana, en un vetusto edificio que todavía alberga a varias familias, y al cual uno llega trepando a través de viejas escaleras y no pocas veces sorteando las sábanas tendidas.
No espere elevadores ni muchas comodidades para ascender, pero la escalada vale la pena. Una cocina espectacular, una coctelería creativa y de altura, se combinan con la ecléctica decoración del lugar, que fue escenario de la filmación de la película cubana Fresa y Chocolate, la primera en estar nominada para un Óscar.
Otros lugares más recientes, como San Cristóbal, también en Centro Habana, y decorado igualmente en forma profusa, han ganado fama por su cocina, criolla pero de altos vuelos, capaz de complacer al presidente de Estados Unidos y su familia en la primera noche que estuvieron en Cuba.
Su mujer Michelle también fue con las hijas y la madre a conocer otra “paladar” que ha ganado justo reconocimiento, Atelier, un verdadero taller gastronómico ubicado en los restos de una vieja casona del Vedado, donde se experimenta con sabores y texturas.
Algo más clásico son El Templete o el Café del Oriente, que junto a decenas de restaurantes y pequeños bares estatales resisten con éxito la fuerte competencia que le hacen los particulares en La Habana Vieja, la zona de Cuba con mayor densidad de lugares donde comer y beber.
Los Rolling Stones, en cambio, cuando vivieron La Habana en dos ocasiones se decantaron por la vida nocturna, y en su primera visita un Mick Jagger se la pasó casi de incógnito en el bar Shangri La, mientras que ya antes del concierto histórico del 25 de marzo de 2016 fue a bailar salsa a La Casa de la Música de Centro Habana.
Otros se han decantado por beberse unos tragos en Sarao´s Bar, quizás la barra más surtida de La Habana; o en O´Reilly 304, otro sitio realmente fashion en materia de cocteles; aunque no por ello dejen de estar en los tres bares más clásicos de Cuba: Floridita, Bodeguita del Medio y Sloppy Joe´s; y cuando están abiertas disfruten de un espectáculo en La Cecilia, El Sauce o los ya convencionales Salón Rojo, Parisién o el ultra clásico Tropicana, el “paraíso bajo las estrellas”.
Lo más importante es que los famosos, pero también todos los que visitan Cuba, con la efervescencia gastronómica de los últimos diez años encuentran ya en La Habana, y en todo el país, una multitud de opciones en ofertas y precios, y comienza a quedar atrás la imagen de una isla que algunos creían aburrida en la mesa y en la noche.
Abrir las puertas del Restaurante Nao es dejarse cautivar para siempre. Con muy buenos vientos y mejores sensaciones se hace este viaje hacia la intimidad y el placer en un lugar como no hay muchos en esta ciudad. Justo a la entrada de la emblemática Obispo, allá donde la mirada se encuentra directamente con el mar está anclado el Nao, con la innegable seguridad de llevarlo a buen puerto.
Nao Restaurant
Right where Obispo Street starts, very near the sea, this restaurant stands tall, resembling those ancient, solid vessels called Nao in Spanish. But this time around, this old ship takes patrons to a safe port of new sensations and adventurous tastes. Featuring dishes of its own from the Cuban cuisine of the 1950s, coupled with intimacy and good décor, customers are invited to drop their anchors and listen to the call of pleasure. The Nao Restaurant welcomes you aboard!
Todos los días 12:00 m. a 12:00 p.m.
Obispo No. 1 e/ San Pedro (Ave. del Puerto) y Baratillo, Habana Vieja. Telf.: +(535) 2958209 / 2972804.