La Isla de la Juventud es famosa por sus historias de corsarios y piratas.

Toronjas tempranas. La naturaleza permite a estos grandes agrios de la Isla de la Juventud salir al mercado internacional un poco antes de la estación, y lograr buenos precios. Sus llanos arenosos hoy cultivan también la naranja, pero las plantaciones de toronja, de más de cien años, por su hermosura hicieron creer a algunos que el contorno redondeado de esta isla simbolizaba la figura del cítrico con su ápice. Lo cierto es que la fruta fue plantada aquí por colonos norteamericanos, que trajeron las posturas de la Florida y California, en los tiempos en que no estaba segura la soberanía cubana del territorio. De entonces restan algunos bungalows, las lápidas mortuorias del pequeño cementerio americano de Columbia, cerca del viejo Presidio Modelo, hoy convertido en museo, y las bellas arboledas de La Jungla de Jones, el jardín botánico iniciado hace mucho por un vecino estadounidense de ese apellido.

Tesoros escondidos. Se llega a identificar la Isla de la Juventud, al suroeste de Cuba y en el Caribe Occidental, con La Isla del Tesoro de Stevenson: tal vez esta denominación se deba a la piratería de siglos atrás, cuando aquella sirvió también de refugio y emboscada a filibusteros que solían enterrar los botines de riquezas en sus playas desiertas, como indica su toponimia. La pequeña ciudad de Nueva Gerona es hoy su capital municipal, que hace puerto en el río Las Casas para los buques trasbordadores de carga y pasaje del sur de La Habana y los barcos pesqueros langosteros del prolífero triángulo Gerona-Coloma-Batabanó, en aguas de poca hondura donde se captura el suculento crustáceo.

Cayo Largo del Sur. Las inmensas arenas playeras del contorno de esta isla cubana del Caribe sirven a un pequeño grupo de hoteles de primera categoría. Las aguas transparentes y tibias, propician un agradable descanso, permiten el disfrute de deportes náuticos e invitan a la visita de algún islote cercano como el poblado por amistosas iguanas. Cayo Largo del Sur está cerca de la Isla de la Juventud, en cuyo desierto boscoso, al sur de la Siguanea e inmediata a su remota Punta Francés (llamada así por el pirata Francois Leclerc, Pata de Palo), se encuentra una excelente playa salvaje exenta de infraestructura turística alguna y poblada de leyendas de tesoros escondidos por filibusteros siglos atrás. Buques cruceros turísticos fondean cerca y sus viajeros pasan el día en el maravilloso ambiente, alguno con la esperanza de descubrir algún cofre de pirata.