Playas de El Salvador paraíso inexplorado
Paisaje ideal para disfrutar unas excelentes vacaciones al aire libre, el pequeño país centroamericano ofrece más de 300 kilómetros de pintorescas playas que son fuente de satisfacción para todo aquel que anhela poder realizar alguna actividad acuática.
Cuando me dijo un amigo, recién llegado a El Salvador, «vamos a conocer las playas», pensé que sería una pérdida de tiempo, conociendo las buenas playas que hay en otros lugares de Centroamérica.
Así que cuando nuestra amable guía nos explicó que el país recibe a muchos aficionados del surf a quienes les ofrecen paquetes completos, y que había crecido mucho la visita de turistas extranjeros, me dije que eso habría que verlo, y como tenía algún tiempo libre decidí comprobarlo.
El «Pulgarcito de América» como le llaman, es un país tan pequeño que te permite, desde el hotel, conocer las zonas del interior en viajes cortos durante el día.
Resulta escenario ideal para disfrutar unas excelentes vacaciones al aire libre, porque ofrece más de 300 kilómetros de pintorescas playas que son fuente de satisfacción para todo aquel que anhela poder realizar alguna actividad acuática.
Buena cantidad de estas playas tienen la virtud de mantenerse en su estado natural, casi virginal, brindando un paradisíaco paisaje, fiel reflejo de los tesoros que encierra esta pequeña nación.
SURFING CIENTO POR CIENTO El surf es realmente el deporte que ha logrado atraer a muchos foráneos a participar en diversos torneos internacionales y dar a conocer las playas salvadoreñas.
Hacia el sur de San Salvador, a unos 32 km, se encuentra el puerto La Libertad, con su famoso muelle artesanal, donde se pueden obtener los más frescos mariscos provenientes de la pesca del día.
A lo largo de cinco kilómetros, hay gran cantidad de restaurantes, todos ellos amenizados con la música de los famosos «combos», «tríos» y «mariachis», donde se ofrecen platillos a base de productos del mar, mientras contemplas el ir y venir de jóvenes surfeadores en su paso hacia la playa Punta Roca.
«El Zunzal» es una de las playas más conocidas, donde miles de aficionados al surf acuden como a un santuario, considerándola una de las mejores playas del mundo para la práctica de este deporte.
Aquí es fácil ver jóvenes llegados de diversas latitudes, en busca de las olas más altas y fuertes, mientras los más atrevidos se dedican a corretearlas en sus mory boogies o practican el windsurf.
Es además un sitio ideal para practicar el snorkeling y el buceo a poca profundidad, pues su lecho marino rocoso es hábitat de ostras, langostas y corales, con toda visibilidad, en especial en los meses de verano.
COSTA DEL SOL La Costa del Sol, enclavada a solo 30 minutos del Aeropuerto Internacional, se compone de tres playas: San Marcelino, Los Blancos, y una última que lleva el nombre de Costa del Sol.
De arenas grises, más claras que las volcánicas que se encuentran en la mayoría de las playas salvadoreñas, estas playas están ante mar abierto, por lo que las olas suelen ser a veces verdaderamente espectaculares.
Aquí se tiene también la posibilidad de disfrutar del regalo del sol y la brisa marina, de recorrer sin prisa extensiones de arena sombreadas por cocoteros o encontrar un rincón solitario y virgen donde solo se escucha el rumor de las olas.
Costa del Sol cuenta con una infraestructura turística cuya abundancia, variedad y excelencia en los servicios, la equiparan a cualquier balneario de fama internacional.
GOLFO DE FONSECA Otro magnífico lugar para visitar son las islas del Golfo de Fonseca, cuya belleza es perfecta para navegar en bote y visualizar su variada fauna marina.
«Isla Meanguera» o «La Unión» son parajes subtropicales muy hermosos para quienes buscan sitios inexplorados. Cerca de ellas se encuentra Bahía de Jiquilisco, apenas a una hora al sudeste de San Salvador, en Usulután.
Este sitio, impresionante, es ideal para pasear en lancha y practicar la pesca. Así, después de pensar que no encontraría en El Salvador más que una ciudad vivaz, descubrí que este país es ahora también un paraíso de playas inexploradas, exóticas, y al alcance de la mano.