- COCTELERÍA cubana.
GRANDES PARA LA GASTRONOMÍA CRIOLLA SON EL DAIQUIRÍ, EL CUBA LIBRE Y EL MOJITO, QUE NO POR AZAR NI POR ENGROSAR TEXTOS APARECEN EN PRESTIGIOSOS RECETARIOS INTERNACIONALES, A LA VEZ QUE CONOCIDOS Y RECONOCIDOS UNIVERSALMENTE.
EL DAIQUIRÍ O LA TOPONIMIA INDISCUTIBLE
El Daiquirí estuvo muy popularizado en La Habana desde los primeros años de la República. El catalán Constantino Ribalaigua Vert, “Constante”, famoso cantinero del Bar-Restaurante hoy llamado El Floridita, lo servía en su variante frappé. El norteamericano, Premio Nobel de Literatura y gran amigo de Cuba, Ernest Hemingway, expresó: “La bebida no podía ser mejor, ni siquiera parecida, en ninguna otra parte del mundo”.
PREPARACIÓN
En el vaso de la batidora, verter 1/2 cucharadita de azúcar refino, zumo de medio limón, 5 gotas de licor Marrasquino, 45 mililitros de ron blanco y 120 gramos de hielo triturado. Batir durante 30 segundos, hasta que la mezcla alcance textura de nieve. Servir en copa para cóctel alta, previamente enfriada, acompañado de dos pajillas o absorbentes cortos.
CUBA LIBRE Y LA VERDAD DE UNA CONSIGNA
Cuba poseía sus buenos rones cuando finalizando el siglo XIX llega la Coca-Cola. Fue así que, con tales ingredientes, la abundante presencia del limón, más la creciente llegada de hielo a Cuba –por una inusual concurrencia de norteamericanos en el país– y el siempre justificador pretexto de celebrar, tuviera lugar el surgimiento de esta trascendental bebida.
PREPARACIÓN
En un vaso de 8 onzas o 240 mililitros, aproximadamente, verter cubitos de hielo y 45 mililitros de ron blanco. Completar recipiente con refresco de cola. Decorar con rodaja de limón insertada en el borde del vaso. Acompañar con revolvedor. Puede añadírsele gotas de zumo de limón.
MOJITO DE FRANCIS DRAKE AL MUNDO
La invención del mojito mucho debe al imaginario colectivo cubano. No se puede precisar fecha exacta ni autor: muchas historias adornan su leyenda. Cuentan que la génesis de la combinación de esta bebida se debe a los gustos del famoso corsario Francis Drake, quien agregaba zumo de limón, azúcar y hierba buena a los rumbulions, tafias y otras suertes de aguardientes abundantes por el Caribe.
PREPARACIÓN
En un vaso de 8 onzas o 240 mililitros, aproximadamente, verter en el fondo ½ cucharadita de azúcar refino y el zumo de medio limón. Revolverlo bien, con la cucharilla espiral. Añadir un ramito de hierba buena y macerarla por el tallo con un pequeño bate de madera. Añadir 45 mililitros de ron blanco, agua efervescente o carbonatada hasta completar el recipiente y hielo en cubitos. Decorar con otro ramito de hierba buena. Acompañar de pajilla o absorbente largo y revolvedor.