Los indios Emberás
El viaje al encuentro con los indios emberás es de un atractivo especial, porque además de conocer las costumbres y tradiciones de esta gente abierta y cordial, el panorama que se ofrece a nuestra vista constituye una experiencia única
Una excursión poco conocida pero segura y sorprendente, además de emocionante, es la visita a uno de los poblados que los indios emberás poseen dentro de los límites del Parque Natural del Río Chagres. Este viaje es toda una experiencia, pues nos permite entrar en contacto con una de las culturas autóctonas que más ha contribuido a crear la personalidad del Panamá actual.
Hace algunos años, representantes de un grupo Emberá llegaron a un acuerdo con el gobierno panameño, por el cual se trasladarían al Parque Nacional del Río Chagres, comprometiéndose a actuar como sus cuidadores. Es uno de estos asentamientos el que visitamos. Los emberás viven a unos escasos 70 km de la capital de Panamá, por lo que nuestro recorrido para conocerles partió de allí.
EL RÍO DE LOS LAGARTOS
El río Chagres es muy importante en la vida de Panamá, pues alimenta al lago Gatún, que provee de agua al Canal. Además, se encarga del suministro de agua potable para las ciudades de Panamá, Colón y La Chorrera. Tiene una anchura de entre 100 y 400 metros, y navegar por él nos hace sentir como antiguos aventureros.
El Parque Nacional del Río Chagres comienza a sólo 40 km de Ciudad de Panamá. Está situado entre las provincias de Panamá y Colón. Fue creado para la preservación del ecosistema tropical surgido en torno al río. El río y el lago Alajuela son sus principales atractivos, además del histórico Camino Real, ruta usada por los españoles para trasladar el oro y la plata extraídos de las colonias en Sudamérica y de los asentamientos indígenas.
El Chagres es un lugar ideal para la práctica del rafting, y en el lago puede practicarse la pesca, el buceo, la natación, windsurfing, esquí acuático, entre otras. Además se puede acampar para disfrutar de la contemplación de sus aves, o simplemente para pasar una agradable noche en la selva.
En lo que respecta a su fauna, son característicos el venado de cola blanca, el mono araña y los tucanes. En cuanto a la flora, las orquídeas de múltiples variedades son lo más típico del lugar, junto a las frondosas acacias rosas y amarillas.
Los detalles curiosos comienzan cuando queremos entablar contacto con los emberás. Se encuentran a 45 minutos en canoa motorizada desde el embarcadero más cercano. Un representante tiene que recoger a las personas en su cayuco motorizado, un tipo de canoa pequeña con capacidad para diez personas. En ella nos llevan, remontando el Chagres, al que llaman «río de los lagartos», hasta el poblado emberá.
DANZA EN NUESTRO HONOR
Los miembros de la comunidad salen a recibirnos ataviados con sus ropas típicas: los hombres con taparrabos de vistosos colores y las mujeres con falda y el pecho descubierto, rodeado de collares multicolores que llaman chaquiras. Danzan para nosotros, nos enseñan su artesanía: cestos, trabajos con huesos de frutas, semillas y madera.
Entre las casas, construidas sobre pilares de madera, con el techo cónico y un huerto adjunto, sorprende ver una construcción de ladrillo. Nos explican que es la escuela. Una profesora de Ciudad de Panamá acude cada semana a enseñarles los conocimientos básicos.
¿QUIÉNES SON LOS INDIOS EMBERÁS?
Los emberás son parte del grupo indígena más importante del país, los Chocóes. Son unos 14 700. Su sistema de organización es democrático y en él tienen iguales derechos las mujeres que los hombres. Mantienen sus ancestrales costumbres y formas de vida, así como sus antiguas técnicas de caza, pesca y recolección.
Son grandes amantes y defensores de la naturaleza, y se preocupan siempre por mantener el equilibrio biológico de las zonas en que habitan. Hasta hace poco, la única arma utilizada por ellos era la arcaica cervatana de dardos envenados, cuyo uso aún no han abandonado.
Ajenos a los rigores del clima, la única ropa que sienten necesidad de llevar es un pequeño cubre-sexo de cuero, aunque también usan un chalequillo de piel cuando van a los pueblos. Se adornan el cuerpo con pigmentos, sobre todo con jagua (fruto de un árbol tropical). Las jóvenes emberá, al alcanzar su pubertad, realizan unos ritos festivos, durante el transcurso de los cuales beben abundante chicha (maíz fermentado).
La tribu emberá es originaria de Darién, zona de Panamá que limita con Colombia. La mayoría continúa viviendo allí. El aislamiento de esta región ha hecho de ella la menos desarrollada del país, y al mismo tiempo una de las más ricas del mundo por su diversidad biológica. La zona es de selva densa, y esconde partes todavía inexploradas. Fue declarada Parque Nacional en 1981 y Reserva de la Biosfera en 1983.
Fue en Darién donde Vasco Núñez de Balboa se convertiría en el primer europeo en ver el océano Pacífico, en 1513. Darién está habitado por diferentes culturas autóctonas. Además de los Chocóes (que se llaman así por provenir de la región del Chocó, en Colombia, y que se dividen en Emberás y Wounaan), allí viven los indios kunas y otros pequeños grupos hispano-indígenas.
Ecológicamente hablando, nos encontramos ante una de las zonas más ricas de la tierra, porque en ella se encuentra la flora y fauna de Norteamérica en su ubicación más meridional y la de Sudamérica en su parte más septentrional. Se trata de un puente ecológico único en el mundo, para cuya protección fue creado el Parque Nacional de Darién.