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Ron también en la cocina

Muchos no conciben ese plato cubanísimo que es el frijol negro si no se le perfuma con una generosa taza de vino tinto en el último momento de la cocción. Los camarones enchilados, tan gustados en Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo, incorporan en su elaboración el vino blanco y la cerveza, al igual que el preciadísimo arroz con pollo y el no menos respetable fricasé de lo mismo, tan popular en todo el Caribe de habla hispana.

El jerez seco es punto menos que imprescindible para el lechón asado y la carne asada rellena a la puertorriqueña, así como el vino tinto lo es en la preparación del conejo y el vino blanco en el faisán.

En Cuba es muy recurrido el llamado vino seco para marinar y perfumar los guisos y arroces compuestos. Vinos blancos y tintos, jerez, cerveza, vino seco... hay, sin embargo, otros platos cuyas recetas asimilan el ron –blanco u oscuro- en su composición. No son muchos ciertamente, pero siempre he pensado y la práctica me lo confirma, que el vino seco y los otros, así como el cognac, el brandy y whisky son susceptibles de sustituirse por ron en casi todas las recetas de carnes, rojas y blancas. Sin contar que hay postres que no se conciben si les falta el toque mágico que les confiere ese hijo alegre de la caña de azúcar. Por sólo citar unos pocos casos, el ron es uno de los ingredientes de las ensaladas de frutas y del tembleque puertorriqueño, y eso por no hablar de los deliciosos cascos de guayaba acompañados con queso... borracho.

Veamos algunas recetas.

Salsa Isla Bella

Una mayonesa y capsup, y agregue ron oscuro y zumo de naranja hasta conseguir una mezcla homogénea. Puntee con sal y pimienta. Polvoree con perejil cortado fino.

Pargo al ron

Descame y limpie un pargo de siete kilogramos aproximados. Marine con ajos pelados y machacados, sal, laurel, tomillo, orégano, cilantro, tomate, cebolla y zumo de limón. Rebane papas (900 gramos) ya peladas y colóquelas en una tartera. Embadurne el pargo con aceite -fundamentalmente la cabeza- y envuélvalo en papel de aluminio también embadurnado con aceite. Ponga el pargo en la tartera y eche en ella ¾ de litro de caldo concentrado de pescado y el contenido de una botella de ron blanco. Mantenga la tartera en el horno (300 grados celsio) durante 30 minutos. Sáquela y retire el papel de aluminio con sumo cuidado. Recubra nuevamente el pargo con el mojo de la marinada y con lo que quedó del caldo y el ron echados antes en la tartera, y, sin papel, póngalo otra vez en el horno. Rocíelo, a copitas, con el cuarto de litro de caldo sobrante y el líquido de otra botella de ron para que lo impregne bien. Obsérvelo de vez en cuando para que no se “pase”. Cuando esté listo, cuele el adobo y la salsa; viértalos por encima del pargo y adorne con rajas de limón.

Ciro Bianchi Ross