Quien sobrevuele la isla de Cuba, podrá contemplar desde el avión, al sur de la Ciudad de La Habana y cerca del aeropuerto, una mancha verde que en sus 745 hectáreas, encierra una red de edificaciones donde osadamente predomina la piedra; se trata del parque Lenin, un maravilloso destino para descubrir. Este gran parque, único en el país y nacido el 22 de abril de 1972 con el objetivo de brindarle a la familia cubana un amplio lugar de esparcimiento rodeada por una exuberante vegetación, incluye cerca de 200 hectáreas de bosques con especies representativas de la flora cubana y es refugio permanente de diversos animales silvestres, principalmente aves.

Caminar por ese extenso y maravilloso lugar sin aceras, adoquines o barreras arquitectónicas, es como escudriñar el pasado cubano, atravesar épocas en el tiempo y remontarse a muchos siglos atrás en medio de un escenario natural en el que se destaca una singular y bella edificación: la del restaurante de alta cocina Las Ruinas, cuya arquitectura sintetiza el brillo atrevido de lo nuevo que rodea el misterioso encanto de lo viejo.

Otra de las maravillas que posee el parque es su medio de transporte interno, con el ferrocarril que circula por la primera vía ferroviaria que existió en Cuba. El trencito, como se conoce, ha sido siempre una de sus mayores atracciones y realiza un recorrido de 9.5 km partiendo de la Estación Inglesa construida a escala infantil, al estilo de las antiguas o típicas de aquella época.

Ofertas gastronómicas ligeras y variadas, opcionales diferentes reunidas todas en un hermosísimo valle, abundancia de diversas especies de plantas, arbustos, paisajes únicos, rica biodiversidad y armónica policromía armonizan en este espacio de bosques, ríos y lagunas. En fin, un sinnúmero de atractivos para pasar a plenitud un buen día, les regala el parque Lenin, un destino hermoso y radiante aún por descubrir.