De las islas del sol a las regiones heladas
Muchas millas náuticas se han cubierto desde aquellos días de 1835 en que nació la industria de cruceros. Hoy, unas 280 navieras operan cerca de 30 mil cruceros marítimos y fluviales en más de 2 mil destinos del planeta. El Caribe es líder global y centro de un hemisferio que ofrece otras opciones tentadoras: el Pacífico, Alaska, la costa atlántica de Sudamérica, la Patagonia y la Antártida.
Cruceros en Las Américas
Aunque Europa, Sudamérica y Australia atraen cada vez a más cruceristas, el centro sigue estando en el Caribe, que recibe el 40 % del total mundial. Según fuentes de la industria, en 2011 la región superará los siete millones y medio de turistas de cruceros. El crecimiento constante va acompañado de la botadura de nuevos barcos y la construcción o renovación de puertos. Un año histórico fue 2009, cuando se inauguraron 14 buques, incluido el Oasis of the Seas, de Royal Caribbean, el mayor del planeta (6 360 pasajeros). Poco después llegaron su gemelo, Allure of the Seas, y el Norwegian Epic, el mayor de NCL. En 2011 están fijadas ocho incorporaciones, incluidas dos de Carnival. El Caribe, además de su cercanía al principal mercado (Norteamérica será el origen de 11 de los 17 millones de pasajeros que se esperan a escala mundial en 2011), tiene como fortalezas su tradición en el negocio y sus atractivos naturales; rutas y puertos establecidos, incentivos a la industria y una larga lista de destinos para una gran variedad de itinerarios. Ciudades y pueblos pintorescos, centros coloniales con reminiscencias de los Países Bajos, Reino Unido o España, y una gran diversidad cultural que se refleja tanto en la música como en la gastronomía y los mercados locales, son otras ventajas de la región, donde cada isla es un pequeño mundo. Hay cruceros en los que el viajero podrá ir de grandes puertos a ensenadas vírgenes, bailar salsa con una orquesta de primera línea en un centro colonial, avistar ballenas, nadar y bucear entre mantas o tiburones, disfrutar del carnaval o una steelband y al regreso ir de compras en un moderno distrito comercial o hacer una excursión a la selva. En la región avanza un proceso de creación, mejora o ampliación de infraestructura. Además del puerto histórico-temático de Falmouth, abierto este año en Jamaica, hay planes de expansión y renovación en Barbados y de construcción de nuevos muelles en St. Kitts y Nevis, Curazao y Aruba, mientras se modernizan instalaciones en Guadalupe, Martinica, República Dominicana y Puerto Rico. Falmouth, con dos muelles que pueden recibir a los gigantescos Oasis y Allure, incluirá en el futuro complejos de tiendas, restaurantes, atracciones, hoteles y residencias. Es quizá un primer paso de la región para encarar un reto de la industria: las navieras hacen cada vez barcos más grandes y modernos donde el turista encuentra minigolf, casinos, discotecas, conciertos, pistas de surf, tirolesas, anfiteatros, spas, paredes para escalar y, en resumen, muy poco tiempo para bajar a puerto. Los destinos tienen que actualizar su oferta para enfrentar tal competencia.
De Alaska a la Antártida América es la zona de mayor actividad de organizaciones líderes en el mercado: la Cruise Lines Internacional Association (CLIA), con 26 navieras, y la Florida Caribbean Cruise Association (FCCA), con 11 compañías. En ellas están las mayores empresas del mundo, Royal Caribean, Carnival, Princess, Holland America, Celebrity, Costa, Disney, MSC o Norwegian. A la vez, los puertos de embarque están entre los de mayor movimiento: Miami, Port Everglades, Galveston, Vancouver, San Diego, Nueva York, Nassau, Cozumel, Buenos Aires, Colón, Roatán, Progreso, San Juan… Las zonas de cruceros son muchas: Caribe occidental, oriental o meridional partiendo de las Antillas, Florida o puertos como Cozumel, Colón y Progreso; Pacífico y Caribe de México; Pacífico de Sudamérica y de Norteamérica; Centroamérica, Alaska y Patagonia-Antártida, o combinaciones Caribe-Pacífico a través del Canal de Panamá. Más allá de las islas del Caribe, puede optarse por rutas como Cozumel-Roatán-Belice; una salida desde la nueva terminal Quinquela Martín de Buenos Aires hacia «la ciudad del fin del mundo», Ushuaia, siguiendo a las Islas Shetland del Sur y la Península Antártica e incluso pasando por el Estrecho de Magallanes, Canal del Beagle o Cabo de Hornos hacia Valparaíso; o desde Río de Janeiro, tocando puertos como Punta del Este, Montevideo, Buenos Aires o Mar del Plata a Tierra del Fuego, un viaje en que se vive el contraste del verano carioca con los glaciares y fiordos de la Patagonia. Hay cruceros de la desembocadura del Amazonas a Manaos y en la Amazonia peruana, en el eje Los Ángeles-Hawái-Pacífico de México y hasta la Polinesia Francesa, o en las Galápagos, en grandes yates a motor o veleros. Anchorage y Vancouver son las mejores puertas de entrada y salida para cruceros por Alaska, que permiten conocer Juneau, capital del remoto estado, y la ruta de los buscadores de oro en el Yukón; navegar en fiordos y volar sobre glaciares o visitar pueblos pintorescos e impresionantes paisajes dominados por montañas heladas. Y hay travesías como la del Pacific Princess, que saldrá de Fort Lauderdale a Venecia en enero de 2012 para un viaje de 107 días por 28 países, tocando Aruba y Santa Marta (Colombia) para cruzar el Canal de Panamá hacia San Juan del Sur (Nicaragua) y San Diego, continuando por el sur del Pacífico, Australia y Nueva Zelanda, Asia Oriental y Sureste Asiático, Oriente Medio y Mediterráneo.
El 80 % de los pasajeros de cruceros los consideran una interesante opción para probar destinos a los que podrían regresar después con más tiempo, según la FCCA