No creo en esas fiestas despampanantes en que la homenajeada sufre más de lo que goza. Tras bambalinas uno sabe que los quince son relleno de ocasión y fatua rimbombancia escasa de contenido. Pero esta cumpleañera, a pasos firmes y algún que otro traspiés, venía dando atisbos de una madurez precoz: la Feria de Arte Contemporáneo Zona Maco, que cada febrero se celebra en la capital mexicana y llega en el 2018 a su decimoquinta edición, ha sorprendido, además de por su atuendo, por consolidarse, gracias a la calidad de sus propuestas, como la más importante de su tipo en América Latina, siguiéndole los pasos a su hermana mayor en el hemisferio occidental: la Art Basel Miami.
A no pocos críticos, periodistas y a los propios expositores les sorprendió el salto cualitativo experimentado de un año a otro. Pudiera citarse el crecimiento en cuanto a cantidad de galerías, pero no es el dato más importante, sino que la cita de este año, a pesar de que no estuvo exenta de alguna que otra superchería o puras maniobras comerciales —¡de nuevo Mercedes Benz y su auto biplaza!— imposibles de evitar, fue un reflejo fiel de los derroteros de las artes visuales en el mundo, con sus inconsistencias, sí, pero con mucho de válido en las obras y proyectos exhibidos.
De eso y algo más Arte por Excelencias pudo hablar en exclusiva con Zélika García, directora general de Zona Maco, quien ha dicho en más de una ocasión que le gusta la belleza, y que ser feliz es tener la fortuna de saber lo que le apasiona y poder dedicarse a ello.
Expositores, curadores, periodistas, público… coinciden en afirmar que esta feria ha sido muy superior a la precedente. ¿Qué mérito les corresponde a los organizadores?
El mérito es compartido entre los participantes y quienes organizamos la Feria. Zona Maco requiere una constante reinvención, y los resultados de este año y de los anteriores los atribuyo a las galerías que confían en el evento, así como a los curadores y a los comités de selección, que son parte clave en lograr que exhibamos las mejores propuestas posibles y de la mejor calidad.
Por otro lado, el mérito también lo compartimos con patrocinadores, medios de comunicación, editoriales, instituciones, publicaciones, equipos de producción, de diseño y de logística que trabajan todo el año en este proyecto.
Algunos datos sobre asistencia de público…
En esta edición recibimos a más de sesenta y dos mil visitantes, el mayor número hasta ahora. Zona Maco se ha convertido en un punto de reunión no solo para especialistas, artistas y diseñadores, sino también para familias, estudiantes y un gran número de visitantes de varias partes del mundo que toman el evento como una oportunidad para conocer y disfrutar las propuestas que se presentan en cada sección.
¿Es Zona Maco susceptible de crecer en ediciones futuras?
Claro. Siempre estamos creciendo en cantidad y sobre todo en calidad. En esta edición presentamos a ciento setenta expositores. Por otro lado, la Feria dio continuidad a proyectos como Sample, que es un espacio de exposición curado por Humberto Moro con obras de artistas no establecidos, relacionados con las galerías participantes en Nuevas Propuestas. La sección de Arte Moderno creció en número de galerías respecto al año anterior, y tuvimos mayor número de proyectos de compromiso social.
Ahora estamos trabajando en las ferias de agosto. Este año Zona Maco Foto llega a su cuarta edición y celebraremos el quinto año de Zona Maco Salón del 22 al 26 de agosto. Estas dos ferias también han ido creciendo de manera proporcional a un mayor interés de expositores y visitantes internacionales.
Usted comenzó muy joven a organizar ferias de arte contemporáneo. ¿Cuánto de gratificante y cuánto de fatigoso hay en ello?
Tenía 24 años cuando hice la primera feria en Monterrey en el 2002, llamada Muestra, lo que ahora es Zona Maco México Arte Contemporáneo. Definitivamente ha sido más gratificante que fatigante en todos los sentidos. Como te platicaba al principio de la entrevista, los resultados dependen no solo de nosotros como organizadores de las ferias, sino del gran trabajo de todas las personas que participan, y es muy estimulante ver la manera en que México se ha transformado a la par de este proyecto.
El país, el proyecto y todos nuestros colaboradores hemos sido parte de un proceso de entendimiento que vivimos juntos y seguimos fortaleciendo. Tal es el caso del coleccionismo corporativo, el cual se ha transformado con los años.
Por ejemplo, desde el 2017 contamos con la participación del Premio de Adquisición Artz Pedregal, una iniciativa de Sordo Madaleno Arquitectos, en la que adquieren obras para espacio público; este año seleccionaron la obra Torch Lamp, de Damián Ortega, de Kurimanzutto, que será colocada permanentemente en un centro urbano abierto al sur de la ciudad.
Hay marcas que llevan quince años creciendo con nosotros, con iniciativas como el Premio Tequila 1800 Colección, que este año adquirió obras de Minerva Cuevas, de Kurimanzutto; Julio Le Parc, de RGR+Art; Noé Martínez, de Parque Galería; y Mathias Goeritz, de Galería La Caja Negra. Hay quienes se sumaron a la Feria, como JSa, de Javier Sánchez Arquitectos, que presentó un premio para artistas menores de 40 años, seleccionando al cubano Osvaldo González, de Galería Servando, y Troika, de OMR.
Un mundo lleno de crisis, enfrentamientos, desigualdades, polución… ¿puede contribuir el arte a mejorarlo?
De alguna manera sí. El arte te ayuda a ver la vida desde otras perspectivas y te lleva a la reflexión, que es un factor esencial para entenderla y mejorarla.
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